El comunicado castrense no aportó detalles sobre la autoría de los disparos ni sobre el origen exacto del presunto ataque contra sus tropas. "Las FDI consideran con gran gravedad los intentos de las organizaciones terroristas de la Franja de Gaza de promover y llevar a cabo complots terroristas contra tropas de las FDI que operan en la zona", señaló el portavoz militar, sin identificar a ningún grupo armado en concreto ni ofrecer pruebas públicas del incidente. El propio Ejército precisó que los disparos se produjeron contra fuerzas que operan al este de la Línea Amarilla, en el norte de la Franja.
Ya entrada la noche, el diario palestino Filastín, cercano al Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), informó de bombardeos aéreos israelíes en el este de la ciudad de Gaza y en las inmediaciones del cruce de Sanafir, en el norte de la urbe. Hamás no había emitido una reacción oficial sobre el episodio ni sobre la acusación israelí de disparos contra sus fuerzas, por lo que su versión de los hechos permanecía sin confirmar.
El nuevo episodio se produjo apenas horas después de otro ataque israelí registrado el jueves que, según fuentes locales, dejó al menos dos muertos en Beit Lahia, en el norte de la Franja. La sucesión de incidentes en un espacio de menos de 24 horas ilustra la fragilidad de un alto el fuego que, sobre el papel, debía haber puesto fin a las hostilidades hace casi un año.
Un balance que no ha dejado de crecer bajo la tregua
Pese a la firma del cese de hostilidades, la violencia no ha cesado en el enclave. Las operaciones militares israelíes posteriores al acuerdo de octubre de 2025 han provocado más de 1.300 muertos y más de 4.400 heridos entre la población de Gaza, según el recuento manejado por las autoridades del enclave, cifras que evidencian la persistencia de los combates pese al marco de tregua nominalmente vigente.
El balance acumulado desde el inicio de la ofensiva israelí, lanzada tras los ataques del 7 de octubre de 2023, asciende a 73.470 muertos y 174.540 heridos en la Franja de Gaza. Estas cifras, procedentes de las autoridades sanitarias del enclave bajo control de Hamás, no han podido ser verificadas de forma independiente por organismos internacionales, aunque Naciones Unidas y diversas agencias humanitarias las han utilizado como referencia en sus informes sobre el conflicto.
El detonante de aquella ofensiva fue el asalto perpetrado por Hamás el 7 de octubre de 2023, que causó, según cifras oficiales israelíes, unos 1.200 muertos y cerca de 250 secuestrados en territorio israelí. La campaña militar que siguió se prolongó durante más de dos años hasta el acuerdo de octubre de 2025 y se convirtió en una de las más letales del conflicto israelo-palestino desde su origen.
La denominada Línea Amarilla, mencionada por el portavoz militar israelí, es una demarcación vinculada a los mecanismos de despliegue de las FDI establecidos en el acuerdo de octubre de 2025, que delimita zonas bajo control efectivo israelí dentro del propio territorio gazatí. La presencia continuada de tropas al este de esa línea ha sido uno de los puntos de fricción permanente en la interpretación del alcance real de la tregua.
Un patrón de treguas frágiles
El acuerdo se enmarca en una larga cadena de intentos de mediación internacional, con Egipto, Catar y Estados Unidos como principales garantes en las negociaciones más recientes. Precedentes como la tregua de 2014 tras la Operación Margen Protector, o el alto el fuego de 2021 tras once días de bombardeos, muestran un patrón recurrente en el que los ceses de hostilidades en Gaza han tendido a ser frágiles y susceptibles de rupturas puntuales que no siempre derivan en una reanudación total del conflicto.
La ausencia de un mecanismo de verificación independiente y permanente sobre el terreno dificulta contrastar de forma inmediata las versiones enfrentadas de ambas partes sobre quién inicia cada incidente de violencia.
Naciones Unidas ha reclamado en reiteradas ocasiones un acceso humanitario pleno y sostenido a la Franja, así como mecanismos reforzados de supervisión del alto el fuego, ante la escalada de incidentes armados pese al marco de tregua formalmente vigente. La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha instado en el pasado a ambas partes a garantizar la protección de la población civil, mayoritariamente afectada por los sucesivos episodios de violencia.
A falta de una investigación independiente sobre el origen de los disparos que Israel atribuye a organizaciones armadas gazatíes, el episodio de este viernes se suma a una lista creciente de incidentes que ponen a prueba la resistencia del acuerdo de octubre de 2025. La atención internacional se centra ahora en si estos episodios puntuales logran contenerse o si, por el contrario, derivan en una escalada de mayor alcance que comprometa de forma definitiva la vigencia de la tregua.


