Padilla sostuvo que las peticiones del PP son constantes —«muchas cosas, muchas veces», dijo— y que atribuir la comparecencia a esa presión ignora que García ya ha acudido al Congreso en anteriores crisis sanitarias. Citó expresamente el episodio del hantavirus como precedente reciente en el que la ministra, según su relato, no puso «ningún tipo de problema» para dar explicaciones, rechazando así la acusación de «escapismo parlamentario» que le atribuye la oposición.
El secretario de Estado trasladó al presente su propia experiencia como responsable sanitario en Canarias: «Si cuando yo estaba en Tenerife me hubieran dicho que tenía que irme a comparecer al Congreso me hubiera parecido inapropiado», señaló, defendiendo que la función principal del Ministerio es «resolver» la crisis y, una vez encauzada, ofrecer las «explicaciones pertinentes» ante la Cámara.
La comparecencia del 27 de agosto llega después de que unas 70.000 personas llegaran de forma irregular a Ceuta en las últimas dos semanas, según los datos manejados por el propio Ministerio, un flujo que ha puesto a prueba los servicios sanitarios de la ciudad autónoma y ha reavivado el debate sobre el reparto de competencias entre el Gobierno central, la Ciudad Autónoma y la Unión Europea en materia de acogida.
Padilla anunció que se desplazará a Ceuta «en los próximos días» y justificó que la ministra no haya viajado todavía al terreno aludiendo a que la agenda del departamento ha estado marcada en las últimas semanas por el brote de hantavirus. No precisó una fecha para el viaje de García.
En el plano asistencial, el secretario de Estado sostuvo que el sistema sanitario ceutí se ha reforzado con un 11,8% más de profesionales desde 2021, y negó de forma explícita que exista un «colapso» en la red asistencial. Se apoyó en tres indicadores: la atención primaria no ha suspendido su «actividad cotidiana», no se ha registrado una caída en el número de atenciones a la población ceutí y no ha sido necesario cancelar las vacaciones del personal sanitario, una medida que sí se adoptó en otras comunidades durante los picos de la pandemia de covid-19.
Sobre los servicios de urgencias, Padilla reconoció cierta tensión asistencial únicamente durante la primera semana tras el inicio de la crisis migratoria, pero descartó que esa presión se haya mantenido en las semanas posteriores. Identificó la gastroenteritis y la sarna como las dos patologías que estarían afectando con mayor frecuencia a los migrantes alojados en la ciudad, vinculándolas a las condiciones de «aglomeración, insalubridad y malas condiciones» en los espacios en los que «están habitando».
El Partido Popular, que gobierna la Ciudad Autónoma de Ceuta, ha reclamado en los últimos días la comparecencia urgente de la ministra y ha señalado la tardanza del Gobierno central en atender la situación migratoria y sanitaria. El Ministerio no ha reconocido públicamente que exista una situación de emergencia sanitaria en los términos planteados por la oposición.
El artículo 110 de la Constitución y el Reglamento del Congreso amparan el derecho de cualquier diputado o grupo parlamentario a solicitar la comparecencia de un miembro del Gobierno para informar sobre asuntos de su competencia. Se trata de un mecanismo de control que no obliga automáticamente a fijar fecha inmediata y que, en la práctica parlamentaria española, suele negociarse entre la Mesa, la Junta de Portavoces y el departamento ministerial afectado.
La crisis migratoria en Ceuta tiene un precedente de mayor magnitud en mayo de 2021, cuando más de 8.000 personas entraron en la ciudad en pocas horas aprovechando una relajación de los controles fronterizos marroquíes, un episodio que también derivó en comparecencias parlamentarias y en un choque diplomático entre Madrid y Rabat.
La comparecencia del 27 de agosto se celebrará en el Congreso de los Diputados. En ella el Ministerio deberá previsiblemente aportar cifras actualizadas sobre atenciones médicas, casos de gastroenteritis y sarna y refuerzos de personal en Ceuta, datos que hasta ahora se han conocido de forma parcial a través de declaraciones como las de Padilla.


