Capriles, dos veces candidato presidencial en Venezuela (2012 y 2013), señaló un episodio reciente como evidencia de las intenciones de Rodríguez: su participación en una cumbre de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma, donde habló de la meta de "hambre cero" para 2030.
"Yo creo que quienes están en el poder están buscando cualquier vía, cualquier manera para seguir pedaleando esto, y ellos, sin duda alguna, lo que quieren es llegar al 2030, es obvio. Cuando tú ves que Delcy Rodríguez va a Roma y habla en la FAO de hambre cero para el 2030, ¿qué tiene que ver ella con el 2030? Su aspiración es el 2030", declaró Henrique Capriles a la prensa.
El año 2030 marca el final del período presidencial para el que Maduro fue proclamado reelecto en julio de 2024, en una votación cuestionada por un Consejo Nacional Electoral (CNE) señalado de afinidad con el chavismo y que nunca publicó las actas detalladas de los resultados. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), también acusado de operar bajo la influencia del oficialismo, avaló posteriormente ese triunfo.
La Constitución y la elección pendiente
Capriles enmarcó su reclamo en el texto constitucional venezolano, que según su lectura obliga a convocar elecciones presidenciales cuando el jefe de Estado está ausente. "La primera elección que tiene que hacerse en Venezuela es la presidencial. Es la que está pendiente", afirmó, distinguiendo ese proceso de cualquier otro ajuste institucional que el chavismo y la oposición puedan negociar mientras tanto.
El diputado calificó el actual momento político como "atípico": desde la captura de Maduro, Rodríguez ejerce como presidenta encargada bajo un arreglo que sectores de la sociedad civil venezolana consideran vencido, al argumentar que el interinato debía extenderse solo por seis meses. Esa demanda de nuevas elecciones ha sido una constante desde entonces entre las voces críticas al gobierno.
Washington impulsó, en paralelo, un diálogo entre el chavismo y un sector de la oposición orientado a definir una hoja de ruta de transición. En ese marco se acordó la renovación del TSJ, un paso que, según Capriles, avanza con lentitud deliberada.
"Como están llevando este proceso, pareciera que el tribunal va a estar listo en diciembre", dijo el diputado opositor.
Un nuevo árbitro electoral, la otra exigencia
Capriles insistió también en la necesidad de nombrar un nuevo Consejo Nacional Electoral, al considerar que lo que demanda la población venezolana es, en sus palabras, un "cambio de gobierno", y que ese cambio solo puede legitimarse en las urnas. Defendió que los venezolanos están preparados para votar, pero advirtió que antes debe fortalecerse la institucionalidad electoral y judicial para evitar que, una vez celebrada una elección, un tribunal pueda anularla, en alusión al patrón de intervenciones judiciales sobre resultados comiciales de la última década.
El opositor salió al paso de versiones no confirmadas sobre una supuesta detención del ministro de Interior, Diosdado Cabello, que calificó de noticias falsas. "Aquí mañana se llevan a Diosdado Cabello y en este país hay fiestas patronales", dijo, para subrayar lo que consideró una expectativa desmedida sobre movimientos inminentes dentro de la cúpula chavista.
Delcy Rodríguez ha dicho públicamente que en Venezuela habrá elecciones, aunque sin precisar una fecha. Su hermano, Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento venezolano y jefe de la delegación chavista en el diálogo con la oposición, ha sostenido en la misma línea que los comicios se celebrarán dentro del período que establece la Constitución, sin ofrecer tampoco un calendario.
Esa ambigüedad sobre los tiempos es el punto que Capriles y otros sectores opositores señalan como evidencia de una estrategia de aplazamiento. El contraste entre la exigencia opositora de una elección presidencial inmediata y la referencia oficialista al "período que establece la Constitución" —sin especificar si alude a 2030 o a una fecha anterior— mantiene abierta la disputa sobre la ruta institucional tras la salida de Maduro.
El diálogo impulsado por Estados Unidos ha incluido gestos de distensión, como la decisión de Washington de retirar sanciones a Jorge Rodríguez para reforzar el canal negociador con el chavismo. Mientras ese proceso avanza, Caracas ha mantenido su agenda ordinaria de gobierno, incluida la gestión de decenas de nuevos acuerdos petroleros y mineros que Rodríguez ha reportado.
"Independientemente del proceso político atípico" que atraviesa Venezuela, remató Capriles, la ruta constitucional no admite ambigüedades: la elección presidencial es la que está pendiente, y de su convocatoria depende, a su juicio, que el país transite hacia un gobierno con mandato propio antes de que se agote el calendario que llevaría a 2030.