El origen de la relación de los Tofterup con España se remonta a varias décadas atrás, cuando la familia se trasladó al país por motivos profesionales del padre. Fue en ese contexto cuando Jonas Tofterup, que en 2023 obtuvo el título de primer Master of Wine de Dinamarca, descubrió su interés por el vino durante unas vacaciones familiares. Su hermano David, responsable técnico del proyecto y reconocido como mejor enólogo de tintos jóvenes en varias ediciones de los Premios Baco, suma una trayectoria profesional que incluye etapas en Chile, California y Francia, según informa la revista especializada Enólogos.
El edificio elegido, el Riurau del Ferrandet, responde a una tipología constructiva tradicional de la Comunidad Valenciana empleada históricamente para el secado de la uva moscatel destinada a la producción de pasas, una actividad que marcó la economía de comarcas como la Marina Alta hasta bien entrado el siglo XX. La estructura, que databa del siglo XVII, presentaba un estado avanzado de deterioro antes de la intervención, según el relato de los promotores Levante.
La operación de compra no resultó sencilla. Los hermanos tuvieron que identificar y llegar a un acuerdo con todos los miembros de la familia propietaria del inmueble antes de poder iniciar los trabajos de restauración, un proceso habitual en la recuperación de patrimonio rural fragmentado entre varios herederos a lo largo de generaciones. David Tofterup destacó, en declaraciones recogidas por Levante, que el lugar «tiene alma» y subrayó que la intervención fue más allá de la rehabilitación de la estructura principal: el equipo recuperó los muros de piedra seca, tramos de las antiguas acequias, el pozo original de la finca y la pila donde se lavaba la ropa.
Piedra seca y agricultura heroica en la Marina Alta
La técnica de la piedra seca, empleada en los bancales escalonados que definen el paisaje de la Marina Alta, fue reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2018, en una candidatura conjunta presentada por España junto a Chipre, Croacia, Eslovenia, Francia, Grecia, Italia y Suiza. Estos bancales, construidos para permitir el cultivo en pendientes pronunciadas, son conocidos por los propios agricultores de la comarca como «agricultura heroica» debido a la dificultad de su mantenimiento manual.
En esta nueva etapa, el proyecto combina la restauración patrimonial con un objetivo productivo concreto: la elaboración de vinos a partir de variedades autóctonas como el moscatel y el giró, aprovechando el microclima particular de la comarca, marcado por la influencia mediterránea y la orografía montañosa cercana a la costa.
Hasta la apertura de la nueva instalación, la actividad de Bodegas Trenza se concentraba en el Altiplano, donde la uva monastrell procedente de viñas viejas constituye el eje central de su producción. La bodega experimentó un crecimiento notable desde su fundación, pasando de una producción inicial de unas 3.000 botellas anuales a superar en la actualidad las 200.000 unidades, según los datos aportados por la propia empresa.
Las marcas «La Orphica» y «La Nymphina» representan el grueso de las ventas, cuya producción se dirige casi en su totalidad a la exportación. Los mercados escandinavos, Alemania y Estados Unidos figuran como los principales destinos, un patrón de comercialización que refleja la vocación internacional del proyecto desde sus orígenes.
La apertura en Benissa introduce un cambio de estrategia: los promotores buscan ahora reforzar su presencia en el mercado español, hasta ahora secundario frente a la exportación. La ubicación en la Marina Alta, próxima a núcleos turísticos de la Costa Blanca y bien conectada a través de la AP-7, facilita ese propósito. Más allá de la producción, los responsables han planteado la instalación como un polo de enoturismo, actividad en expansión en las denominaciones de origen españolas desde hace más de una década, que combina la visita a bodegas con la promoción del patrimonio rural circundante.
El fenómeno de inversores y emprendedores extranjeros que adquieren y restauran patrimonio rural en desuso en la Comunidad Valenciana no es nuevo: la Marina Alta, y en particular municipios como Benissa, Xàbia o Teulada, cuentan desde hace años con una notable presencia de residentes centroeuropeos y escandinavos, atraídos tanto por el clima como por el precio comparativamente más bajo de las propiedades rústicas frente a otras zonas del Mediterráneo.
La primera vendimia en los terrenos de Benissa, prevista para septiembre de 2026, marcará el punto de partida de una nueva etapa para Bodegas Trenza, que a partir de ahora operará con dos centros de producción diferenciados: el histórico en el Altiplano, centrado en la monastrell, y el nuevo en la Marina Alta, orientado a variedades mediterráneas como el moscatel y el giró.


