En un breve mensaje en la Casa Blanca, Xi confirmó que "Ping Ping y Fu Shuang llegarán a su nuevo hogar en el Zoológico de Atlanta y se encontrarán con el pueblo estadounidense" en "unos días". Ambos animales nacieron en la Base de Investigación para la Cría del Panda Gigante de Chengdu, principal centro reproductivo de la especie en China y punto de origen de la mayoría de los ejemplares que Beijing ha prestado a zoológicos extranjeros en las últimas décadas.
China y el Zoológico de Atlanta habían adelantado en abril el acuerdo para el traslado de la pareja, enmarcado formalmente como un programa de conservación y no como una donación directa. Desde 1984, Beijing abandonó la práctica de regalar pandas y adoptó un esquema de préstamo temporal a cambio de tarifas que se destinan, según el gobierno chino, a la conservación de la especie en su hábitat natural.
El líder chino calificó los programas de préstamo con Estados Unidos como "un envío de amistad". El anuncio coincidió con el encuentro de este jueves entre ambos mandatarios, en el que Trump describió su vínculo con Xi como una "verdadera gran amistad", según trascendió del encuentro en Washington.
"Ping Ping y Fu Shuang llegarán a su nuevo hogar en el Zoológico de Atlanta y se encontrarán con el pueblo estadounidense", declaró Xi Jinping en su mensaje en la Casa Blanca.
La diplomacia del panda desde Nixon
El intercambio de pandas gigantes entre China y Estados Unidos se remonta a la administración de Richard Nixon, cuando su esposa, Pat Nixon, expresó fascinación por los animales durante la visita de Estado de la pareja presidencial a Beijing. Como gesto de acercamiento tras décadas de aislamiento diplomático, China obsequió entonces dos ejemplares, Hsing-Hsing y Ling-Ling, al Zoológico Nacional de Washington, en el inicio de una práctica que se prolongaría por más de cinco décadas.
Desde entonces, el envío o retiro de pandas ha funcionado como termómetro de la relación bilateral. Las llegadas suelen coincidir con periodos de distensión o el establecimiento de nuevos lazos, mientras que las devoluciones anticipadas han acompañado episodios de tensión. El Zoológico Nacional de Washington devolvió tres pandas a China en 2023, y otros recintos estadounidenses hicieron lo propio al vencer sus acuerdos de préstamo, en una tendencia que redujo la presencia de la especie en suelo estadounidense.
El caso de Atlanta ilustra ese patrón. Lun Lun, Yang Yang, Ya Lun y Xi Lun regresaron a China en 2024, en un momento de fricción entre Washington y Beijing. El anuncio de este jueves revierte esa salida y coloca de nuevo a la ciudad como sede de ejemplares chinos, dos años después de aquel retiro.
Hasta 1984, China regalaba los pandas sin contraprestación. El cambio hacia el préstamo temporal, con tarifas destinadas a la conservación, transformó el gesto en un mecanismo formalizado a través de la Asociación China para la Conservación de la Vida Silvestre, la entidad que firma los acuerdos con los recintos extranjeros y fija sus condiciones y plazos.
Poder blando en aranceles y semiconductores
La llamada diplomacia del panda opera como una herramienta de poder blando con la que Beijing proyecta una imagen amigable en momentos de reacercamiento, sin que ello implique una resolución de fondo de las disputas pendientes. El gesto convive con negociaciones arancelarias y tecnológicas que siguen abiertas entre ambos gobiernos, en torno a semiconductores, cadenas de suministro y competencia industrial.
"Un envío de amistad", describió Xi Jinping al referirse al programa de préstamo de pandas gigantes entre China y Estados Unidos.
El simbolismo del anuncio contrasta con su alcance material: se trata de dos ejemplares, frente a los cuatro retirados en 2024, en un intercambio que no altera por sí mismo la agenda de fondo entre ambas potencias. El valor de la diplomacia del panda ha sido históricamente desproporcionado respecto a su peso económico, precisamente porque funciona como termómetro público de la relación más que como instrumento de política exterior de fondo.
La reunión de este jueves se enmarca en un momento de reacomodo de prioridades para Washington, en paralelo a tensiones que persisten en otros frentes, desde el sur de Asia, donde Pakistán bombardeó sitios en Afganistán, hasta Medio Oriente. El préstamo de los dos pandas se inscribe en ese cuadro como una señal acotada de distensión bilateral.
El anuncio de Xi cierra, por ahora, el episodio abierto en 2024 con el retiro de los cuatro pandas de Atlanta. El propio mandatario chino situó la llegada de la nueva pareja al Zoológico de Atlanta en "unos días", sin precisar una fecha.