Solo censura «para que salga adelante»
Feijóo condicionó cualquier iniciativa a su éxito garantizado. «Si no sale, se interpretará que queda bendecido por el Congreso de los Diputados», sostuvo, según la transcripción del medio, al descartar facilitar que Sánchez «se quede tras una moción de censura fallida». El dirigente popular reconoció que «en este momento no tenemos los cuatro votos que faltan» para que prospere, y solo abrió la puerta a presentarla «si hay algún atisbo de dignidad entre los socios de Sánchez». El propio Feijóo situó su llegada a Moncloa «en la segunda mitad de 2027», lo que en la práctica descarta un adelanto inminente.
Qué dijo y qué no dijo la votación de junio
El líder popular interpretó la votación de finales de junio, en la que una mayoría de la Cámara reclamó la dimisión de Sánchez o la presentación de una moción de confianza, como un «cese político» de facto del presidente. Se trata de una lectura política, no jurídica: el Reglamento del Congreso y la Constitución no contemplan destitución automática distinta de la moción de censura del artículo 113, que exige mayoría absoluta —176 de 350 escaños— y la propuesta de un candidato alternativo. Es la única vía prevista para forzar el relevo si el presidente no dimite ni plantea voluntariamente una cuestión de confianza.
La aritmética de los votos que faltan
El argumento central de Feijóo es aritmético: según sus palabras, faltarían cuatro votos para que una moción prosperase. En la XV legislatura, iniciada tras las elecciones del 23 de julio de 2023, el bloque de investidura de Sánchez se sostiene sobre Sumar, ERC, Bildu, BNG, Junts y PNV, una coalición cuya cohesión ha sufrido fricciones recurrentes con Junts per Catalunya. El PP asegura haber tumbado, junto a Vox y Junts, «más de 170 votaciones» en el Congreso, incluidos el techo de gasto y un real decreto de financiación de RTVE. Feijóo advirtió, no obstante, de que esas mayorías circunstanciales no equivalen a un bloque estable de censura.
El «no» de 2023 como línea roja con Junts
Feijóo fue explícito al descartar negociar con Carles Puigdemont fuera de España a cambio del respaldo de Junts. «Junts sabe perfectamente que yo no voy a salir de España para negociar con nadie el futuro de España», afirmó, según el medio. Recordó su negativa de 2023, cuando su investidura fracasó a falta de cuatro votos en septiembre de aquel año, y aludió al expresidente catalán, en Bélgica desde octubre de 2017 tras la declaración unilateral de independencia y la aplicación del artículo 155. «Dije no en el año 23 y diría no otra vez en el año 26. La decencia política no es susceptible de negociación», sentenció.
La sentencia del TJUE y el turno del Supremo
La entrevista se produce días después de una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la ley de amnistía, aprobada por las Cortes en 2024 como condición pactada con Junts para la investidura. Según explicó Feijóo, el TJUE concluyó que el uso de fondos públicos vinculado a los procesos derivados del referéndum ilegal de octubre de 2017 «no afecta al presupuesto de la UE», por lo que la amnistía queda «como un tema de derecho nacional». «Ahora corresponde al Tribunal Supremo aplicarla y tomar una decisión respecto a las medidas cautelares», señaló el líder popular, sin adelantar si ello facilitaría el regreso de Puigdemont.
El diagnóstico de los tres poderes
Feijóo trazó un cuadro de deterioro que, a su juicio, afecta a las tres ramas del Estado: «Tenemos a un Ejecutivo que está pendiente de su agenda judicial y que ha olvidado la agenda política, a un Legislativo bloqueado por el Ejecutivo y a un Poder Judicial perseguido e insultado por el Gobierno», afirmó. «España no funciona, lleva tres años en barbecho. Esta legislatura nació muerta», añadió. Se trata de una valoración política del líder de la oposición, no corroborada por fuentes independientes.
El derecho de réplica de las partes
El Ejecutivo ha defendido de forma reiterada que cuenta con la legitimidad otorgada por la investidura de noviembre de 2023 y ha acusado al PP de bloquear la actividad legislativa sin alternativa de gobierno viable. Junts, por su parte, ha vinculado en el pasado cualquier movimiento parlamentario al cumplimiento de los compromisos del pacto de investidura, incluida la aplicación de la amnistía. El PP mantiene que sus contactos «son públicos, no en despachos escondidos detrás de las cortinas».
El precedente de las mociones desde la Transición
España ha vivido varias mociones de censura desde la Transición, pero solo una prosperó: la que Pedro Sánchez presentó contra Mariano Rajoy en junio de 2018, tras la sentencia del caso Gürtel, la primera que triunfó en democracia. Antes fracasaron la del PSOE contra Adolfo Suárez en 1980, la de Antonio Hernández Mancha contra Felipe González en 1987 y la de Vox, con Santiago Abascal como candidato, contra Sánchez en 2020, que no sumó los apoyos necesarios. La experiencia histórica avala la cautela de Feijóo: una moción fallida suele reforzar políticamente al gobierno señalado, riesgo que el propio líder popular admitió al negarse a presentarla sin garantías.
Lo que viene: desgaste y horizonte 2027
La legislatura tiene su límite ordinario en 2027, salvo disolución anticipada de las Cortes por el presidente del Gobierno, prerrogativa recogida en el artículo 115 de la Constitución. Mientras tanto, el PP mantiene su estrategia de desgaste parlamentario mediante la acumulación de derrotas legislativas del Ejecutivo, a la espera de que la fragmentación del bloque de investidura ofrezca los apoyos que hoy le faltan. La corroboración del contenido procede de un único medio, otro medio, que anunció una segunda entrega de la entrevista para este lunes; las cifras exactas de votos deben atribuirse en exclusiva a esa fuente.



