Nunca antes La Izquierda había tenido opciones reales de encabezar el Ejecutivo regional berlinés. De confirmarse los sondeos, Eralp se convertiría además en la primera alcaldesa de origen germano-turco al frente de la ciudad, un hito simbólico en una capital donde la comunidad turca es una de las minorías más numerosas desde las oleadas migratorias de las décadas de 1960 y 1970, cuando la República Federal reclutó trabajadores turcos bajo los acuerdos de mano de obra invitada firmados en 1961.
El detonante del vuelco electoral es la vivienda. Berlín arrastra una crisis de acceso al alquiler que ha convertido la ciudad en un símbolo europeo de la escasez, con anuncios de pisos que desaparecen en cuestión de minutos y una presión sobre los inquilinos que no ha dejado de crecer. La Izquierda ha construido buena parte de su campaña sobre la promesa de intervenir el mercado y frenar las subidas de renta, una bandera que en esta ocasión parece calar entre un electorado castigado por la escalada de precios.
El precedente pesa en esa promesa. En septiembre de 2021, un referéndum celebrado en paralelo a las elecciones berlinesas aprobó con más del 56% de los votos la expropiación de grandes propietarios inmobiliarios con más de 3.000 viviendas, una consulta que el Gobierno regional nunca llegó a ejecutar y que dejó latente el conflicto sobre el control de las rentas.
El otro fenómeno de la campaña es el ascenso de AfD, que según los sondeos manejados podría duplicar el respaldo obtenido en anteriores citas electorales en la capital. El crecimiento del partido de extrema derecha en un feudo tradicionalmente progresista confirma una tendencia ya percibida en otros territorios alemanes, especialmente en los estados del este, donde la formación se ha consolidado como primera fuerza en varios comicios recientes.
La contienda entre La Izquierda y los conservadores de la CDU, actualmente al frente del Ejecutivo regional, se libra con márgenes mínimos, mientras Los Verdes intentan no quedar rezagados en una foto electoral con cuatro fuerzas prácticamente entrelazadas. El resultado definirá si Berlín estrena un Gobierno liderado por la izquierda o si los conservadores logran retener el poder pese al desgaste.
En Berlín, el pulso se juega en una ciudad-estado de casi 3,7 millones de habitantes que elige su cámara y su Gobierno cada cinco años.
Los resultados de este domingo determinarán si Berlín inaugura una etapa de gobierno liderada por La Izquierda, un escenario sin precedentes en la historia de la capital alemana, o si los conservadores logran sostenerse al frente del Ejecutivo pese al empuje de sus rivales.


