"El señor Zelenski tiene que hacer una cosa: tiene que dejar de atacar el combustible diésel en Rusia", declaró Trump a los periodistas presentes en Doonbeg. "Que ataque otros objetivos, pero no el combustible diésel, porque está provocando escasez de diésel. Esto no es algo causado por Oriente Medio, sino por lo que está sucediendo entre Rusia y Ucrania", añadió el mandatario, que aseguró haber tratado ya el asunto con el propio Zelenski.
"Hemos hablado con Zelenski al respecto. Hay muchos otros objetivos. No ataquen el diésel", insistió Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
La atribución del presidente estadounidense omite otro factor que ha presionado con fuerza sobre los mercados energéticos: la guerra desatada en Irán el 28 de febrero, que mantiene cerrado el estrecho de Ormuz, paso por el que transitaba en torno al 20% del comercio mundial de petróleo antes del conflicto. El cierre de ese corredor ha añadido tensión a un mercado ya afectado por las sanciones sobre el crudo ruso impuestas por la Unión Europea, el G7 y el propio Estados Unidos.
Desde hace meses, la estrategia militar ucraniana incluye ataques con drones de largo alcance contra refinerías, terminales y oleoductos de la industria petrolera rusa. Kiev sostiene que esa infraestructura no solo financia la invasión que Moscú mantiene desde hace más de cuatro años contra su territorio, sino que también abastece directamente a las tropas rusas desplegadas en el frente.
La campaña de drones ucranianos ha provocado episodios de racionamiento de combustible dentro de Rusia, pese a que el país figura entre los mayores productores mundiales de petróleo y gas. El dato contrasta con el argumento de Trump, que atribuye la escasez de diésel en el mercado estadounidense a esos ataques, sin mencionar el efecto del bloqueo de Ormuz sobre los precios globales del crudo.
En paralelo, Rusia ha intensificado en las últimas semanas su propia campaña aérea contra Ucrania, con el empleo de misiles balísticos y drones dirigidos principalmente contra la red eléctrica ucraniana, en un momento en que el país se prepara para afrontar un nuevo invierno de guerra.
La presión de Washington sobre Kiev no es nueva: en la Casa Blanca, en febrero de 2025, Trump y su vicepresidente, J.D. Vance, reprocharon en directo a Zelenski su gestión de la guerra en un tenso encuentro ante las cámaras, y semanas después la Administración estadounidense llegó a suspender temporalmente la ayuda militar y el intercambio de inteligencia con Ucrania. La petición de este domingo llega mientras la diplomacia estadounidense mantiene abiertos varios frentes simultáneos, entre ellos las tensiones regionales que rodean el conflicto con Irán, como los recientes ataques anunciados por los hutíes yemeníes contra una base militar saudí.
"No ataquen el diésel", repitió Trump ante los periodistas en Doonbeg, sin precisar el contenido de su conversación con Putin ni la respuesta de Zelenski a su petición.


