“El programa piloto se puso en ejecución alrededor del Mundial, por 60 días y se extendió hasta el día de hoy. El día de mañana ya no pueden circular”, señaló García Nieto al confirmar el cierre de la fase de prueba que permitió a tres empresas operar en la capital.
La Secretaría de Movilidad (Semovi) había autorizado a Lime, Jet y Whoosh a desplegar mil monopatines eléctricos cada una —tres mil unidades en total—, con el objetivo de probar las condiciones de operación de este esquema de micromovilidad durante el periodo en que la Ciudad de México fungió como sede mundialista.
Según cifras que dio a conocer el propio secretario, en los 60 días de vigencia del piloto se contabilizaron 117 mil viajes. García Nieto precisó que aún falta cuantificar el uso de los últimos días, por lo que la cifra final podría ajustarse una vez que la dependencia cierre el corte estadístico. Los recorridos tuvieron una duración de entre 15 y 20 minutos y cubrieron distancias de entre 800 metros y 2.4 kilómetros, de acuerdo con los datos presentados por la Semovi.
“Eso quiere decir que sirvieron para la última milla; acercar a la gente a su objetivo, a su deseo, que puede ser su hogar, o puede ser a una escuela, puede ser un nodo de transporte”, explicó el secretario, en referencia al concepto de conectividad entre estaciones de transporte masivo y destinos finales de los usuarios.
García Nieto destacó que los monopatines contribuyeron a aliviar la presión sobre la infraestructura vial en horarios de alta demanda. De acuerdo con su exposición, el uso más intensivo se concentró entre las 5:00 y las 7:00 de la tarde y entre las 8:00 y las 9:00 de la mañana, ventanas que coinciden con los periodos de mayor congestionamiento vehicular en la ciudad.
La operación se coordinó con las alcaldías para definir las zonas de estacionamiento de los vehículos, que se ubicaron en espacios con parquímetros. Según explicó el funcionario, las empresas operadoras establecieron acuerdos directos con los concesionarios de ese sistema para el uso de dichos espacios.
García Nieto adelantó que la dependencia realizará una evaluación del periodo de prueba antes de determinar si el esquema de scooters compartidos continúa operando en la ciudad. “Se platicará de la evaluación tras este periodo de prueba para determinar la continuidad del programa”, expuso, sin ofrecer una fecha para dar a conocer resultados.
La fecha de cierre había generado incertidumbre en semanas previas. De acuerdo con reportes periodísticos de agosto, el periodo de prueba debía concluir originalmente el 10 de agosto, pero la Semovi lo extendió hasta el último día del mes, sin que trascendieran los motivos puntuales de esa prórroga.
En la capital mexicana el debate sobre estos vehículos no es nuevo. Durante los años previos ya habían circulado bicicletas y patinetas eléctricas bajo esquemas de operación privada, lo que en su momento generó quejas vecinales por obstrucción de banquetas y por accidentes viales. Esas experiencias derivaron en discusiones sobre la necesidad de ordenar el espacio público destinado a este tipo de transporte, un antecedente que enmarcó el diseño del piloto ligado al Mundial.
La experiencia se inscribe en un debate regional sobre la regulación de la micromovilidad eléctrica: ciudades como Bogotá y Santiago de Chile han adoptado esquemas de permisos temporales para scooters y bicicletas compartidas, con resultados desiguales en materia de seguridad vial y ordenamiento urbano. El modelo capitalino, acotado a la duración de un evento deportivo, replicó esa lógica de prueba controlada antes de cualquier definición permanente.
Para las tres empresas operadoras, el fin del programa implica el retiro de sus flotillas de las calles capitalinas. Ni Lime, ni Jet, ni Whoosh han hecho pública su postura sobre un eventual relanzamiento del servicio, que quedaría supeditado a la evaluación que realice la autoridad de movilidad.
La Semovi no ha establecido públicamente un calendario para dar a conocer los resultados de la evaluación ni una fecha tentativa para una posible reanudación. Será en las próximas semanas cuando la dependencia capitalina defina si el balance del piloto —117 mil viajes en 60 días— resulta suficiente para justificar un esquema permanente de scooters compartidos en la Ciudad de México.