El anuncio se produce en un contexto en el que la industria de la construcción busca alternativas a materiales de alto coste energético como el acero o el cemento. España no es ajena al debate: el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana ha impulsado en los últimos años líneas de ayuda para la construcción sostenible dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, aunque orientadas hasta ahora a madera certificada y materiales reciclados, no a bambú procesado.
Cómo se fabrica el material
Según el comunicado de CityUHK, el proceso parte de tiras de bambú sumergidas en una solución alcalina caliente que disuelve la hemicelulosa y la lignina, los componentes más débiles del tallo natural. Después, esas tiras se comprimen en moldes metálicos bajo calor y presión, lo que reduce su grosor en torno a un 70% y elimina las burbujas de aire internas, aumentando su densidad. El resultado, según la misma fuente, es «el único material de bambú en el mercado actual que no requiere pegamento», a diferencia de los tableros laminados que emplean resinas con formaldehído.
La universidad subraya que el bambú es un compuesto natural formado aproximadamente por un 45% de celulosa, un 24% de hemicelulosa y un 26% de lignina, y que al aumentar la proporción relativa de celulosa —el componente más resistente— mediante este tratamiento, la resistencia del material «se incrementaría de forma exponencial» respecto al bambú sin procesar. Esa afirmación, de momento, solo consta en el comunicado del propio centro y no ha sido corroborada por publicaciones científicas revisadas por pares de las que se tenga constancia pública.
Qué dicen sus impulsores
«Desarrollado sin productos químicos nocivos, como el formaldehído y los adhesivos tóxicos, y con cero emisiones de gases de efecto invernadero, Super Bamboo ofrece un enorme potencial para aplicaciones en la construcción, el diseño de interiores e incluso en campos avanzados como la ingeniería automotriz y aeroespacial», señala la institución en su web. El material se presenta, además, como biodegradable y de bajo coste, gracias al rápido crecimiento y la amplia disponibilidad del bambú.
El desarrollo se atribuye a un equipo liderado por el profesor Lu Yang, entonces integrado en el Departamento de Ingeniería Mecánica de CityUHK, junto al profesor visitante adjunto Fan Rong y el asistente de investigación Andy Wong. Los tres cofundaron en 2021 la empresa Super Bamboo Limited, encargada de la comercialización del material. No se ha localizado, por el momento, información independiente sobre volúmenes de producción, precio de mercado o pruebas de resistencia certificadas por laboratorios externos a la universidad.
Un uso milenario con nuevas ambiciones
El uso del bambú como material estructural no es una novedad: culturas del sudeste asiático y Latinoamérica lo emplean desde hace siglos en andamiajes y viviendas por su ligereza y flexibilidad. En la propia Hong Kong, el andamiaje tradicional de bambú atado a mano ha convivido durante décadas con las torres de acero y cristal. Lo distintivo del anuncio de CityUHK es la promesa de superar las limitaciones del bambú natural —variabilidad en su resistencia, vulnerabilidad a la humedad y a los insectos— mediante un tratamiento industrial que, según sus impulsores, no introduce químicos nocivos ni genera emisiones durante el proceso.
En España, el bambú ha tenido una presencia marginal en la construcción, limitada sobre todo a proyectos de arquitectura experimental o de bajo coste en climas cálidos, dado que la especie no es autóctona a gran escala y su cultivo comercial es incipiente. La irrupción de un material como el descrito plantearía, de confirmarse su viabilidad industrial, la necesidad de importación desde países productores como Vietnam, China o Colombia, con el consiguiente debate sobre la huella del transporte frente al ahorro de emisiones en la fabricación.
La cautela que exige una única fuente
La ausencia de una segunda fuente que corrobore los datos técnicos —resistencia exacta, comparativa normalizada con el acero estructural o ensayos de fatiga a largo plazo— obliga a tratar estas afirmaciones con la cautela propia del periodismo de precisión. Ni organismos de normalización internacionales ni entidades españolas de referencia, como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, han emitido hasta la fecha valoraciones públicas sobre este material concreto.
China concentra una parte muy relevante de la superficie mundial de bambú y ha impulsado en la última década programas estatales para diversificar su industria maderera y reducir la dependencia de la tala forestal, en línea con su objetivo declarado de alcanzar la neutralidad de carbono en 2060. El bambú, que alcanza su madurez de aprovechamiento en cinco o seis años frente a las décadas que requieren especies madereras tradicionales, se presenta en ese marco como un recurso renovable de ciclo corto especialmente atractivo para países con presión demográfica y grandes necesidades de vivienda.
Hong Kong, como región administrativa especial, mantiene un ecosistema universitario con financiación mixta pública y privada que favorece la creación de spin-offs vinculadas a sus centros de investigación, un modelo que ya ha dado lugar a empresas emergentes en semiconductores, biotecnología y nuevos materiales en los últimos años. Super Bamboo Limited se inscribe en esa lógica de transferencia tecnológica desde el laboratorio al mercado.
El filtro europeo que aún queda por pasar
Para que un material como el descrito pueda incorporarse a la construcción civil en España o en la Unión Europea debería superar los procedimientos previstos en el Código Técnico de la Edificación y obtener el marcado CE conforme al Reglamento europeo de Productos de Construcción, un trámite que exige ensayos normalizados de resistencia, durabilidad y comportamiento frente al fuego. Ese proceso, en el mejor de los casos, se prolonga varios años desde el desarrollo en laboratorio hasta la aplicación comercial a gran escala.
Por el momento, ni la universidad ni Super Bamboo Limited han anunciado plazos concretos de comercialización internacional ni acuerdos con constructoras o gobiernos para su implantación. El Hemiciclo continuará informando si surgen nuevos datos técnicos, publicaciones científicas revisadas por pares o pronunciamientos de organismos de normalización que permitan verificar de forma independiente el alcance real de este desarrollo.

