Fue el propio jefe del Ejecutivo quien había pedido trasladar la pregunta sobre los menores al presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, en referencia a por qué aún permanecen en las calles ceutíes entre 700 y 1.000 menores extranjeros no acompañados. La respuesta, escueta y en el pasillo tras la sesión de control, provocó una reacción inmediata del PP, que tachó a Sánchez de «amoral» y «sinvergüenza».
La tensión no se limitó a ese cruce. Durante la sesión, el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, acusó al PP de poner «palos en las ruedas» a la solución de la crisis, en un choque con la portavoz popular en el Congreso, Ester Muñoz, que le reprochó haber abandonado a los ceutíes «en plena crisis de Estado» y le preguntó por qué el Ejecutivo hace «tan mal las cosas».
La crisis en Ceuta estalló el pasado 30 de julio y ha marcado la agenda política desde entonces. Sánchez elevó a 10.000 las plazas de acogida y fijó el mando único a fin de año, mientras que Vivas pidió alejar los asentamientos y Moncloa se negó alegando que «no se puede aislar a los migrantes». El presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, acusó a Sánchez de «indolencia arrogante» ante lo que calificó de «invasión».
Escobar reclama respuestas sobre Melilla
La preocupación se ha extendido a Melilla. El presidente de CSIF en la ciudad, Luis Escobar, exigió este miércoles en rueda de prensa que la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, explique con detalle el plan de contingencia ante una posible entrada masiva similar a la de Ceuta, en lugar de limitarse a decir que «tiene un plan», como afirmó la semana pasada. El sindicato no descarta acudir a la vía judicial si no obtiene respuestas.
«Alguien tiene que alzar la voz y decir 'oiga, que la gente en Melilla está preocupada'», argumentó Escobar, que reconoció que la situación en la ciudad autónoma «dista mucho de la gravedad» de lo ocurrido en Ceuta, aunque insistió en aprender de aquella experiencia para evitar que se repita.
En el plano exterior, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, defendió mantener una relación «constructiva y positiva» con Marruecos «para defender los intereses de España», frente a las voces del Parlamento Europeo que han planteado suspender el acuerdo de asociación entre la Unión Europea y el país norteafricano. El acuerdo, vigente desde 2000, articula la cooperación política y comercial entre ambos bloques.
«Me parece un inmenso error y un auténtico disparate porque esta asociación tiene un carácter estratégico», declaró Luis Planas, ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación.
La presidenta del grupo de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo, Iratxe García, pidió por su parte «valentía» a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, «para defender nuestras fronteras sin abandonar nuestros valores», durante su respuesta al discurso sobre el Estado de la Unión pronunciado en Estrasburgo. García reclamó solidaridad europea con España al margen de quién gobierne.
El malestar aflora también entre los socios habituales del Gobierno. El presidente del EBB del PNV, Aitor Esteban, defendió en una entrevista en Euskadi Irratia sus palabras previas sobre un posible «chantaje» marroquí y acusó al PSOE de «morder el anzuelo». «En Madrid había interés por parte de algunos periodistas por citar al PNV», lamentó Esteban, que reprochó al secretario general del PSE-EE, Eneko Andueza, hablar «de tertulias de extrema derecha» y del pacto con Bildu.

