El joven se encontraba en el Hotel Dinebi al momento en que la estructura colapsó. Con 24 años, atravesaba los preparativos de su matrimonio cuando ocurrió la tragedia, un detalle que ha generado consternación entre quienes lo conocieron en la capital de Risaralda.
La búsqueda emprendida por su padre se extendió por cuatro jornadas consecutivas. Hernán Giraldo removió personalmente los restos del hotel hasta dar con el cuerpo de su hijo. Este tipo de búsquedas familiares, paralelas a los operativos oficiales, no son infrecuentes en episodios sísmicos, cuando la urgencia por hallar a un ser querido choca con los tiempos de los cuerpos de socorro.
En Colombia, la atención de desastres naturales está a cargo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, que coordina a los organismos de socorro —Defensa Civil, Cruz Roja y cuerpos de bomberos— en las labores de búsqueda y rescate tras un sismo. El Servicio Geológico Colombiano monitorea de forma permanente las fallas geológicas del Eje Cafetero, una región de reconocida actividad sísmica por su cercanía al sistema de fallas de Romeral.
Ese riesgo dejó una de las mayores tragedias del país en enero de 1999, cuando un terremoto en Armenia, capital de Quindío, causó más de mil muertos en el Eje Cafetero y forzó una revisión de las normas de sismorresistencia en Risaralda, Quindío y Caldas. Desde entonces, los estándares de construcción en la zona se han reforzado tras cada evento de magnitud considerable.
La comunidad de Pereira ha rendido homenajes a la memoria de Juan Felipe Giraldo. Su historia —la de un hombre que se preparaba para casarse y murió antes de poder hacerlo— se suma a los relatos individuales que emergen tras cada desastre de esta naturaleza, en los que las familias narran públicamente el proceso de búsqueda como parte del duelo.
El hallazgo del cuerpo, tras cuatro días de labores de su padre, cerró uno de los episodios más dolorosos derivados del colapso del Hotel Dinebi, mientras sus allegados continúan honrando su memoria en Pereira.
