La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y los organismos de socorro no reportaron víctimas ni daños materiales tras el evento. En su boletín preliminar, difundido en su cuenta de X, el SGC ubicó el temblor con profundidad superficial e invitó a la ciudadanía a diligenciar el formulario de sismo sentido.
El sismo de este sábado se produce apenas un mes después del terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto en San José del Palmar, Chocó, a una profundidad de 130 kilómetros, un episodio que reactivó el debate sobre la sismicidad de la región y que las autoridades geológicas mantienen bajo monitoreo permanente.
Según cifras del SGC, entre el 4 y el 17 de septiembre se reportaron 1.546 sismos en el territorio nacional, de los cuales 12 eventos se destacaron en la región del Pacífico. Solo en el departamento del Chocó se contabilizaron 1.390 movimientos telúricos desde el 10 de agosto, fecha del terremoto de mayor magnitud, un volumen que la entidad calificó como parte del comportamiento esperado tras una liberación de energía de esa magnitud.
La entidad explicó en un video publicado en su cuenta de X que la concentración de sismos posteriores al terremoto de San José del Palmar se localiza en los municipios de Istmina, Medio San Juan, Sipí y Litoral del San Juan, todos en Chocó, con profundidades menores, entre los 30 y los 60 kilómetros, en contraste con los 130 kilómetros del evento principal de agosto.
"Tras la gran liberación de energía en el evento de San José del Palmar (terremoto del 10 de agosto), se precipitó una concentración de sismos en los municipios de Istmina, Medio San Juan, Sipí y Litoral del San Juan, de Chocó, a una profundidad menor, entre los 30 y 60 kilómetros", explicaron los expertos del Servicio Geológico Colombiano en un video publicado en su cuenta de X.
El SGC atribuye esta sismicidad recurrente a la placa de Nazca, que se hunde bajo la placa sudamericana en un proceso de subducción identificado como el origen de los grandes sismos que históricamente ha registrado el país en su franja del Pacífico. Ese mismo mecanismo de subducción está detrás de los terremotos de mayor magnitud del Chocó y del suroccidente colombiano, entre ellos el sismo de Tumaco de 1979, de magnitud 8,1, que generó un tsunami en la costa nariñense.
La reiteración de los movimientos telúricos ha generado preocupación entre los habitantes de Istmina y municipios vecinos, aunque el propio SGC ha insistido en que la actividad reportada corresponde a un comportamiento contemplado por los especialistas tras un sismo de gran magnitud. La entidad continúa publicando boletines periódicos con el registro de la actividad sísmica en la región, como el correspondiente al periodo del 4 al 17 de septiembre, difundido también a través de su cuenta oficial en X.
Este episodio se suma a una serie de eventos que han puesto en la agenda pública la vigilancia sísmica del país, en un contexto en el que el Servicio Geológico Colombiano ha debido salir a desmentir una alerta viral sobre un supuesto gran terremoto que circuló en redes sociales, reiterando que solo la entidad tiene la competencia técnica para confirmar epicentro, magnitud y profundidad de cada evento.
