El corredor alicantino firmó una exhibición en el tramo final, con un doble ataque que fue desgastando a sus rivales hasta dejarlos sin capacidad de reacción. A falta de dos vueltas, Álvarez demarró en la ascensión a Mozjanca, un puerto de 2,1 kilómetros con una pendiente media del 10%, y llegó a abrir una renta superior a los veinte segundos sobre el grupo perseguidor.
Esa ventaja, sin embargo, no bastó para sentenciar la prueba: en la última subida fue alcanzado por el belga Niels Driesen, el polaco Jan Michal Jackowiak y el alemán Max Bock, que recompusieron la carrera. Álvarez esperó entonces al descenso para lanzar un segundo ataque, esta vez definitivo, que volvió a dejarle solo al frente cuando restaban doce kilómetros para la meta.
Nadie logró darle caza. El alicantino cruzó la línea de meta en Sencur con un tiempo de 3h02:22, veinte segundos por delante de Jackowiak, que se llevó la plata, y con 32 segundos de margen sobre Driesen, bronce. El resto de representantes españoles en la prueba masculina quedaron lejos del podio: Eñaut Urkaregi fue 17º a 2:08 del ganador, Javier Cubillas 39º a 5:41 y Vicent Zaragoza 49º a 5:48.
El triunfo llega pocos días después de que el ciclismo español cerrara el Mundial de Montreal con cinco medallas, entre ellas la plata del propio Álvarez en la prueba en ruta sub-23 y el bronce en la contrarreloj de la misma categoría. El oro europeo completa un doblete que lo consolida como una de las referencias emergentes del ciclismo nacional.
El dominio español en las categorías de formación tiene antecedentes recientes: Juan Ayuso ya fue campeón mundial sub-23 en contrarreloj en 2021, antes de dar el salto al profesionalismo, un itinerario que replica el patrón de las cantera española en la última década. La RFEC enmarca estos resultados en la continuidad de una generación que viene acumulando podios en las grandes citas internacionales.
La prueba femenina, decidida al esprint
La carrera femenina sub-23, disputada sobre 88 kilómetros, también se resolvió en los metros finales, aunque con un desenlace distinto al masculino. La suiza Mara Winter se impuso al esprint por delante de la neerlandesa Nienke Vinke y la eslovaca Viktória Chladonová, sin ataques decisivos previos como los que marcaron la categoría masculina.
La mejor representante española fue la navarra Paula Ostiz, que cruzó la meta en octava posición a 24 segundos de la ganadora, integrada en el grupo perseguidor. Por detrás, Ayala Serrano y Celia Torres finalizaron 26ª y 27ª, a 3:06 y 3:08 respectivamente, mientras que Irene Moreno cerró la participación española en el puesto 46º, a 9:43 del oro.
Los resultados de Eslovenia dan continuidad a los éxitos de las categorías superiores en un deporte que, como recordaba recientemente Miguel Induráin, ha cambiado radicalmente su formato de competición respecto a generaciones anteriores.


