«El intento de asesinato masivo en el Washington Hilton fue un asalto contra nuestra propia democracia», declaró el mandatario en un discurso que combinó el tono conmemorativo con mensajes de corte político y anuncios sobre seguridad nacional. Trump situó el ataque en abril, según la cronología del suceso, aunque no ofreció una fecha exacta durante su intervención.
El presidente agradeció la actuación del Servicio Secreto y de los cuerpos de seguridad presentes aquella noche, y dedicó una mención especial al agente Víctor Gonzales, herido durante la intervención contra el atacante. El reconocimiento se enmarcó en un discurso que insistió en la necesidad de reforzar la protección de las autoridades estadounidenses frente a episodios similares.
«En este país creemos en la libertad de expresión. Resolvemos nuestras diferencias no con balas, sino con debates abiertos y firmes», proclamó Trump. El mandatario remató la idea con una frase que, según explicó, ya había empleado tras el atentado para justificar que el acto se mantuviera en el calendario: «El espectáculo debe continuar».
La Cena de Corresponsales, celebrada por la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca desde 1921, reúne cada año a la prensa acreditada con el presidente de turno en un formato que combina humor, autocrítica y, en ocasiones, tensión política. Su suspensión tras el intento de atentado interrumpió una tradición mantenida durante décadas, salvo excepciones ligadas a crisis nacionales o, más recientemente, a la pandemia de covid-19.
Un complejo subterráneo y críticas por su uso futuro
Trump dedicó buena parte de su intervención a defender la construcción de nuevas infraestructuras de seguridad en la Casa Blanca, entre ellas un complejo subterráneo y un salón de baile protegido. Según detalló, esas instalaciones incorporarán sistemas de protección avanzados pensados para «el futuro» de la residencia presidencial, y no solo para su propio mandato. «Lo estoy construyendo para el futuro», remachó, en respuesta a las voces críticas que consideran el proyecto diseñado a su medida, un extremo que el mandatario rechazó expresamente.
El presidente vinculó estas obras a la creciente preocupación por la seguridad de los altos cargos y sostuvo que la experiencia del atentado fallido evidencia la necesidad de mayores sistemas de protección. La celebración se produce en un contexto marcado por el historial de atentados contra presidentes en Estados Unidos, desde el asesinato de John F. Kennedy en 1963 hasta el intento frustrado contra Ronald Reagan en 1981, además del ataque contra el propio Trump durante la campaña de 2024.
Nueva insinuación sobre un cuarto mandato
Trump volvió a lanzar señales sobre una hipotética candidatura en 2028, para la que no podría presentarse legalmente: la XXII Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, ratificada en 1951 tras los cuatro mandatos de Franklin D. Roosevelt, limita a dos el número de mandatos presidenciales. El propio Trump se colocó durante el acto una gorra con el lema «Trump 2028» y afirmó que ya «ha ganado tres veces, y volverá a hacerlo para una cuarta».
Oficialmente, Trump ha ganado dos elecciones presidenciales, en 2016 y en 2024, tras perder la de 2020 frente a Joe Biden. Aquel resultado fue certificado por el Congreso y confirmado por los tribunales que examinaron las impugnaciones presentadas por su campaña, sin que se hallaran indicios de fraude generalizado. El presidente, no obstante, ha seguido calificando el resultado de «amañado», una afirmación no respaldada por ninguna instancia judicial ni electoral.
«Estoy agradecido al compartir mis intenciones de presentarme para un cuarto mandato para ser el presidente de Estados Unidos. Lo voy a volver a hacer. Se me da bien esto de presentarme», dijo el mandatario. Cualquier eventual reforma de la XXII Enmienda exigiría el respaldo de dos tercios de ambas cámaras del Congreso y la ratificación de tres cuartas partes de los estados, un umbral que en la práctica hace inviable la vía en el corto plazo.
Roce con la prensa acreditada
El presidente aprovechó su intervención para criticar a parte de los medios, a los que acusó de mantener una actitud «deliberadamente hostil» hacia su figura. «A veces realmente creo que algunos de ustedes no me quieren», afirmó dirigiéndose a los periodistas presentes, antes de cuestionar los datos sobre la cobertura negativa de su presidencia sin citar fuentes concretas.
El reproche no es nuevo en su relación con la prensa acreditada: desde su primer mandato, iniciado en 2017, Trump ha mantenido un pulso recurrente con corresponsales y medios de referencia, al considerar sesgada buena parte de la cobertura sobre su gestión. La Casa Blanca ha limitado en ocasiones el acceso de determinados medios a ruedas de prensa y actos oficiales, decisiones cuestionadas por asociaciones de periodistas en Estados Unidos.
El intento de atentado en el Washington Hilton, al que Trump se refirió como punto de partida de su discurso, se saldó con la intervención de los servicios de seguridad y la neutralización del atacante, según el relato ofrecido por el mandatario. La intervención presidencial no detalló datos judiciales sobre la instrucción del caso ni sobre posibles cargos contra el autor del ataque.
De cara a los próximos meses, la Casa Blanca deberá concretar el calendario y la financiación de las obras del complejo subterráneo y del salón de baile protegido anunciados por Trump, proyectos que previsiblemente requerirán la fiscalización de los organismos de control del gasto público y podrían reabrir el debate sobre el uso de las infraestructuras presidenciales una vez concluya el actual mandato, que expira en enero de 2029 según el calendario constitucional vigente.


