Putin dedicó las primeras palabras de la reunión gubernamental a las tropas desplegadas en el frente. "Quiero dirigirme a nuestros soldados y comandantes en el frente. Quiero que sepan, camaradas, que esta votación va por ustedes. La gente cree en ustedes, en su victoria, en su heroísmo y su lealtad a la patria", afirmó al comienzo de la sesión con el Ejecutivo ruso.
El mandatario insistió en la narrativa oficial sobre el conflicto que Moscú sostiene contra Kiev desde 2022. "Alcanzaremos todos los objetivos que nos marcamos en el marco de la operación militar especial", dijo, en una fórmula que ha repetido para referirse a la invasión. Putin celebró una participación cercana al 60%, cifra que calificó de récord, en los primeros comicios parlamentarios celebrados durante la guerra.
El partido oficialista Rusia Unida obtuvo, según anunció el lunes la Comisión Electoral Central (CEC), 355 de los 450 escaños de la Duma, con lo que revalidó la mayoría constitucional que le permite modificar la carta magna sin negociar con otras fuerzas. "La cifra récord de personas que acudieron a votar habla de que el pueblo ruso respalda nuestros esfuerzos dirigidos al fortalecimiento del país", señaló, y pidió al gobierno "hacer todo lo posible para justificar la confianza que la gente depositó en el Gobierno y todos sus dirigentes".
Putin también acusó a Ucrania de intentar "torpedear" el proceso mediante ataques contra las defensas antiaéreas en varias regiones, incluida Moscú, que el domingo sufrió el mayor ataque con drones y misiles registrado desde el inicio de la guerra.
"Pero las colas en los colegios electorales dicen que no es posible amedrentar a Rusia. Quiero dar las gracias a los ciudadanos rusos por su activa participación en la campaña electoral", declaró Vladímir Putin, presidente de Rusia.
Desde que la CEC anunció el resultado, se han sucedido las denuncias de irregularidades. Activistas solicitaron autorización para celebrar mítines contra el fraude en ciudades como San Petersburgo, Kazán, Perm e Izhevsk. Especialistas citados por medios como Historias Importantes estiman que Rusia Unida, cuya intención de voto rondaba el 34% antes de los comicios, recibió entre 18 y 20 millones de votos más de los realmente emitidos, mediante la manipulación de las cifras de participación, que habrían pasado de un 40% real a casi el 60% reportado.
El único partido pacifista con representación, Yábloko, denunció numerosas irregularidades durante los tres días de votación, mientras que el Partido Comunista, segunda fuerza más votada, consideró que el resultado no refleja el ánimo social, donde dos tercios de la población rusa desearía el cese de los combates y el inicio de negociaciones de paz. El ex primer ministro Mijaíl Kasiánov y el empresario Mijaíl Jodorkovski atribuyeron la magnitud del presunto fraude a la preocupación del Kremlin por el creciente rechazo a la guerra, la falta de avances militares y el descontento con la situación económica del país.
Expertos consultados por la prensa rusa consideran que este habría sido el mayor fraude electoral desde la llegada de Putin al poder en el año 2000, superior incluso al de 2011, que desencadenó las mayores protestas antigubernamentales desde la disolución de la Unión Soviética en 1991.
