La votación que tumbó los decretos ha intensificado la presión sobre Moncloa, pero en Génova evitan interpretarla como el anuncio inevitable del final de la legislatura. El razonamiento que manejan fuentes del partido y El Mundo, distingue dos planos que no siempre coinciden: la exigencia pública de que Sánchez convoque y la previsión interna sobre si realmente lo hará. Esa distancia entre el deseo y el pronóstico resume, según esas mismas fuentes, la posición actual de la dirección popular.
El diagnóstico que circula en el entorno de Feijóo sobre un eventual adelanto es contundente. Fuentes populares sostienen que una derrota de tal magnitud explicaría, paradójicamente, por qué el presidente podría optar por resistir en lugar de convocar.
«Si hoy hubiera elecciones, Sánchez obtendría una derrota histórica para el PSOE», afirman fuentes del entorno de Alberto Núñez Feijóo
Perder una votación relevante en el Congreso no elimina, desde esta perspectiva, el incentivo para mantenerse en el Gobierno: podría incluso reforzarlo si en Moncloa se considera que el escenario electoral resultaría peor que el parlamentario. Feijóo expresó su disposición a competir sin esperar más tras conocerse el resultado.
«Estoy listo, estamos preparados», declaró Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, tras la votación sobre los decretos de vivienda.
El precedente del adelanto de 2023
La experiencia del adelanto electoral de 2023, cuando Sánchez convocó comicios tras el varapalo del PSOE en las municipales y autonómicas del 28 de mayo, pesa en la actitud actual de Génova. En ocasiones anteriores en que el PP consideró agotada la legislatura, el presidente decidió continuar, lo que ha llevado a la dirección popular a mantener la preparación electoral sin traducirla en certezas sobre los planes del Gobierno. La conclusión práctica, según fuentes del partido citadas por El Mundo, es no confundir disponibilidad con información sobre las intenciones de Moncloa.
Un segundo elemento del análisis popular cuestiona que la crisis de vivienda vaya a beneficiar electoralmente al PSOE. En el entorno de Feijóo se sostiene que las movilizaciones podrían favorecer a Podemos o a Sumar, desplazando apoyos dentro de la izquierda en lugar de reforzar al partido del Gobierno, sobre todo si la frustración crece sin que lleguen soluciones. Esa lectura, sin embargo, tampoco está confirmada: que una protesta gane intensidad no determina a qué bloque beneficiará, y el malestar puede dirigirse contra quienes rechazaron las medidas, contra el Ejecutivo por su gestión o repartirse entre varias instituciones.
Fuentes del PP añaden otro elemento al cálculo sobre los tiempos de Sánchez: la posibilidad de que el presidente prefiera convocar antes de nuevos episodios judiciales que afecten a su entorno. Se trata de una interpretación de sus adversarios sobre los posibles motivos de Moncloa, sin que acredite cuál es el criterio real del Gobierno ni permita anticipar ninguna causa. Las mismas fuentes reconocen factores que podrían operar en sentido contrario y alargar la legislatura, lo que muestra que tampoco el PP identifica un único incentivo decisivo.
Esta disputa sobre los efectos de la vivienda en el tablero se suma a otros frentes entre Gobierno y oposición, en un contexto en que el Votómetro eleva a PP y Vox a 205 escaños y deja al PSOE en 107, un dato que alimenta la confianza de Génova en una mayoría alternativa. Corresponde ahora al Ejecutivo decidir si busca un nuevo acuerdo parlamentario para su política de vivienda o si concluye que necesita acudir a las urnas.
El PP mantiene, por ahora, dos líneas paralelas: presión pública para que Sánchez convoque y cautela interna ante la posibilidad de que opte por resistir. Según fuentes del partido, Génova ve motivos para exigir elecciones, pero todavía no considera que el presidente haya encontrado razones suficientes para celebrarlas.

