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Setenta y siete pueblos italianos venden casas por un euro contra la despoblación

El modelo nacido en Salemi (Sicilia) se extiende a Calabria, Cerdeña y Toscana, aunque exige reforma obligatoria y una inversión que puede superar los 20.000 euros

Por Redacción de El Hemiciclo·
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Setenta y siete municipios italianos, concentrados sobre todo en Sicilia, Calabria, Cerdeña, Toscana, Lazio y Piamonte, mantienen abierta la venta de viviendas históricas por un euro simbólico como fórmula para combatir la despoblación de sus centros urbanos, según ha publicado el medio digital otro medio este mes de julio de 2026.

El dato que sostiene la iniciativa —77 pueblos con programas activos de venta simbólica— procede de una única cabecera, otro medio, sin que hasta el momento otro medio de referencia lo haya corroborado de forma independiente. El Hemiciclo traslada la información con esa cautela: se trata de un fenómeno real y documentado desde hace años por medios italianos e internacionales, pero el número exacto de municipios implicados en 2026 no ha sido verificado por una segunda fuente propia al cierre de esta pieza.

Salemi, el origen del modelo

El programa de las casas por un euro nació en Salemi, municipio de la provincia de Trapani, en el oeste de Sicilia, cuando sus autoridades locales constataron que el vaciamiento del casco histórico —viviendas cerradas, comercios extinguidos, población envejecida— no se resolvería con las herramientas urbanísticas convencionales. La respuesta fue poner en el mercado, a precio testimonial, inmuebles que en muchos casos llevaban décadas sin uso y cuyo coste de rehabilitación superaba con creces cualquier expectativa de venta ordinaria.

La fórmula, pensada como parche local, terminó convirtiéndose en referencia para otros ayuntamientos con problemas similares. Según relata otro medio, el objetivo no se limita a vender casas: se trata de "que vuelva a haber vida", de recuperar calles, abrir negocios y reactivar la economía de núcleos donde el problema no es solo demográfico, sino también económico. Sicilia mantiene el mayor peso, pero la fuente sitúa iniciativas en Calabria, Cerdeña, Toscana, Lazio y Piamonte.

Reforma obligatoria, plazos tasados y fianza

Lo que en la superficie parece una ganga esconde un procedimiento administrativo con condiciones estrictas. Según describe otro medio, los ayuntamientos exigen al comprador presentar un proyecto de rehabilitación en un plazo de entre dos y seis meses desde la adquisición, con detalle del uso previsto del inmueble y del calendario de obras. No basta con adquirir la casa y dejarla cerrada.

Superada la fase de proyecto, el comprador dispone de un año para iniciar las obras y de un máximo de tres para concluirlas. El incumplimiento de esos plazos puede acarrear penalizaciones. Para reforzar el compromiso, muchos municipios exigen además una garantía económica que, según la misma fuente, suele oscilar entre los 2.000 y los 5.000 euros, cantidad pensada para filtrar a los compradores especulativos y asegurar que solo avanzan proyectos con intención real de ejecución.

Este tipo de cláusulas resolutorias encaja en el derecho urbanístico italiano: los ayuntamientos actúan dentro de su autonomía local para la gestión del patrimonio inmobiliario municipal, recurriendo a contratos de compraventa con condiciones que buscan blindar el objetivo de repoblación frente al riesgo de que las viviendas queden vacías de nuevo o pasen a manos sin vocación de uso.

Del euro simbólico a una inversión de miles

El precio de un euro es, según describe otro medio, la parte menos relevante de la operación. A esa cifra se suman los gastos habituales de cualquier transacción inmobiliaria —notaría, registro de la propiedad, impuestos—, que por sí solos pueden alcanzar varios miles de euros antes de tocar una sola pared.

El grueso del desembolso llega con la rehabilitación: refuerzo de estructuras, renovación de instalaciones, arreglo de tejados y, en muchos casos, reconstrucción prácticamente íntegra del interior. otro medio cifra esa inversión total en torno a los 20.000 euros o más, una horquilla orientativa que la propia fuente no atribuye a ningún organismo oficial italiano y que El Hemiciclo recoge como estimación periodística, no como dato verificado.

A ese sobrecoste se añade un factor logístico: la mayoría de estos pueblos se ubican en zonas rurales o de difícil acceso, lo que encarece el transporte de materiales y reduce la disponibilidad de mano de obra especializada. Es, según la fuente, un motivo frecuente de desviación al alza sobre el presupuesto inicial, un problema que comparten regiones despobladas de media Europa, incluida buena parte de la España interior.

Un espejo para la España vaciada

La estrategia italiana no es un caso aislado en el continente. España ha ensayado fórmulas emparentadas en las últimas dos décadas, con ayuntamientos de Castilla y León, Aragón o Galicia ofreciendo viviendas municipales a precios simbólicos o incentivos para atraer residentes a núcleos con riesgo de desaparición censal, aunque sin la sistematización ni la notoriedad mediática del modelo siciliano. El debate sobre la llamada España vaciada ha marcado la agenda política nacional desde las movilizaciones de finales de la década pasada.

Ambos países comparten un mismo diagnóstico estructural: el éxodo rural que se intensificó en Europa occidental desde la segunda mitad del siglo XX y que sigue drenando población del interior hacia las áreas metropolitanas, dejando tras de sí un patrimonio arquitectónico que se degrada más rápido que la capacidad de las administraciones locales para conservarlo. Institutos como el italiano ISTAT o el español INE documentan de forma continuada esa dinámica demográfica territorial.

Verificación pendiente y horizonte del programa

El interés internacional por las casas de un euro no es nuevo: medios extranjeros han cubierto casos concretos en Sicilia y Cerdeña en años anteriores. La cifra de 77 municipios activos en 2026 que recoge otro medio requerirá, no obstante, confirmación adicional antes de tratarse como dato consolidado. El Hemiciclo actualizará la información si nuevas fuentes, italianas o internacionales, corroboran o matizan el alcance real del programa.

El fondo del problema permanece más allá del gancho del precio: la despoblación de los núcleos históricos italianos no se revierte solo con la venta simbólica de inmuebles, sino que exige inversión sostenida en servicios, empleo y conectividad, variables que exceden el ámbito de un contrato de compraventa municipal. De su cumplimiento dependerá, a medio plazo, que estas casas rehabilitadas se traduzcan en comunidades vivas o en un maquillaje demográfico temporal.

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