La secretaría general de un ministerio es el despacho encargado de la administración interna de la entidad: gestión de personal, contratación, recursos físicos y soporte jurídico a las demás dependencias. No se trata de un cargo de elección popular ni sujeto a control político directo del Congreso de la República, sino de un empleo de libre nombramiento y remoción, lo que en la práctica significa que el presidente o el ministro del ramo pueden solicitar la salida del funcionario en cualquier momento, sin justificar causales ante instancias externas.
Ese marco jurídico —contemplado en la Ley 909 de 2004 sobre empleo público y en las normas que regulan la estructura de los empleos de las entidades del orden nacional— explica la celeridad con la que se produjo el relevo. A diferencia de los viceministros, cuya posesión reviste carácter público y protocolario, la salida de un secretario general no suele acompañarse de un comunicado oficial detallado, lo que dificulta conocer de manera inmediata las razones de la solicitud presidencial.
Un relevo en medio de la recomposición del despacho
La llegada de Camilo Carrascal al viceministerio de Conectividad y de Germán Bacca al de Transformación Digital se produjo en la misma semana que la salida de la secretaria general, un encadenamiento de decisiones que apunta a un reacomodo del equipo directivo de la cartera. El viceministerio de Conectividad es responsable de las políticas de despliegue de infraestructura de telecomunicaciones y de la masificación del acceso a internet, en particular en zonas rurales, mientras que el de Transformación Digital lidera la agenda de gobierno digital y la interoperabilidad de datos entre entidades públicas.
Los cambios en la cúpula del MinTIC no son inusuales en la historia de la cartera. Desde su creación como ministerio independiente en 2009 —cuando el antiguo Ministerio de Comunicaciones fue transformado para asumir las funciones de tecnologías de la información—, la entidad ha registrado rotaciones frecuentes en sus viceministerios y despachos de apoyo, coincidiendo en varios casos con cambios de ministro titular o con ajustes de prioridades dentro del Presupuesto General de la Nación.
El Congreso de la República no ejerce control político directo sobre el nombramiento o la remoción de un secretario general, pues ese tipo de decisiones no requiere ratificación del Senado ni de la Cámara de Representantes. La situación difiere de la de los ministros, que sí pueden ser citados a debates de control político o, en casos extremos, enfrentar una moción de censura promovida por alguna bancada. La Procuraduría General de la Nación y la Contraloría General de la República conservan, no obstante, competencias de vigilancia disciplinaria y fiscal sobre la gestión administrativa de las entidades del orden nacional, aunque hasta el momento no se conoce ninguna actuación de esos organismos relacionada con esta salida.
El sector de las telecomunicaciones atraviesa una etapa de relevancia regulatoria, con discusiones sobre el régimen del espectro radioeléctrico y la ejecución de las metas de conectividad rural. Cualquier cambio en el equipo directivo del ministerio, aun en un cargo administrativo como la secretaría general, es seguido por los operadores del sector; sus gremios no han fijado hasta ahora una posición pública sobre el relevo.
De cara a las próximas semanas se espera que el MinTIC formalice el nombramiento de un reemplazo para la secretaría general y que los recién posesionados viceministros Carrascal y Bacca asuman de manera plena sus funciones al frente de los programas de conectividad y transformación digital. La cartera no ha anunciado, por ahora, un calendario para designar a la nueva titular del despacho.
