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El acuerdo de catorce puntos entre Estados Unidos e Irán mediado en Omán acerca las posturas para reabrir gradualmente Ormuz y redibuja el tablero geopolítico mientras la UE avanza en la ratificación del pacto comercial de Turnberry con Washington sin despejar la amenaza del veinticinco por ciento a los coches europeos que pende como una espada de Damocles sobre la industria continental

El documento marco firmado en Mascate incluye desnuclearización gradual a cambio de levantamiento escalonado de sanciones. Los mercados energéticos reaccionan con caídas del Brent superiores al siete por ciento. Kallas respalda a España sobre la flotilla Sumud y convoca Consejo Asuntos Exteriores para el lunes.

Por Redacción de El Hemiciclo· Bruselas·
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La geopolítica internacional ha dado un vuelco en las últimas veinticuatro horas con la filtración a varios medios anglosajones del documento marco de catorce puntos negociado en Mascate entre representantes de la administración Trump y del gobierno iraní de Pezeshkian, con la mediación del sultán de Omán, que establece las bases para una reapertura gradual del estrecho de Ormuz — cerrado de facto desde el pasado febrero tras el intercambio de ataques entre buques de la Quinta Flota y patrulleras de los Guardianes de la Revolución — a cambio de un proceso de desnuclearización escalonada supervisada por el Organismo Internacional de Energía Atómica y un levantamiento progresivo de las sanciones que asfixian la economía iraní desde dos mil dieciocho.

Un acuerdo marco de catorce puntos firmado en Mascate bajo mediación de Omán entre Estados Unidos e Irán ha abierto la vía para una reapertura gradual del estrecho de Ormuz y ha desplazado las líneas del equilibrio geopolítico regional. El documento vincula la desnuclearización progresiva de Irán al levantamiento escalonado de las sanciones estadounidenses que pesan sobre Teherán desde hace décadas. Su firma ha provocado una caída inmediata del precio del crudo Brent superior al siete por ciento, una reacción que los mercados han interpretado como reducción, al menos a corto plazo, del riesgo de interrupción del suministro energético global.

El contenido del acuerdo de Mascate

El texto suscrito en la capital omaní establece un esquema de reciprocidad por fases: Irán asume compromisos de desnuclearización gradual y verificable, mientras Estados Unidos articula un calendario de alivio progresivo del régimen de sanciones. La elección de Omán como sede responde a un patrón consolidado: el sultanato ha ejercido históricamente como canal discreto entre Washington y Teherán, papel que desempeñó de forma documentada en los preliminares del acuerdo nuclear de 2015, conocido como JCPOA. Su posición geográfica y su neutralidad reconocida lo convierten en el interlocutor preferido cuando ambas capitales necesitan un conducto que no comprometa públicamente a ninguna de las partes.

El estrecho de Ormuz, paso marítimo por el que transita aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercia en el mundo, constituye el activo de presión central que Irán ha empleado en distintas coyunturas de tensión con Occidente. Con una anchura mínima de unos treinta kilómetros en su punto más angosto, separa las costas iraníes de las de Omán y los Emiratos Árabes Unidos y canaliza el tráfico procedente de Arabia Saudí, Kuwait, Iraq, Qatar y los propios Emiratos. Cualquier perturbación en ese corredor tiene consecuencias directas sobre los precios de la energía en Europa y Asia, así como sobre los seguros y fletes del transporte marítimo internacional.

El precedente del JCPOA y la ruptura de 2018

El historial de las relaciones entre Washington y Teherán en materia nuclear ofrece el marco para calibrar el alcance real del acuerdo de Mascate. El JCPOA de 2015, negociado entre Irán y el grupo conocido como P5+1 —Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania—, estableció un esquema similar de limitaciones nucleares a cambio de alivio de sanciones. Sin embargo, fue abandonado unilateralmente por Estados Unidos en 2018 bajo la administración de Donald Trump, lo que desencadenó una espiral de retiradas mutuas de compromisos. Desde entonces, el programa nuclear iraní avanzó en niveles de enriquecimiento de uranio que varios organismos internacionales de verificación documentaron públicamente.

