La Zona Norte concentró el año pasado el 70% de las ventas de vivienda No VIS de Cartagena, de acuerdo con cifras de Camacol Bolívar, gremio que atribuye ese comportamiento a la consolidación del sector como eje de inversión y expansión urbana. En ese contexto se inserta Altorena, que busca diferenciarse de otros desarrollos de lotes al incorporar más de 25 amenidades y un componente de planeación urbanística por etapas.
Los lotes tienen un valor inicial de $210 millones de pesos, con posibilidad de separación desde $2 millones y una cuota inicial equivalente al 20% del valor. El saldo se financia directamente con la constructora durante 54 meses sin intereses, con cuotas mensuales desde $2,5 millones y una cuota final del 15%, de acuerdo con las condiciones vigentes reportadas por el proyecto. La primera etapa, en comercialización, agrupa 234 de los 648 lotes previstos.
Cercanía a Serena del Mar y Las Ramblas
La ubicación es uno de los argumentos centrales del proyecto: se anuncia a cinco minutos de Serena del Mar, siete del Centro Comercial Las Ramblas y de la sede de la Universidad de los Andes, 15 de la playa de Manzanillo y 20 del Centro Histórico. Altorena se integra al Masterplan La Reserva, una visión de desarrollo que proyecta transformar 430 hectáreas de la Zona Norte en un entorno de naturaleza y desarrollo urbano, en cercanía con la antigua reserva natural de San Simeón.
El crecimiento de la zona se apalanca también en otros desarrollos anunciados en su entorno, como Kristall Malls, el nuevo Aeropuerto Internacional de Cartagena, el Centro Deportivo Lagos de Mozambique, el Gran Malecón del Mar y el Centro Comercial Buenavista, infraestructura que, según el reporte del proyecto, fortalece el potencial de valorización de los lotes tanto para vivienda como para inversión.
El núcleo central se concibe como punto de encuentro entre las tres etapas, con un gimnasio cubierto de más de 300 metros cuadrados, gimnasio al aire libre, canchas de pádel y tenis, cancha múltiple, salón de pilates, turco, salón de masajes y una capilla, amenidad que el proyecto destaca como poco común en la zona. Cada etapa suma además su propio conjunto: parque infantil, arcade, piscina para adultos y niños, tres jacuzzis, bar rooftop, zona de BBQ y salón de eventos.
La arquitectura sigue un lenguaje modernista tropical adaptado al clima de Cartagena, con concreto, piedra natural, vidrio y madera, grandes ventanales y jardines verticales internos en cada vivienda que generan un microclima propio. El diseño estuvo a cargo de la firma B04STUDIO, en la que el arquitecto Christian Fontalvo es socio. Los propietarios pueden optar entre dos tipologías de referencia: la Casa Tipo 1, de 154 m², con tres habitaciones y piscina, y una versión mayor con más habitaciones, estudio y piscina.
El empuje inmobiliario de la Zona Norte se da en paralelo a la transformación deportiva que vive Cartagena, donde en meses recientes El Campín bogotano —en otro extremo del país— quedó sin fútbol profesional por conciertos, según reportó esta sección. En la capital de Bolívar, el proyecto contempla dentro de su oferta una ciclovía interna, en un país donde el ciclismo es pasión nacional. La primera etapa continúa en comercialización mientras se planifican las fases posteriores.
