La noticia más relevante de la jornada procede del Centro Nacional de Microbiología de Majadahonda, que ha publicado en el repositorio bioRxiv un preprint titulado «Genomic characterization of Andes orthohantavirus isolates from the MV Hondius cluster: absence of significant mutations in surface glycoproteins Gn and Gc». El trabajo, firmado por un equipo de doce investigadores liderado por la viróloga María Paz Sánchez-Seco, analiza las secuencias completas de tres aislamientos del virus obtenidos de pacientes del brote del Hondius — dos argentinos y el español ingresado en el Gómez Ulla — y concluye que la cepa en circulación es genéticamente indistinguible de las cepas de Andes virus identificadas previamente en la Patagonia argentina entre 2018 y 2024.
El hallazgo es significativo porque descarta una de las hipótesis más preocupantes que los virólogos habían planteado desde el inicio del brote: la posibilidad de que una mutación en las glicoproteínas de superficie — las proteínas Gn y Gc que el virus utiliza para adherirse e invadir las células del huésped — hubiera incrementado su capacidad de transmisión entre humanos. Los hantavirus del linaje Andes son los únicos del género con transmisión persona a persona documentada, pero esa capacidad es limitada y requiere contacto estrecho y prolongado. Una mutación en las glicoproteínas de entrada podría, teóricamente, aumentar la eficiencia de ese mecanismo, convirtiendo un virus con potencial epidémico bajo en una amenaza de rango medio. El preprint de Majadahonda cierra esa puerta, al menos con los datos disponibles hasta la fecha.
El análisis filogenético publicado en el preprint sitúa los tres aislamientos del Hondius en un clado que los autores denominan «Andes Sur IV», un sublinaje que circula en la región de los lagos argentinos desde al menos 2016 y que ha sido responsable de varios brotes comunitarios de pequeña escala en las provincias de Río Negro y Chubut. La tasa de mutación observada — 1,2 × 10⁻³ sustituciones por sitio por año — es consistente con el reloj molecular esperado para los bunyavirus y no muestra evidencia de evolución acelerada ni de presión selectiva positiva en ninguno de los segmentos genómicos. En términos prácticos, esto significa que los protocolos diagnósticos actuales, basados en la detección de secuencias conservadas del segmento S, seguirán siendo efectivos y que no hay necesidad de actualizar los cebadores de las pruebas de PCR.
El Institut Pasteur de París recibió esta mañana las muestras biológicas del pasajero francés que permanece en estado crítico en el Hospital Européen Georges-Pompidou. El paciente, un hombre de 67 años cuya identidad no ha sido revelada, fue evacuado del Hondius el viernes pasado y trasladado a París en un vuelo medicalizado. Su estado clínico es el más grave del brote: síndrome cardiopulmonar por hantavirus con edema pulmonar bilateral, insuficiencia respiratoria que requiere ventilación mecánica invasiva y signos de disfunción multiorgánica incipiente. Los virólogos del Pasteur tienen previsto completar la secuenciación genómica completa de su aislamiento en un plazo de 48 a 72 horas, un trabajo que permitirá confirmar si la cepa que infectó al paciente francés es idéntica a las caracterizadas en Majadahonda o si presenta variantes que pudieran explicar la mayor gravedad de su cuadro clínico.
El recuento global de casos confirmados se mantiene en 11 distribuidos en cuatro países: cinco argentinos (tres fallecidos), dos chilenos, dos británicos, un español y un francés. La tasa de letalidad del brote — 27,3 por ciento, tres muertes sobre once casos — es coherente con las series históricas de infección por Andes virus, que oscilan entre el 25 y el 40 por ciento dependiendo de la precocidad del diagnóstico y la disponibilidad de soporte vital avanzado. La Organización Mundial de la Salud mantiene el brote clasificado como «evento de salud pública de interés internacional» (ESPII, por sus siglas en inglés) pero no ha elevado el nivel de alerta, una decisión que refleja la valoración de que la transmisión está contenida y de que el riesgo para la población general fuera de los contactos directos es bajo.
El MV Hondius, el crucero de expedición de bandera holandesa donde se originó el brote, navega actualmente por el Atlántico norte en dirección a Róterdam con una tripulación reducida de 34 personas y ningún pasajero a bordo. La fecha estimada de llegada es el 17 o 18 de mayo, dependiendo de las condiciones meteorológicas en el golfo de Vizcaya. A su llegada, el buque será sometido a un protocolo de descontaminación integral supervisado por el RIVM — el Instituto Nacional de Salud Pública de los Países Bajos — que incluye la fumigación de todos los camarotes, la limpieza con hipoclorito de las superficies comunes y la toma de muestras ambientales en los sistemas de ventilación. La empresa armadora, Oceanwide Expeditions, ha cancelado las tres expediciones programadas para junio y julio y ha estimado las pérdidas operativas en 4,2 millones de euros.
El día cero de la cuarentena ha sido fijado retroactivamente en el 10 de mayo, la fecha en que el último pasajero fue evacuado del Hondius y todos los contactos identificados quedaron bajo vigilancia sanitaria activa. El protocolo de cuarentena establece un período de 42 días — equivalente a dos períodos máximos de incubación del Andes virus — durante el cual los contactos deben someterse a monitorización diaria de temperatura, PCR cada 48 horas y restricciones de desplazamiento que varían según la legislación de cada país. Si no se producen nuevos casos antes del 21 de junio, la cuarentena se levantará y el brote podrá ser declarado oficialmente cerrado.
En España, el seguimiento de los 14 pasajeros — uno hospitalizado y 13 en sus domicilios — está coordinado por el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad, con el apoyo logístico del Ejército para el paciente del Gómez Ulla. Las comunidades autónomas donde residen los 13 pasajeros asintomáticos — seis en Madrid, tres en Cataluña, dos en Andalucía, uno en Valencia y uno en el País Vasco — han activado los protocolos de vigilancia epidemiológica de nivel 2, que incluyen la identificación y seguimiento de los contactos domiciliarios de los pasajeros, un total de 31 personas que también se someten a PCR periódicas.
La comunidad científica internacional ha respondido al preprint de Majadahonda con una mezcla de alivio y cautela. En un hilo publicado en la red social X, el virólogo de la Universidad de Charité de Berlín Stephan Günther calificó el trabajo como «sólido y tranquilizador» pero advirtió de que la ausencia de mutaciones en las glicoproteínas de superficie no descarta cambios en otras regiones del genoma — particularmente en el segmento M, que codifica la polimerasa viral — que pudieran afectar a la virulencia o la capacidad replicativa del virus. Günther sugirió que la secuenciación del aislamiento francés por el Pasteur será clave para confirmar o matizar las conclusiones del equipo español, especialmente si el paciente francés desarrolló una forma más grave de la enfermedad por razones virológicas y no solo por factores del huésped como la edad o las comorbilidades.

