La reforma de la FIFA que duplicó la presencia africana
El Congreso de la FIFA aprobó en enero de 2017 la ampliación del torneo a 48 selecciones, con vigencia desde la edición norteamericana de 2026. La redistribución de plazas por confederaciones asignó a África nueve cupos directos, frente a los cinco que la CAF venía recibiendo desde Francia 1998. Una décima plaza quedó vinculada a la repesca intercontinental, en la que finalmente participó y se clasificó la República Democrática del Congo. La decisión fue justificada por la FIFA en criterios de proporcionalidad respecto al número de federaciones afiliadas, aunque en el debate interno de la organización también se cuestionó si el criterio deportivo quedaba subordinado a consideraciones geopolíticas y comerciales.
El salto cuantitativo no tiene precedente en la historia del fútbol africano. Entre 1998 y 2022, el continente envió sistemáticamente cinco representantes por edición. En el Mundial de 1970, celebrado en México, África no tuvo ningún representante directo tras el boicot de las selecciones africanas y asiáticas a las eliminatorias de ese ciclo. Marruecos fue la primera selección africana en ganar un partido mundialista, al derrotar a Portugal en México 1986. Cuatro décadas después, el mismo país alcanzó las semifinales de Qatar 2022, la mejor actuación de una selección del continente en la historia del torneo.
Los diez clasificados: tradición mundialista frente a debutantes históricos
El bloque africano para 2026 lo integran Marruecos, Senegal, Egipto, Ghana, Argelia, Túnez, Costa de Marfil, Cabo Verde, Sudáfrica y la República Democrática del Congo. Conviven en él selecciones con larga trayectoria en la competición —Marruecos disputará su séptima participación; Argelia, su quinta— y un debutante absoluto: Cabo Verde, archipiélago atlántico de aproximadamente 600.000 habitantes según datos del Instituto Nacional de Estatística de Cabo Verde, que accede a su primera fase final de un Mundial. La diversidad de perfiles hace de este grupo el más heterogéneo que África ha enviado nunca a una Copa del Mundo.
Cabo Verde representa el caso más singular de esta clasificación. Su selección, conocida como los Tubarões Azuis, sustenta su competitividad en una diáspora extensa: varios de sus internacionales tienen doble nacionalidad y militan en ligas europeas, lo que les permite acceder a una formación futbolística que el archipiélago no puede ofrecer por sí solo dada la escasez de infraestructura deportiva doméstica. Su presencia en 2026 es un argumento directo a favor de la reforma de la FIFA: sin la ampliación de cuotas, una selección de sus características difícilmente habría tenido acceso a la fase final.
Marruecos, favorito continental con el litigio de la Copa África sin resolver
Marruecos llega al torneo como el referente indiscutible del fútbol africano. Su semifinal en Qatar 2022 —primera de una selección del continente en la historia del Mundial— no fue un resultado aislado sino la expresión de un proyecto construido en torno a una generación de futbolistas formados mayoritariamente en academias europeas. El combinado que dirige Walid Regragui alinea jugadores de la categoría de Achraf Hakimi (Paris Saint-Germain), Noussair Mazraoui (Manchester United), Yassine Bono (Al-Hilal) o Nayef Aguerd (Olympique de Marsella), y ha incorporado además a Brahim Díaz (Real Madrid) y a Ilias Ben Seghir (Bayer Leverkusen) como apuestas generacionales. Según el material disponible, fue además el primer equipo africano en certificar su clasificación para el torneo, tras golear a Níger.
Sin embargo, la imagen del combinado marroquí llega condicionada por una disputa institucional de primer orden. Senegal ha recurrido formalmente ante la CAF la decisión de proclamar a Marruecos campeón de la Copa África de Naciones, alegando irregularidades en el desenlace de la final. El litigio está pendiente de resolución en el momento de publicarse este artículo, lo que significa que el título continental permanece en disputa legal. El propio material de origen recoge esta controversia sin que ninguna de las dos federaciones —la Fédération Royale Marocaine de Football ni la Fédération Sénégalaise de Football— haya facilitado declaraciones públicas adicionales sobre los términos exactos del recurso. La CAF no ha emitido hasta ahora una resolución definitiva al respecto.
