La reclamación llega en plena negociación entre PSOE, Sumar y el resto de socios parlamentarios para cerrar el texto bautizado por el Sindicato de Inquilinas como «decreto Maricarmen», impulsado tras el desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años expulsada de su vivienda en Madrid. El caso ha espoleado la presión social y política para cerrar un acuerdo a apenas horas del previsible paso del texto por el Consejo de Ministros.
El decreto contempla, entre otras medidas, una prórroga reforzada de los contratos de alquiler, un escudo frente a desahucios para población vulnerable y la regulación de los pisos turísticos y de temporada. FAADA considera que esta ventana de negociación es la oportunidad para introducir un asunto que, a su juicio, ha quedado durante años en un segundo plano de la agenda de vivienda pese a afectar a una parte sustancial de los hogares españoles.
El 53% de los hogares tiene mascota
El peso del asunto no es menor en términos demográficos. Según el III Barómetro de Petparents en España 2026, elaborado por Hamilton, Aedpac e Iberzoo, el 53% de los hogares españoles convive ya con al menos un animal de compañía, un punto porcentual más que en 2025. El Ministerio de Derechos Sociales cifra en más de 15 millones los animales de compañía en España —7,5 millones de perros y casi 5,6 millones de gatos—, una cifra que supera con holgura a la población menor de 14 años, en torno a los seis millones. Desde 2021, el número de animales registrados ha crecido un 14%, según el mismo departamento.
En esa oferta limitada, argumenta FAADA, las cláusulas que excluyen de partida a quienes tienen mascota reducen aún más las opciones disponibles para millones de familias.
La jornada del 14 de septiembre en el Congreso
La reclamación de FAADA no surge de manera aislada. El pasado 14 de septiembre, la entidad organizó en el Congreso de los Diputados la jornada «Hacia un alquiler más inclusivo: diálogo entre instituciones, empresas y ciudadanía», con el apoyo de la Fundación Affinity y la Fundación Sr. Perro Colega. Al encuentro asistieron la diputada Etna Estrems Fayos (ERC), portavoz de la Comisión de Vivienda del Congreso; el diputado Alberto Ibáñez Mezquita (Sumar); la diputada Carmen Andrés Añón (PSC-PSOE), y el director general de Derechos de los Animales, José Ramón Becerra, junto a representantes del sector inmobiliario y asegurador.
En la jornada se plantearon fórmulas intermedias entre la prohibición absoluta y la aceptación automática: limitar las cláusulas generales de exclusión, recurrir a la mediación entre propietario e inquilino, y desarrollar garantías o productos aseguradores adaptados a los riesgos reales asociados a la convivencia con animales. También se debatió usar la vivienda pública como banco de pruebas, de forma que las administraciones lideren con el ejemplo antes de trasladar los cambios al mercado privado.
FAADA destacó además la disposición de ASVAL, la Asociación de Propietarios de Viviendas en Alquiler, para trabajar en un código de buenas prácticas. La fundación defiende que entre permitir siempre y prohibir siempre caben alternativas: valorar cada situación concreta, exigir que las negativas estén justificadas y fijar garantías proporcionadas a los riesgos, en lugar de vetos generalizados basados en la mera tenencia de un animal.
«Cuando hablamos de una crisis de acceso a la vivienda, no podemos fijarnos únicamente en cuántas viviendas hay o cuánto cuestan. También tenemos que preguntarnos quién encuentra barreras adicionales para acceder a ellas», señala FAADA en su campaña.
La fundación reclama, en paralelo, más datos objetivos sobre el alcance real del problema, que permitan diseñar soluciones alejadas de prejuicios sobre la convivencia con mascotas en régimen de alquiler. Plantea abrir, a partir de la jornada celebrada en el Congreso, una línea de trabajo estable que implique tanto a las administraciones como al sector privado, con compromisos a corto plazo y una revisión más amplia del mercado del alquiler a medio plazo.
«La crisis de vivienda también obliga a preguntarnos quién se queda fuera», concluye FAADA.


