El artista de Pan Bendito repasó junto a Calleja, durante un viaje a Nepal, el ascenso de los últimos años de su carrera, con temas como 'La sevillana', 'Arena y sal', 'Alocao' o 'La Rubia' entre los más escuchados del país. Montes reconoció que en Carabanchel había «gente más guapa, más alta y que tenga mejor voz», pero que fue él quien triunfó a nivel nacional. «Eso es potra», resumió, y añadió que estos años le han servido para crecer: «Yo soy de la universidad de la calle. Me voy formando, me voy haciendo».
El cantante detalló también el volumen de ingresos que le ha reportado su actividad musical. «Por cada millón de reproducciones de Spotify no sé si son 3.000 pavos. Igual este año he tenido 500 millones. Es muy loco», explicó, cifrando en «un kilo y medio solo de descargas» lo percibido durante el último año, según sus propias palabras en el programa.
De esa cantidad, precisó, una parte no llega a su bolsillo: «De ahí también se lleva Hacienda y mi representante», dijo el artista, en referencia a la carga fiscal que soporta por sus derechos de autor. En España, los rendimientos por 'royalties' de esa magnitud tributan en el tramo alto del IRPF, cuyo tipo marginal estatal más autonómico supera el 45% para las rentas más elevadas, según la escala vigente recogida en la Ley del IRPF.
Fue en ese contexto cuando Montes planteó la disyuntiva que otros artistas de éxito internacional han resuelto trasladando su domicilio fiscal fuera de España. «Yo podría haberme ido a Andorra, claro, o haberme ido, yo que sé, a Dubai, pongamos», recordó el cantante, que descartó esa vía pese a las menores cargas fiscales de ambos territorios. Andorra se convirtió en destino habitual de creadores de contenido y deportistas españoles durante la última década, un fenómeno que abrió un debate público sobre la fiscalidad de las grandes rentas.
«Yo estoy muy orgulloso, digan lo que digan, porque luego eso va para los hospitales y al final haces un bien», explicó Omar Montes, cantante, en el programa 'Universo Calleja'.
La reflexión del artista llega meses después de que anunciara su intención de retirarse de la música. Así lo trasladó a Pablo Motos en 'El Hormiguero' el pasado marzo, cuando cargó contra la «falta de apoyo» a los artistas nacionales: «Es todo una falsedad. Estoy un poco hasta los cojones. Hablando claro, este es mi último año en la música», afirmó entonces, insistiendo en que ya no conservaba «las mismas ganas del principio».
La fiscalidad y la financiación de la cultura han protagonizado otros episodios recientes en el sector. En esa discusión se inscriben declaraciones como las del grupo Veintiuno, que en los conciertos de El País defendió que «la cultura o es subvencionada o no existe», en torno a la relación entre el Estado y la industria cultural.
Montes cerró su intervención en 'Universo Calleja' insistiendo en que su vínculo con España va más allá de lo económico. «Yo estoy muy a gusto. ¿Que tengo que pagar los impuestos? Pues es verdad, pero al final uno está ayudando a contribuir en la mejora de las cosas», concluyó el cantante.

