El ataque se produjo cerca del Royal Ballet and Opera y del tradicional mercado de Covent Garden, uno de los puntos turísticos más concurridos de la capital británica. Imágenes publicadas por medios y usuarios en redes mostraron una calle repleta de tiendas y terrazas acordonada con cinta policial, así como un helicóptero de ambulancia aérea en la emblemática Trafalgar Square.
El Servicio de Ambulancias de Londres indicó que atendió a las cuatro personas en el propio lugar antes de trasladarlas a un centro especializado en traumatismos graves. Hasta el momento no se ha divulgado un parte médico oficial sobre el estado de los heridos ni si alguno se encuentra en riesgo vital.
La Policía Metropolitana precisó, en un comunicado, que mantiene un perímetro activo en Endell Street y sus alrededores mientras avanza la investigación. La detenida permanece bajo custodia policial mientras se determinan las circunstancias exactas del ataque y el móvil de las agresiones.
Un debate recurrente sobre las armas blancas
El hecho reabre una discusión persistente en el Reino Unido sobre la violencia con armas blancas, un fenómeno que los sucesivos gobiernos han prometido combatir sin lograr erradicarlo. A diferencia de otros países donde la preocupación se concentra en las armas de fuego, en el Reino Unido el acceso a estas está estrictamente controlado por ley, lo que ha desplazado buena parte de la atención pública hacia los delitos cometidos con cuchillos y objetos punzantes.
Las cifras de la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido (ONS, por su sigla en inglés) muestran que, durante los doce meses previos a marzo de 2026, se registraron 48.774 delitos con armas blancas en Inglaterra y Gales. El dato representa una reducción del 8 % frente al mismo periodo del año anterior, según el organismo, lo que apunta a una tendencia descendente tras años de alarma pública por este tipo de incidentes en ciudades como Londres.
La ONS precisó, además, que los homicidios representaron menos del 1 % del total de los casos registrados relacionados con este tipo de armas, un matiz estadístico que contrasta con la percepción de inseguridad que suelen generar estos episodios cuando ocurren en espacios públicos masivos como Covent Garden.
El posible componente de salud mental en el caso de la detenida abre un frente adicional. Las autoridades señalaron, en las primeras fases de la pesquisa, que el episodio podría estar vinculado a una crisis de la sospechosa, una hipótesis que, de confirmarse, podría influir en la calificación judicial de los hechos y en el tipo de proceso que enfrente ante la justicia británica.
Lo que sigue en la investigación
La Policía Metropolitana no ha precisado si presentará cargos formales contra la detenida ni cuándo podría comparecer ante un tribunal, un paso habitual en el sistema judicial británico tras este tipo de detenciones. Tampoco se ha informado si las cuatro víctimas se conocían entre sí o si el ataque fue selectivo o indiscriminado, un dato que las autoridades deberán esclarecer en las próximas horas.
Mientras avanza la investigación, la zona de Covent Garden permanecía parcialmente acordonada este miércoles, con el perímetro policial activo en Endell Street y sectores circundantes. La Policía Metropolitana no fijó un plazo para el levantamiento del cordón ni convocó, por ahora, una rueda de prensa formal para ampliar los detalles del caso.
