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Chad denuncia bombardeos sudaneses a 100 km dentro de su frontera

Yamena eleva la alerta militar tras acusar a la aviación de Sudán de atacar una columna en el departamento de Mourdi el jueves, sin víctimas confirmadas

Por Redacción de El Hemiciclo· · Actualizado:
4 min de lectura
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El Ejército de Chad denunció este sábado 22 de agosto que aviones y drones presuntamente pertenecientes a las fuerzas armadas de Sudán bombardearon el jueves una columna de vehículos dentro de territorio chadiano, en el departamento de Mourdi, a más de 100 kilómetros de la frontera común.

Según la nota oficial difundida por el Estado Mayor chadiano, los ataques con bombas se produjeron el jueves en torno a las 20.00 horas, hora local, en la franja limítrofe entre ambos países. La incursión aérea, atribuida a las fuerzas sudanesas aunque sin confirmación independiente sobre su procedencia exacta, se habría prolongado, según Yamena, «durante más de cien kilómetros» dentro del territorio nacional, una profundidad que las autoridades consideran especialmente grave por tratarse de una zona alejada de los combates que libran el Ejército sudanés y las RSF en su propio suelo.

El Gobierno de Chad calificó lo ocurrido de «nueva violación de la integridad territorial» y lanzó una advertencia «firme» a los actores implicados en el conflicto sudanés sobre el riesgo de que las hostilidades se trasladen a su territorio. Por el momento no se ha hecho pública una reacción oficial de Jartum ni de las RSF sobre el episodio, y las autoridades chadianas tampoco han precisado si el ataque causó daños materiales, víctimas civiles o bajas entre combatientes que pudieran encontrarse en la zona. Acheikh explicó que las Fuerzas Armadas se mantienen en «máximo nivel de alerta» para reaccionar ante cualquier amenaza derivada de la guerra.

Una frontera desértica y porosa junto a Darfur

El departamento de Mourdi, en el extremo noreste de Chad, es una franja desértica escasamente poblada pero estratégicamente sensible por su proximidad a Darfur, bastión histórico de las RSF y escenario de algunos de los combates más intensos de la guerra sudanesa desde 2023. La porosidad de esta frontera, unida a la ausencia de infraestructura de control efectivo en cientos de kilómetros de desierto, ha convertido la zona en corredor habitual de movimientos de tropas, suministros y refugiados entre ambos países.

No es la primera vez que Yamena denuncia incursiones de este tipo. En marzo de 2026, Naciones Unidas alertó sobre el riesgo de expansión del conflicto sudanés hacia territorio chadiano, después de que un ataque con drones causara muertos en Tiné, localidad fronteriza situada en el este del país. Aquel episodio marcó un punto de inflexión en la percepción internacional sobre la contención de una guerra hasta entonces circunscrita casi en su totalidad al interior de Sudán.

La contienda entre el Ejército sudanés, liderado por el general Abdelfatah al Burhan, y las Fuerzas de Apoyo Rápido, comandadas por Mohamed Hamdan Dagalo, conocido como Hemedti, estalló en abril de 2023 tras la ruptura de una alianza que había gobernado Sudán de facto desde el golpe de 2021 contra el Ejecutivo de transición civil. Desde entonces, según estimaciones de Naciones Unidas y organizaciones humanitarias, el conflicto ha provocado decenas de miles de muertos y uno de los mayores desplazamientos de población del mundo, con millones de personas obligadas a huir de sus hogares.

Chad comparte más de 1.000 kilómetros de frontera con Sudán y se ha convertido en uno de los principales receptores de la crisis de refugiados derivada de la guerra. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha situado en varios cientos de miles el número de sudaneses acogidos en territorio chadiano, la mayoría concentrados en campamentos de la región oriental, cerca de la frontera con Darfur. La presión sobre las estructuras estatales y humanitarias del país, uno de los de menor índice de desarrollo humano según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, es considerable.

Chad está gobernado por el presidente Mahamat Idriss Déby, que sucedió a su padre, Idriss Déby Itno, fallecido en 2021 en circunstancias vinculadas a un enfrentamiento con grupos rebeldes en el norte del país. El Estado afronta dificultades estructurales de seguridad interna, con episodios recurrentes de inestabilidad en distintas regiones y una economía fuertemente dependiente de la exportación de petróleo.

La implicación chadiana en conflictos regionales tiene precedentes de peso. Durante las décadas de 1980 y 1990, Chad fue escenario y actor de disputas fronterizas con Libia, entre ellas la denominada Guerra de las Toyota, y posteriormente se involucró en operaciones militares contra el grupo yihadista Boko Haram en la cuenca del lago Chad, en coordinación con Nigeria, Níger y Camerún dentro de la Fuerza Multinacional Conjunta. La experiencia acumulada en esos episodios alimenta ahora la cautela de Yamena ante la posibilidad de verse arrastrada a un conflicto ajeno.

En el plano internacional, la Unión Africana y Naciones Unidas han reclamado en repetidas ocasiones un alto el fuego duradero en Sudán, sin resultados sostenidos hasta la fecha. Los intentos de mediación, impulsados en distintos momentos por Arabia Saudí, Estados Unidos y la propia Unión Africana, no han logrado detener los combates ni garantizar corredores humanitarios estables, mientras crecen las acusaciones cruzadas de apoyo externo: Sudán ha señalado en varias ocasiones a Emiratos Árabes Unidos de respaldar a las RSF, algo que Abu Dabi ha negado de forma reiterada.

El riesgo de regionalización del conflicto preocupa a los organismos de seguridad del Sahel y del Cuerno de África, dada la fragilidad de varios de los Estados vecinos. Además de Chad, países como Sudán del Sur, República Centroafricana, Etiopía, Eritrea, Libia y Egipto comparten frontera con Sudán y podrían verse afectados por flujos de refugiados, tráfico de armas o incursiones armadas similares a la denunciada este sábado.

A la espera de una reacción oficial de Jartum y de que se aclaren tanto la autoría como el alcance real del ataque en Mourdi, el foco se traslada a la respuesta que adopte la comunidad internacional. Naciones Unidas, que ya advirtió en marzo sobre la porosidad de la frontera chadiano-sudanesa, podría reforzar su seguimiento de la zona, mientras Yamena mantiene a sus Fuerzas Armadas en alerta máxima ante la posibilidad de nuevos incidentes en los próximos días.

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