El anuncio fue realizado simultáneamente desde la sede de la NFL en la Avenida Park de Manhattan y desde las oficinas del Real Madrid en el propio Bernabéu, que publicó un comunicado en su página web confirmando el acuerdo y describiendo el partido como «una muestra del carácter multidisciplinar y global del nuevo Santiago Bernabéu». La elección de los equipos no es casual: los Bengals de Joe Burrow y Ja'Marr Chase constituyen una de las franquicias más atractivas de la AFC, con un quarterback que ha disputado un Super Bowl y una base de aficionados jóvenes que la liga considera ideal para la expansión internacional. Los Falcons de Atlanta, con Bijan Robinson como running back estrella y Drake London como receptor principal, representan la nueva generación de la NFC Sur y aportan un estilo de juego ofensivo que la NFL identifica como particularmente atractivo para audiencias no familiarizadas con el deporte.
El impacto económico estimado para Madrid oscila entre los 45 y los 60 millones de euros, según los cálculos del Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad Autónoma basados en la experiencia del partido inaugural del año pasado. La horquilla incluye el gasto directo en hostelería, transporte, entradas y merchandising de los aproximadamente 65.000 espectadores que llenarán el Bernabéu, así como el efecto multiplicador sobre el comercio minorista y el sector turístico de la capital durante la semana previa al evento. El partido del año pasado generó 52 millones de euros según la estimación revisada del INE, una cifra que superó las previsiones iniciales de 40 millones y que convenció tanto a la NFL como al Ayuntamiento de que Madrid merecía una segunda cita.
La venta de entradas seguirá un modelo escalonado similar al del año pasado. Una primera fase, exclusiva para abonados del Real Madrid, se abrirá el 15 de junio. Una segunda fase para miembros del programa NFL España se activará el 1 de julio. La venta general comenzará el 15 de julio. Los precios, que no han sido oficialmente comunicados, se situarán según fuentes del sector entre los 95 euros de las localidades más altas del tercer anfiteatro y los 650 euros de las zonas premium del primer anillo. La experiencia del año pasado sugiere que las entradas se agotarán en un plazo de tres a cuatro semanas desde la apertura de la venta general, un ritmo que refleja una demanda consolidada que ya no depende de la novedad sino de un interés genuino por el deporte.
Desde una perspectiva puramente deportiva, el enfrentamiento ofrece un atractivo considerable. Joe Burrow, que la temporada pasada lanzó para 4.918 yardas y 39 touchdowns, se ha consolidado como uno de los cinco mejores quarterbacks de la liga y arrastra un magnetismo mediático que la NFL considera esencial para la penetración del fútbol americano en mercados europeos. Ja'Marr Chase, su receptor predilecto, fue el jugador ofensivo del año en 2025 y aporta una espectacularidad atlética que trasciende el conocimiento técnico del deporte. En el bando contrario, Bijan Robinson cerró la temporada pasada como el segundo corredor de la liga con 1.456 yardas y 14 touchdowns, mientras Drake London se ha establecido como uno de los receptores más completos de la NFC. La combinación de talento ofensivo en ambos equipos reduce el riesgo de un partido defensivo y de bajo marcador, el escenario que la NFL más teme en sus eventos internacionales.
La infraestructura del Santiago Bernabéu ha demostrado estar preparada para albergar eventos de esta magnitud sin necesidad de adaptaciones significativas. El césped retráctil, que se desliza bajo las gradas para revelar una superficie artificial debajo, permite la conversión del terreno de juego de fútbol a campo de fútbol americano en un plazo de 72 horas. Los vestuarios, diseñados con estándares NBA y NFL desde la reforma de 2023, cumplen los requisitos de espacio y equipamiento que exige la liga. La cubierta retráctil del estadio garantiza que el evento se celebrará con independencia de las condiciones meteorológicas de noviembre, una ventaja competitiva sobre otros estadios europeos que la NFL ha valorado explícitamente en su comunicado.
El Ayuntamiento de Madrid, a través de la empresa pública Madrid Destino, ha confirmado que activará un programa de eventos complementarios durante la semana del 2 al 8 de noviembre que incluirá una fan zone en la Plaza de Colón, clínicas de fútbol americano para niños en el Parque del Retiro, y una exhibición de los trofeos Vince Lombardi en el Centro Cultural CentroCentro. El presupuesto municipal para el programa se estima en 1,2 millones de euros, una inversión que el concejal de Turismo justificó como «ampliamente rentable» dado el retorno mediático y turístico del evento. La estrategia es explícita: Madrid aspira a convertirse en la «Londres continental» de la NFL, una sede que albergue al menos dos partidos por temporada a partir de 2028.
La expansión internacional de la NFL responde a una lógica empresarial que combina la búsqueda de nuevos mercados de audiencia con la monetización de una marca que genera 20.000 millones de dólares anuales en ingresos solo en Estados Unidos. Los nueve partidos internacionales de 2026 se disputarán en Londres (dos, en Tottenham y Wembley), Múnich, Madrid, São Paulo, Ciudad de México, Berlín (debut), Tokio (debut) y Sídney (debut). La diversificación geográfica — cuatro continentes por primera vez — refleja la ambición del comisionado Roger Goodell de convertir la NFL en una liga verdaderamente global antes de 2030, un objetivo que los analistas del sector consideran viable pero que depende de la capacidad de la liga para generar una base de aficionados estable fuera de Norteamérica.
Para el Real Madrid, el acuerdo con la NFL representa una fuente de ingresos complementaria que capitaliza una inversión de 1.750 millones de euros en la reforma del Bernabéu. El estadio, diseñado como un recinto multiuso capaz de albergar desde partidos de fútbol hasta conciertos y eventos corporativos, genera ingresos no futbolísticos estimados en 150 millones de euros anuales, una cifra que los directivos del club pretenden elevar a 200 millones antes de 2028. La NFL, con su capacidad para llenar el aforo completo a precios premium y generar ingresos por derechos televisivos que se comparten con la sede, encaja perfectamente en esa estrategia de diversificación. El comunicado del club blanco no detalló las condiciones económicas del acuerdo, pero fuentes del sector estiman que el Real Madrid percibe entre 8 y 12 millones de euros por partido en concepto de alquiler del estadio, servicios logísticos y participación en ingresos de hospitalidad.