Que un nuevo acuerdo marco haya podido suscribirse en Mascate supone, en ese contexto, un punto de inflexión cuya solidez dependerá de los mecanismos de verificación y del calendario concreto que los negociadores sean capaces de acordar en las fases siguientes. La experiencia de 2018 pesa como precedente inmediato sobre la credibilidad del proceso: los actores regionales y los mercados saben que un compromiso de esta naturaleza puede deshacerse si cambia la orientación política de cualquiera de los firmantes.

La variable energética y su impacto en Europa

La caída del Brent superior al siete por ciento registrada tras la firma del documento en Mascate introduce una variable adicional en la ecuación económica europea. El abaratamiento del crudo puede aliviar la inflación importada en los países de la Unión, que han soportado una presión energética sostenida desde 2022, pero también altera los ingresos fiscales y los modelos de negocio de las economías del Golfo que sostienen parte de la inversión extranjera en el continente. La simultaneidad de este movimiento de precios con el proceso de ratificación del pacto comercial de Turnberry entre la Unión Europea y Estados Unidos no es un detalle menor para los responsables de política económica en Bruselas.

Turnberry y el arancel del 25 % sobre el automóvil europeo

El pacto comercial de Turnberry entre la UE y Estados Unidos avanza en su proceso de ratificación, pero lo hace con una sombra de fondo: el arancel del veinticinco por ciento sobre los automóviles europeos que Washington mantiene como instrumento de presión. La industria del automóvil es uno de los sectores con mayor peso en el tejido exportador de la Unión, y una tarifa de esa magnitud alteraría de forma sustancial la competitividad de los fabricantes continentales —con Alemania, Francia, España e Italia como principales afectados— en el mercado estadounidense. La ratificación de un acuerdo comercial amplio sin resolver ese flanco dejaría intacta una de las principales fuentes de fricción económica transatlántica.

La coexistencia de un proceso de distensión energética en Oriente Próximo con una negociación comercial transatlántica sin cerrar configura para Bruselas un escenario de doble lectura: gana margen en el frente energético, pero no ha despejado la amenaza sectorial que más presión ejerce sobre su base industrial. El nudo central de las negociaciones pendientes con Washington sigue siendo, por tanto, ese arancel sobre el automóvil, cuya resolución no está vinculada formalmente al expediente de Turnberry ni al acuerdo de Mascate.

Kallas respalda a España y convoca el Consejo de Exteriores

En el plano diplomático europeo, la Alta Representante de la Unión Europea, Kaja Kallas, ha respaldado la posición de España en relación con la flotilla Sumud y ha convocado un Consejo de Asuntos Exteriores para el lunes. La convocatoria de urgencia de este órgano, que reúne a los ministros de Exteriores de los Veintisiete y es la instancia comunitaria competente en política exterior según el Tratado de Lisboa, indica que Bruselas considera el asunto de entidad suficiente para requerir una respuesta coordinada antes de que la situación evolucione. El respaldo explícito de Kallas señala una alineación entre la posición española y la línea que la jefatura diplomática europea está dispuesta a sostener de forma colectiva.

El Consejo de Asuntos Exteriores del lunes es la primera cita institucional en la que los Veintisiete deberán pronunciarse de forma coordinada sobre al menos dos frentes abiertos simultáneamente: el apoyo a España en el asunto de la flotilla Sumud y la posición europea ante el nuevo escenario generado por el acuerdo de Mascate. La respuesta colectiva que emerja de esa reunión condicionará el margen de maniobra de Bruselas tanto en su relación con Washington —donde el expediente de Turnberry y el arancel sobre el automóvil siguen sin cerrarse— como en su posicionamiento ante un Oriente Próximo en el que el acuerdo entre Estados Unidos e Irán ha alterado en pocas horas las coordenadas que habían ordenado la región durante años.

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