El detalle del listado de la capital arroja un patrón que matiza el carácter novedoso del programa. Entre los edificios reconvertidos en refugios figuran las sedes de los ministerios de Trabajo, Sanidad, Educación, Inclusión, Transportes, Industria y Turismo, Defensa y Transición Ecológica, es decir, dependencias operativas antes del anuncio y que ya disponían de climatización para el uso interno de altos cargos y funcionarios.
A esa relación se suman las sedes centrales de Comisiones Obreras (CCOO) y de la Unión General de Trabajadores (UGT), esta última con dos ubicaciones —en la avenida de América y en la escuela Julián Besteiro—, además de tres museos de titularidad estatal: el Museo Arqueológico Nacional, el Museo del Traje y el Archivo Histórico Nacional, dependiente del Ministerio de Cultura. En conjunto, la mayoría de los espacios de la red madrileña son edificios que ya prestaban servicio a la Administración.
Horarios que no cubren las horas de más calor
La cuestión no es solo de etiquetado. Al tratarse de sedes administrativas y no de equipamientos diseñados para la permanencia prolongada del público, su horario de apertura tiende a replicar el de atención ciudadana habitual en cualquier ministerio: por la mañana, con cierre a media tarde. Según el propio mapa de MITECO, buena parte de estas sedes cierra sus puertas en torno a las 14:00 horas de lunes a viernes, la franja en la que las temperaturas alcanzan sus valores máximos en la Comunidad de Madrid durante julio y agosto.
Ese esquema dejaría fuera de servicio buena parte de la red precisamente en las horas de mayor riesgo para la salud de personas mayores, menores y colectivos vulnerables, los grupos que los protocolos sanitarios de prevención frente al calor señalan como prioritarios. Frente a ello, otros espacios de la ciudad que sí funcionan como refugio climático mantienen horarios ampliados: el Círculo de Bellas Artes abre de 11:00 a 21:00 horas y la red de bibliotecas municipales de Madrid permanece operativa hasta las 20:00 en varios de sus centros. Ambos fueron concebidos como espacios de permanencia pública prolongada, con actividades y aforo pensados para ese uso.
En su intervención del lunes, Sánchez defendió la iniciativa y señaló que «puede ser fácil restar importancia al calor desde el privilegio de quien vive y trabaja con aire acondicionado», una frase pronunciada, según la crónica del acto, en la sede de un ministerio climatizado que se estrenaba ese mismo día como refugio dentro de la red.
El anuncio se enmarca en la respuesta del Ejecutivo a los episodios de calor extremo que en los últimos veranos han obligado a activar avisos sanitarios en buena parte del territorio. El Instituto de Salud Carlos III vincula habitualmente los picos de exceso de mortalidad estival a las temperaturas elevadas, un fenómeno que las autoridades sanitarias monitorizan a través de sistemas de vigilancia específicos durante los meses de verano.
Cómo funciona el marco de prevención frente al calor
En España, el Ministerio de Sanidad activa desde 2004 el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas contra los Efectos del Exceso de Temperaturas, que establece niveles de alerta por comunidad autónoma pero que hasta ahora no incluía de forma sistemática una red de espacios físicos de refugio financiada por el Gobierno central. La iniciativa presentada este lunes sería, en ese sentido, la primera de este alcance a escala estatal, al margen del debate sobre su diseño concreto.
El precedente más citado en este tipo de políticas se remonta a Francia, tras la ola de calor de 2003, que dejó cerca de 15.000 fallecidos según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (INSEE). Aquel episodio llevó a París a desarrollar una red de «îlots de fraîcheur» (islas de frescor) con criterios de accesibilidad horaria más amplios que los que presentan la mayoría de las sedes ahora incorporadas en Madrid.
El Gobierno no ha detallado, más allá del anuncio genérico de los 10 millones de euros en ayudas, el reparto exacto de esa financiación entre comunidades autónomas ni el calendario de ampliación de horarios en las sedes ya incorporadas a la red. Tampoco ha precisado si contempla adaptar los horarios de apertura de los edificios administrativos a las franjas de mayor riesgo térmico.
Ni el Ministerio para la Transición Ecológica ni Moncloa han respondido a las cuestiones sobre los horarios reales de apertura de las sedes incluidas en el mapa ni sobre una eventual adaptación para exigir horarios ampliados en los edificios que formen parte de la red. La Comunidad de Madrid, gobernada por el Partido Popular, tampoco se ha pronunciado oficialmente sobre el listado de sedes situadas en la capital.
El próximo hito para valorar el alcance del programa será la publicación del desarrollo normativo de las ayudas, que debería concretar los criterios de acceso, los requisitos de horario y el calendario de incorporación de nuevos espacios a la red. De ese detalle dependerá que la red opere en las franjas de máxima temperatura o quede limitada al horario administrativo de las sedes ya existentes.


