La cifra supone un salto del 24,4% respecto a todo 2025, un ejercicio que ya había multiplicado por trece los registros habituales de la última década en aguas británicas. La progresión, lejos de estabilizarse, apunta a una aceleración que ha cogido a contrapié tanto a la ciencia pesquera como a los mercados de distribución del continente, acostumbrados a que las aguas del canal de la Mancha fueran un caladero marginal para esta especie.
Aguas hasta cinco grados sobre la media disparan la reproducción
Según los científicos de la Marine Biological Association, el origen del fenómeno está en las corrientes marinas que arrastraron millones de paralarvas desde zonas de cría próximas al norte de Francia y las Islas del Canal hacia la costa inglesa. Allí encontraron un ecosistema alterado por olas de calor marinas que llegaron a situar el agua hasta cinco grados por encima de la media histórica registrada en la región.
El pulpo común vive entre uno y dos años y pierde habitualmente a más del 99% de sus crías por el frío y la depredación. El agua templada redujo el tiempo de incubación de los huevos y disparó la tasa de supervivencia larvaria, además de adelantar la madurez reproductiva de los ejemplares, lo que generó sucesivas oleadas de nacimientos superpuestas dentro del mismo ecosistema en apenas dos años.
Durante 2026, la especie ha agotado buena parte de los recursos alimenticios disponibles en el sur de Inglaterra e iniciado una migración hacia el norte. El estudio de la Universidad de Plymouth descarta que se trate de un episodio estacional y sitúa la colonización estable de las aguas de Gales y la llegada a la costa de Escocia como un proceso ya consolidado, señal de que el pulpo ha dejado de ser un visitante ocasional para instalarse como especie residente.
La proliferación ha alterado el equilibrio de los fondos marinos británicos. Los pulpos asaltan las nasas de los pescadores y devoran el marisco antes de su extracción, lo que ha provocado un desplome en las poblaciones de buey de mar, bogavante y langosta en el sur de Inglaterra. Ante la escasez de crustáceos, los cefalópodos han diversificado su dieta hacia los bancos de vieiras y mejillones, organismos filtradores con un papel relevante en la depuración natural del agua.
Los investigadores han documentado también casos de canibalismo entre pulpos adultos y juveniles en las zonas de mayor densidad, un comportamiento asociado a episodios de sobrepoblación y competencia extrema por el alimento. Los peces planos y otras especies de fondo autóctonas compiten ahora por recursos cada vez más limitados, lo que introduce una incertidumbre adicional sobre el equilibrio del ecosistema a medio plazo.
Un ahorro del 20% que reordena las lonjas y difumina el origen
España, uno de los mayores importadores mundiales de pulpo, ha respondido con una estrategia de compra y sustitución de producto. En las lonjas gallegas, el pulpo fresco se subasta a una media de entre 11 y 11,4 euros el kilo, mientras que el producto congelado procedente de puertos como Brixham o Newlyn se coloca entre los mayoristas españoles a entre 8 y 9 euros, un ahorro cercano al 20% para toda la cadena de distribución.
Comercializadores españoles han formado a operadores ingleses en la clasificación de las capturas por tallas comerciales, lo que ha permitido que supermercados y el canal de hostelería incorporen el producto sin fricciones logísticas. El resultado es la integración rápida de un stock que hace apenas dos años era anecdótico en los circuitos comerciales europeos.
La normativa comunitaria en materia de etiquetado obliga a informar del origen del marisco al consumidor final, en línea con el Reglamento (UE) n.º 1379/2013 sobre la organización común de mercados en el sector de los productos de la pesca. Pescadores gallegos denuncian, sin embargo, que la trazabilidad se diluye en los eslabones intermedios: buena parte del pulpo capturado en Cornualles y Devon llega a cocederos de las propias rías, donde se cuece y empaqueta antes de distribuirse bajo marcas gallegas o etiquetas genéricas, sin que el consumidor identifique su procedencia británica.
Galicia mantiene una escasez estructural del recurso, con capturas estabilizadas entre 1.200 y 1.300 toneladas anuales en los últimos ejercicios, muy por debajo de las 3.000 toneladas que la flota inglesa ha desembarcado en solo seis meses. Organizaciones del sector pesquero gallego han reclamado un refuerzo de los controles de trazabilidad y una revisión de las etiquetas que amparan el producto importado, aunque de momento no consta la apertura de un expediente sancionador específico ligado a este fenómeno.
El precedente más cercano de una alteración similar en los caladeros europeos se encuentra en las explosiones poblacionales de medusas y otras especies asociadas al calentamiento del Mediterráneo durante la última década, episodios que motivaron protocolos de seguimiento del Instituto Español de Oceanografía. Hasta ahora, sin embargo, no se había registrado un caso comparable con una especie comercial de tan alto valor como el pulpo, cuya irrupción masiva combina un impacto ecológico y otro económico difíciles de disociar.
La Marine Biological Association y la Universidad de Plymouth continúan monitorizando la evolución de la biomasa hacia el norte del Reino Unido. De sus resultados dependerá si el fenómeno se consolida como un cambio estructural del ecosistema marino británico o si, como en anteriores explosiones poblacionales de cefalópodos, la propia presión sobre los recursos alimenticios y el canibalismo documentado terminan por corregir la tendencia en los próximos ciclos reproductivos, que en una especie de vida tan corta se suceden en cuestión de meses.


