Éric Charbonnier, especialista en educación de la OCDE, señaló que los resultados en ciencias se mantienen aproximadamente estables entre los países miembros del organismo, pero que hay una caída de más de 20 puntos en lectura y matemáticas. Según los parámetros de la prueba, una variación de 20 puntos equivale aproximadamente a un año de escolarización, una magnitud que el organismo describió como inédita en la evaluación, aplicada desde el año 2000.
Entre 2015 y 2025, las puntuaciones en ciencias retrocedieron siete puntos en promedio entre los países de la OCDE. En matemáticas, la caída alcanzó 22 puntos, frente a apenas ocho puntos en el resto de los sistemas educativos evaluados fuera de la organización. El golpe más severo se concentró en lectura: un retroceso de 28 puntos en los países de la OCDE durante la última década, frente a 16 puntos en las demás naciones participantes.
La OCDE calificó ese deterioro en lectura de especialmente preocupante porque esa competencia constituye la base de la mayoría de los aprendizajes escolares posteriores, desde resolver un problema de álgebra hasta analizar una fuente histórica o interpretar una experiencia científica. Entre los factores que explicarían la tendencia, el organismo mencionó el creciente uso de pantallas entre los adolescentes, la pérdida de interés por la lectura y los cambios en la relación de los estudiantes con la escuela tras la pandemia de covid-19.
Asia mantiene la delantera y América Latina queda rezagada
Como en ediciones anteriores, Asia dominó la clasificación mundial. Las regiones chinas de Pekín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang ocuparon los primeros lugares en ciencias y matemáticas, mientras que Singapur lideró en lectura. Macao, Taiwán, Japón y Corea del Sur completaron los puestos de honor, consolidando la brecha que separa a los sistemas educativos del este asiático del resto del mundo. En Europa, Estonia, Reino Unido, Finlandia e Irlanda se situaron por encima de la media de la OCDE, al igual que Canadá y Nueva Zelanda fuera del continente.
En el plano regional, Uruguay y Chile volvieron a ubicarse entre los sistemas educativos mejor posicionados de América Latina, con 445 y 442 puntos respectivamente en ciencias, cifras que, no obstante, permanecen muy por debajo de los líderes asiáticos. Chile registró en esta edición una caída de su rendimiento en las tres disciplinas evaluadas, un retroceso frente a mediciones anteriores. La OCDE destacó, en cambio, mejoras en ciencias desde 2022 en Costa Rica, Uruguay y El Salvador, un contraste con el deterioro generalizado observado en buena parte de los países participantes.
La organización reconoció que el panorama general es sombrío, aunque subrayó que esos avances puntuales demuestran que las mejoras siguen siendo posibles pese al retroceso global registrado en la última década. España, por su parte, se mantendría cerca del promedio general, aunque con un fuerte deterioro en lectura y matemáticas que sigue la tendencia de retroceso observada en gran parte de los países evaluados, según el informe.
El estudio también examinó el uso de inteligencia artificial en las aulas y encontró que un uso más intensivo de estas herramientas suele asociarse con resultados más bajos en ciencias. La excepción la constituyen algunos de los sistemas educativos más exitosos, como Singapur y Macao, que figuran entre aquellos cuyos alumnos declaran utilizar la inteligencia artificial con mayor frecuencia, lo que sugiere que el impacto de estas herramientas depende de cómo se integran en la enseñanza y no únicamente de su disponibilidad.
Colombia participa en las pruebas PISA desde 2006 y en ediciones previas se ubicó por debajo del promedio de la organización tanto en lectura como en matemáticas. El país ingresó formalmente a la OCDE en 2020 y, durante la década de 2010, ocupó de forma reiterada posiciones en la mitad inferior de la tabla, un antecedente que la prensa y los analistas educativos citan al evaluar el rezago del sistema. El Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (Icfes), encargado de coordinar la aplicación de la prueba en el país, suele publicar un análisis pormenorizado semanas después de la difusión del informe global.
PISA se aplica bajo un ciclo trienal en el que la OCDE fija marcos de referencia comunes para todos los países participantes, lo que permite comparar rendimientos a lo largo del tiempo y entre sistemas educativos. En Colombia, los resultados globales del examen suelen convertirse en insumo para el debate de control político en el Congreso de la República sobre el gasto público en educación, las brechas entre colegios públicos y privados y las reformas al sistema de evaluación docente.
La publicación del informe se produce en un contexto en el que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y el Banco Mundial han insistido en años recientes en que el rezago educativo agrava las brechas de movilidad social en la región, un diagnóstico que la caída global en lectura documentada por la OCDE refuerza. El organismo subrayó que las mejoras registradas en países como Uruguay demuestran que revertir la tendencia es posible con políticas sostenidas en el tiempo.
La OCDE no adelantó una fecha exacta para la próxima edición de PISA, que conforme al ciclo trienal habitual se aplicaría en 2028, con resultados esperables hacia comienzos de 2029. Hasta entonces, el informe divulgado este martes quedará como referencia para los ministerios de educación de los países participantes, incluido el de Colombia, a la hora de diseñar y evaluar sus políticas de enseñanza de la lectura y las matemáticas en la próxima década.
