ISAC plantea un cambio de paradigma respecto al funcionamiento tradicional de las telecomunicaciones. Hasta ahora, las redes móviles y los radares han operado por separado: las antenas transmitían datos entre dispositivos, mientras que los radares militares o meteorológicos emitían ondas dedicadas para calcular la distancia, la velocidad o la trayectoria de los objetos. El sistema fusiona ambas funciones en una misma infraestructura, de modo que la señal de radiofrecuencia que transporta información digital también rebota sobre el entorno físico y permite reconstruir, a partir del eco, mapas tridimensionales y detectar obstáculos en movimiento.
El principio que sustenta la tecnología se conoce en la industria como network as a sensor: las antenas de la red dejan de ser simples transmisores de datos para operar como sensores distribuidos capaces de rastrear el espacio. Cuando una onda emitida por una antena choca contra un vehículo, una persona o un dron, la señal rebota y regresa a los receptores de la red, en un principio de funcionamiento comparable al que emplean los murciélagos mediante la ecolocalización. Esa visión es la que permite a los organismos europeos plantear la conversión de la red de celdas móviles en una malla de detección espacial.
Dos publicaciones de 2022 y 2023
La vinculación de Huawei con el proyecto queda documentada en dos publicaciones técnicas, una de 2022 y otra de 2023, esta última recogida en la revista corporativa Communications of HUAWEI RESEARCH. Según ese material, el equipo de investigación de 6G de la compañía con sede en Shenzhen sentó las bases teóricas para integrar comunicaciones móviles y detección por radar en un único sistema, y su dirección de investigación inalámbrica impulsó ese marco técnico hasta situarlo en el centro del debate internacional sobre los estándares de conectividad de próxima generación.
Más allá del plano teórico, la aportación de Huawei incluyó el desarrollo de prototipos funcionales. La firma diseñó el algoritmo SAPE (Sensing-Assisted Position Estimation), orientado a lograr una precisión de localización en el rango de los centímetros, y construyó equipos capaces de operar en bandas de frecuencia de 140 GHz, en el espectro de los terahercios, que generan imágenes en dos y tres dimensiones con resolución milimétrica. Esa capacidad de resolución física es la que permite identificar aeronaves no tripuladas de pequeño tamaño en pleno vuelo.
Huawei realizó además pruebas de concepto junto al operador chino China Mobile, con un 91,2% de éxito en la detección de drones, según la documentación citada. En esos ensayos también participó ZTE, otro fabricante chino sujeto a escrutinio en mercados occidentales por motivos de seguridad nacional.
Ericsson, Nokia y Samsung en el proyecto
El desarrollo de ISAC no es, sin embargo, un proyecto exclusivamente chino. En su diseño participan también las europeas Ericsson y Nokia, además de la surcoreana Samsung, lo que inscribe la tecnología en un ecosistema de estandarización internacional donde conviven fabricantes de distintas procedencias geopolíticas. Esa circunstancia complica cualquier intento de aislar la contribución china del resto del desarrollo técnico, porque los estándares de telecomunicaciones se negocian habitualmente en foros multilaterales donde participan todos los grandes actores del sector.
La contradicción de fondo es nítida: Bruselas estudia adoptar como herramienta de vigilancia territorial una arquitectura en cuyo diseño conceptual ha sido determinante una empresa que Washington incluyó en su lista negra de seguridad nacional en 2019. La propia Unión Europea recomendó excluir a Huawei de los elementos críticos de las redes 5G a través de la "caja de herramientas" aprobada por la Comisión Europea en enero de 2020, y varios Estados miembros, entre ellos Alemania y Suecia, impusieron en los años siguientes restricciones totales o parciales al uso de sus equipos.
La integración de ISAC ofrece, según la documentación técnica, ventajas operativas estructurales frente a los sistemas separados. La principal es la eficiencia de hardware: reutilizar los mismos componentes electrónicos y las mismas antenas para comunicar y para detectar reduce de forma drástica el coste de desplegar una red de vigilancia territorial frente a la instalación de radares dedicados en todo el territorio.
Esta reconversión de la infraestructura de telecomunicaciones en un sistema de vigilancia no es ajena a otras tensiones que atraviesan el espacio euroatlántico, desde la preocupación por las infraestructuras críticas hasta el refuerzo de las capacidades de detección de drones que algunos países del norte de Europa han intensificado tras incidentes recientes con aeronaves no identificadas sobre instalaciones sensibles. En ese contexto, Dinamarca llegó a plantear el uso de tiendas de campaña de Ikea como refugios ante catástrofes y sabotajes, una medida que ilustra el nivel de alerta sobre posibles amenazas híbridas en el continente.
Un marco jurídico sin precedente directo
La Unión Europea carece de un marco normativo específico para esta tecnología híbrida, que no encaja ni en la regulación de telecomunicaciones ni en la de defensa. El Reglamento de Ciberseguridad de la UE, de 2019, y la Directiva NIS2, traspuesta a las legislaciones nacionales a partir de 2024, establecen obligaciones de seguridad para las infraestructuras críticas, pero ninguna norma europea contempla todavía de forma explícita el uso de redes móviles civiles como sistema de detección militar, lo que obligaría a las instituciones comunitarias a diseñar un marco jurídico específico si decidieran avanzar.
El precedente más cercano de cooperación tecnológica entre la UE y proveedores chinos bajo escrutinio de seguridad se remonta al despliegue del 5G en Europa a partir de 2019, cuando varios gobiernos optaron por mantener a Huawei como proveedor de infraestructura no crítica pese a las advertencias de Washington, en una fórmula de compromiso que distinguía entre el núcleo de la red y sus elementos periféricos. La eventual adopción de ISAC reabre ese mismo debate, esta vez con la vigilancia territorial como variable añadida.
La evaluación técnica continúa su curso dentro de los organismos de estandarización donde participan tanto fabricantes europeos como asiáticos, sin que ninguna institución europea haya confirmado de forma oficial una decisión sobre la adopción de ISAC como sistema de detección continental.