Los BMR y el VAMTAC habían llegado a la ciudad autónoma días antes para reforzar el despliegue policial y prevenir posibles altercados. El Ministerio del Interior reforzó los medios humanos y materiales de la operación por la envergadura de la misma, a la espera, según el propio dispositivo, de que el Gobierno informe del volumen total de efectivos y vehículos activados.
Los migrantes trasladados serán conducidos en autobuses hasta el Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE), donde se les realizará un triaje a quienes así lo soliciten. Como ocurrió durante el desalojo del asentamiento de Benítez, también se ofrecerá a los afectados la opción de dirigirse a la frontera para un retorno voluntario a Marruecos. En aquel operativo, que afectó a algo más de 300 personas, la inmensa mayoría optó por regresar a su país.
La Jefatura Superior de Ceuta ha precisado que la actuación de este domingo constituye «una primera fase» del desalojo, dado que no existen plazas suficientes en los dispositivos de acogida para trasladar a la totalidad de los ocupantes. El despliegue para este operativo es mayor en recursos humanos y materiales que el de Benítez, según ha informado la Policía.
El Gobierno teme que se repitan incidentes derivados del descontrol, como ha ocurrido en operativos anteriores con estampidas de personas que buscaban situarse entre las primeras para acceder a los autobuses y ser seleccionadas para abandonar la playa. La magnitud del asentamiento del Trampolín, con más de 3.500 ocupantes frente a los poco más de 300 de Benítez, multiplica ese riesgo.
El precedente de la desaladora en Benítez
La operación busca despejar específicamente el entorno de la planta desalinizadora del Trampolín, tras el acuerdo alcanzado entre la Consejería de Medio Ambiente de la Ciudad Autónoma y el Ministerio del área para proteger la instalación. El plan contempla limpiar la zona de asentamientos y perimetrarla para evitar que vuelvan a instalarse tiendas de campaña, siguiendo el modelo aplicado tras el desalojo de la playa de Benítez el pasado martes, cuyo entorno ya permanece vallado.
El desalojo se enmarca en la tensión migratoria que vive la ciudad autónoma, escenario también de una causa judicial sobre la actuación de los mandos en el perímetro fronterizo: la juez de la entrada en Ceuta ve indicios contra altos cargos y veta informar a sus superiores, en un procedimiento distinto al operativo del Trampolín. La ciudad ya vivió en mayo de 2021 la entrada de más de 8.000 personas en pocos días, el mayor episodio de su historia reciente.
El propio dispositivo policial reconoce que la capacidad de acogida actual no permite absorber a la totalidad de los ocupantes en una sola jornada, por lo que el desalojo completo del Trampolín se prolongará en fases sucesivas a medida que se liberen plazas en los centros.



