Según las cifras difundidas por Anato, Vaupés registró un incremento del 63,2 % en la llegada de turistas extranjeros durante el primer semestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, la variación porcentual más alta entre los departamentos analizados. Le siguieron Guaviare, con un 24,7 %; Guainía, con 21,9 %; y Nariño, con 21,7 %. Se trata de territorios de la Amazonia y el suroccidente que parten de una base reducida de visitantes, un rasgo que hace que aumentos moderados en términos absolutos se traduzcan en porcentajes elevados.
"Estas cifras confirman que Colombia tiene una oportunidad enorme para seguir posicionando nuevos destinos ante el mercado internacional. El interés de los viajeros ya no se concentra únicamente en los lugares tradicionales, sino que también se está abriendo hacia territorios con propuestas diferenciales, experiencias de naturaleza, cultura, aventura y autenticidad", señaló Cortés Calle al presentar el balance del gremio.
El listado de destinos con crecimiento relevante se completa con Meta, que anotó un incremento del 9,0 %; Sucre, con 8,9 %; Tolima, con 8,8 %; San Andrés, con 8,2 %; Amazonas, con 6,6 %; y Risaralda, con 4,9 %. La dispersión de estos territorios —desde el archipiélago de San Andrés y Providencia hasta el interior andino y la selva amazónica— apunta a una diversificación de la oferta que trasciende el eje Caribe-capital.
No obstante, el liderazgo en volumen absoluto sigue firmemente en manos de los destinos consolidados. Bogotá, Antioquia y Bolívar concentraron el 35,8 %, el 24,8 % y el 18,9 % de las llegadas de viajeros internacionales, respectivamente, en el primer semestre de 2026. Por ciudades, Bogotá recibió 869.000 visitantes extranjeros, seguida de Medellín, con 568.000; Cartagena de Indias, con 457.000; y Cali, con 96.000, de acuerdo con el reporte de Anato.
Para el gremio, el reto inmediato consiste en que ese repunte porcentual en departamentos como Vaupés o Guainía se traduzca en desarrollo real para las comunidades locales. "Uno de los desafíos es convertir el crecimiento de los destinos emergentes en desarrollo sostenible para las regiones, fortaleciendo la conectividad, la promoción y la comercialización de productos turísticos. Esto permitirá ampliar las oportunidades para más territorios y consolidar una oferta internacional más diversa, competitiva y descentralizada", indicó Anato. Ambos departamentos, ubicados en zonas de selva con acceso limitado por carretera, dependen en gran medida del transporte fluvial y aéreo, lo que convierte la conectividad en el principal condicionante para sostener el crecimiento.
El fenómeno de los destinos emergentes tiene antecedentes en la historia reciente del turismo colombiano. Tras la firma del Acuerdo de Paz de 2016 entre el Gobierno nacional y las FARC, varias zonas antes marcadas por el conflicto armado, como el Guaviare y regiones del Meta, comenzaron a recibir un flujo creciente de visitantes atraídos por el ecoturismo y el avistamiento de fauna, en una reconversión de territorios de guerra en destinos de naturaleza que hoy figuran entre los de mayor dinamismo.
El repunte del turismo náutico
En paralelo al crecimiento de los destinos terrestres emergentes, Anato destacó un incremento sostenido en el ingreso de viajeros internacionales por vía marítima. De acuerdo con cálculos de ProColombia elaborados a partir de datos de la Dirección General Marítima (Dimar), Colombia registró 391 recaladas o llegadas temporales de embarcaciones a puerto entre enero y marzo de 2026, un crecimiento del 14,3 % frente a las 342 recaladas reportadas en el mismo trimestre de 2025. "Gracias a nuestra diversidad costera, Colombia se está posicionando como un destino cada vez más atractivo para los viajeros náuticos", señaló el gremio, que identificó a Cartagena, Santa Marta, Barranquilla y el litoral Pacífico como los principales puntos de entrada.
El aumento de embarcaciones estuvo acompañado por un alza del 11 % en el número de pasajeros por esta vía, que alcanzó 1.040 viajeros durante el primer trimestre de 2026. Por tipo de embarcación, los catamaranes registraron el mayor dinamismo, al pasar de 23 recaladas en el primer trimestre de 2025 a 60 en el mismo periodo de 2026, un incremento del 160,9 %. Los yates también crecieron un 42,4 %, al pasar de 33 a 47 recaladas.
El turismo constituye una de las principales fuentes de divisas de la economía colombiana, junto con las exportaciones de petróleo, carbón y café. La diversificación hacia destinos no tradicionales y hacia segmentos como el náutico se enmarca en la estrategia oficial de reducir la dependencia de un número reducido de ciudades receptoras y ampliar la base geográfica de los ingresos por visitantes extranjeros, una apuesta que el gremio ha vinculado explícitamente a la inversión en infraestructura de acceso.
De cara a los próximos meses, el sector espera que el segundo semestre de 2026 confirme la tendencia observada entre enero y junio, especialmente en los departamentos amazónicos y de la Orinoquia, donde la temporada de menores lluvias suele favorecer el desplazamiento de visitantes. La consolidación de estos destinos emergentes dependerá, según Anato, de las decisiones de inversión pública en conectividad que se adopten en el marco del Presupuesto General de la Nación.
