El testimonio de Córdoba se produjo en el marco de los 25 años de la conquista de la Copa América 2001, el único título continental que registra la selección masculina de mayores hasta la fecha. El certamen se disputó en Colombia entre julio y agosto de ese año, en un contexto de fuerte tensión de seguridad que llevó a Argentina a retirarse antes del inicio y a Brasil a viajar sin su nómina estelar, según recordó el propio exfutbolista.
Según su relato, la plantilla recibió un ofrecimiento económico escalonado según los resultados: una suma por superar la fase de grupos y un monto sustancialmente mayor por llegar a la final y ganar el título. Córdoba describió que las expectativas eran bajas de cara a la consagración. "La sensación era esa y uno sabe porque uno conoce a su gente, entonces nos ofrecieron en los premios una cifra que para ese momento era muy importante por llegar a la final y por ganar la Copa América", señaló el exdefensor. No precisó el monto exacto.
El excapitán relató que, ante ese incentivo, se produjo una reunión interna entre los jugadores en la que cada uno expuso su punto de vista. En ese encuentro planteó la necesidad de aprovechar la oportunidad, dada la dificultad de repetir un escenario similar. "Yo les dije: muchachos, nosotros tenemos una obligación de llegar a la final y ganar porque en otra oportunidad va a ser muy difícil", relató. El equipo avanzó partido a partido hasta ganar la final. "Las caras eran un poco extrañas porque no se la creían", agregó.
Uno de los episodios que Córdoba narró por primera vez en público tiene que ver con un pedido personal que hizo tras la consagración: solicitar una porción adicional de esos recursos para el utilero y el masajista del plantel, dos figuras del cuerpo técnico que tradicionalmente quedan al margen de los reconocimientos económicos en el fútbol profesional. "Fue muy bacano porque logramos darle una felicidad a dos personas que nunca habían pensado que ganarían esa plata", contó.
El exdefensor reconoció el peso del componente económico en la motivación del grupo, sin renunciar a lo deportivo. "Yo no me voy a hacer acá el que no aprecia también el dinero, porque uno trabaja fuerte para tratar de estar bien, y estando así uno puede ayudar a mucha gente; creo que eso es lo más lindo", afirmó. Sobre el marco emocional de aquel título, sostuvo: "Lo único que nos une es el deporte y eso es lo que nos logra llevar a vivir en paz". Y añadió que fue un momento especial "por lo que estaba sufriendo el país y la gente lo tomó como un desahogo".
Un título en medio del conflicto
La Copa América de 2001 se jugó cuando Colombia atravesaba una de las etapas más críticas de su conflicto armado interno, con presencia activa de guerrillas y grupos paramilitares en amplias zonas del territorio. La organización del torneo estuvo marcada por fuertes medidas de seguridad y por la incertidumbre hasta pocos días antes de su arranque, lo que derivó en el retiro anticipado de Argentina. Colombia, dirigida entonces por Francisco Maturana, cerró el campeonato invicta.
El título de 2001 se mantiene como una referencia obligada en la historia deportiva colombiana, comparable en su impacto simbólico con otros hitos de unidad nacional a través del deporte: la clasificación de la Tricolor al Mundial de Italia 1990 tras décadas de ausencia, su actuación en Brasil 2014 y los triunfos posteriores de los escarabajos en el Tour de Francia y el Giro de Italia, disciplinas que, junto al patinaje, figuran entre las mayores pasiones del país.
Ni la Federación Colombiana de Fútbol ni otros integrantes de aquel plantel campeón se han pronunciado públicamente sobre los detalles económicos mencionados por Córdoba. El excapitán tampoco especificó si el pedido a favor del utilero y el masajista implicó una reducción proporcional en la parte correspondiente a los jugadores, ni identificó con precisión quién realizó el ofrecimiento de las primas.
Tras su retiro como jugador, Córdoba desarrolló una carrera dirigencial en el fútbol europeo, vinculado al Inter de Milán, club en el que militó buena parte de su etapa como profesional. La conmemoración de los 25 años del título ha reactivado el interés por los protagonistas de aquella selección, en un momento en que la Tricolor masculina afronta un nuevo ciclo competitivo con la memoria de 2001 como referencia histórica y emocional para el país.