La disputa tiene antecedentes en la propia historia de la Copa África: no es la primera vez que un resultado final queda sometido a impugnación institucional, aunque los casos que han llegado a modificar el marcador oficial son excepcionales. El procedimiento habitual de la CAF ante un recurso de este tipo contempla la revisión del expediente arbitral y, en su caso, la apertura de una comisión disciplinaria. Los plazos de resolución pueden extenderse semanas o meses, lo que añade incertidumbre a la preparación de ambas selecciones de cara a 2026.
Argelia: siete victorias en nueve partidos y una plantilla con base europea
Argelia aseguró su clasificación con una jornada de anticipación tras golear a Somalia, resultado que le permitió certificar matemáticamente el primer puesto de su grupo. La campaña clasificatoria arrojó siete victorias en nueve partidos, con Uganda y Mozambique como perseguidores en la tabla. La solidez del registro convierte a los Fennecs en uno de los clasificados africanos con mayor regularidad acreditada en esta fase.
La plantilla argelina combina el liderazgo de veteranos reconocibles con un semillero de futbolistas jóvenes establecidos en las grandes ligas europeas. Riyad Mahrez (Al-Ahli) aporta la experiencia de quien fue una de las piezas determinantes en la conquista de la Copa África de 2019. En el eje defensivo figuran Rayan Aït-Nouri (Manchester City) y Ramy Bensebaïni (Borussia Dortmund). En el mediocampo, Ibrahim Maza (Bayer Leverkusen) y Farès Chaïbi (Eintracht Frankfurt) representan el relevo generacional. La portería titular recae sobre Luca Zidane, hijo del técnico Zinedine Zidane, quien defiende actualmente la meta del Granada CF en la segunda división española. La amplitud del grupo —con piezas en la Premier League, la Bundesliga, la Ligue 1 y la Saudi Pro League— otorga al seleccionador márgenes de rotación que no están al alcance de todos los clasificados africanos.
La RD Congo y el valor de la repesca intercontinental
La República Democrática del Congo accedió al Mundial por la vía más estrecha: la repesca intercontinental. Su victoria 1-0 ante Jamaica en la prórroga fue el último acto clasificatorio del continente africano y añadió una dimensión dramática al cierre del proceso. El Congo es uno de los países más poblados de África —supera los 100 millones de habitantes según estimaciones de Naciones Unidas para el periodo reciente— y su fútbol alberga una tradición histórica que incluye dos títulos de la Copa África (1968 y 1974, entonces como Zaire). Su regreso a la fase final de un Mundial tiene, por tanto, un peso simbólico que va más allá de la plaza obtenida.
Sorteo, sedes y la logística pendiente para diez selecciones africanas
El sorteo de grupos del Mundial 2026 está previsto para los primeros meses de ese año, una vez concluidas todas las fases de clasificación intercontinental. Las diez selecciones africanas conocerán entonces rivales y calendario: el torneo se disputará en 16 estadios repartidos entre tres países, con ciudades como Los Ángeles, Nueva York, Dallas, Toronto, Guadalajara y Ciudad de México como escenarios principales. La dispersión geográfica del torneo añade un componente logístico que penaliza especialmente a las federaciones con menor presupuesto operativo, entre las que se encuentran varias de las clasificadas africanas. La gestión de los desplazamientos, la aclimatación y los calendarios de preparación será un factor de rendimiento tan relevante como la calidad de la plantilla.
Para los clasificados, el período hasta el verano de 2026 incluye la próxima edición de la Copa África de Naciones —prevista para 2025 y que se disputará en Marruecos—, ventanas de amistosos internacionales y, en su caso, la resolución del litigio entre Marruecos y Senegal ante la CAF. Argelia, Marruecos y Senegal, con plantillas de mayor profundidad, tienen margen para la experimentación táctica. Cabo Verde y la República Democrática del Congo, con recursos más acotados, deberán definir antes sus esquemas titulares. El reto compartido de las diez selecciones es trasladar a los estadios norteamericanos el argumento que la reforma de la FIFA asumió en 2017: que África tiene el nivel para estar en primera línea del fútbol mundial.

