El triunfo en Birmingham prolonga un ciclo en el que Pérez ha encadenado títulos con una regularidad poco común. Su carrera despegó en la marcha atlética siendo muy joven en Orce, un pequeño municipio del norte de la provincia de Granada que se ha convertido, gracias a ella, en una referencia del deporte nacional.
La progresión ha sido sostenida. En 2023 se proclamó campeona del mundo en las distancias de 20 y 35 kilómetros marcha. Un año después, en los Juegos Olímpicos de París 2024, sumó el oro en el relevo mixto junto a Álvaro Martín y la plata en la prueba individual. En 2025 conquistó dos nuevos títulos mundiales y se convirtió, según su propio relato tras aquellas victorias, en la primera atleta española en alcanzar cuatro oros mundiales.
Ese acumulado de medallas —olímpicas, mundiales y ahora de nuevo europeas— la sitúa en una posición singular dentro del atletismo español contemporáneo, un plano de éxito continuado que en su día ocuparon figuras del mediofondo como Fermín Cacho, campeón olímpico de 1.500 metros en Barcelona 1992, salvando las distancias de disciplina y época.
De la confianza a la reivindicación de la marcha
Lo que distingue el relato de Pérez no son solo los resultados, sino el discurso que los acompaña. La atleta ha explicado en distintas ocasiones que su rendimiento en las grandes citas responde a una preparación mental tan trabajada como la física. «Pienso que no hay nadie mejor que yo. No tener pensamientos negativos es una de las cosas que diferencia al que va a ganar del que pierde», declaró en unas palabras que ella misma ha repetido como síntesis de su método competitivo.
Esa seguridad convive con un discurso que insiste en la superación personal por encima de la comparación histórica. «Estoy aquí por superarme, no para ser la mejor de la historia», afirmó en otra ocasión, matizando el perfil de una deportista que evita situarse por encima de sus predecesoras pese a un palmarés que invita a la comparación.
La marcha atlética española, disciplina de la que Pérez se ha convertido en principal estandarte, ha reclamado durante años mayor visibilidad dentro de un atletismo nacional que históricamente ha primado las pruebas de pista. La propia atleta ha empleado su proyección para reivindicar ese reconocimiento: «Hemos sido el patito feo, pero cuando han llegado las grandes citas, el patito feo es el que más medallas ha sacado», señaló al hablar de su especialidad.
La media maratón marcha combina la exigencia técnica de la disciplina con una distancia intermedia entre los 20 y los 35 kilómetros habituales en los grandes campeonatos. Es un formato de incorporación relativamente reciente al calendario internacional, en el marco de los esfuerzos de los organismos rectores del atletismo por ampliar la presencia de la marcha más allá de las pruebas olímpicas tradicionales.
Los Campeonatos de Europa de atletismo se disputan bajo la organización de la Federación Europea de Atletismo (European Athletics), que reúne cada edición a las principales figuras del continente en las distintas modalidades. Para el equipo español, la marcha ha aportado en los últimos ciclos internacionales una parte destacada de sus medallas, un rendimiento que este resultado vuelve a confirmar.
Tras proclamarse campeona, Pérez trasladó a los medios presentes en Birmingham un mensaje que combina la celebración personal con la reivindicación de su disciplina: «Otra vez, la marcha salva al atletismo español. Merecemos ese respeto por el que siempre he luchado», declaró la granadina, en línea con las reclamaciones que ha formulado en anteriores citas.
El nuevo título abre la pregunta sobre los próximos objetivos de la atleta, en un momento de madurez competitiva. El calendario internacional apunta a los Campeonatos del Mundo como próxima gran referencia, aunque por el momento no han trascendido declaraciones sobre los planes concretos de Pérez ni sobre la planificación de la temporada por parte de la Real Federación Española de Atletismo.
Lo que este resultado establece es la continuidad de un ciclo destacado para la marcha española, que en pocos años ha pasado de reivindicar reconocimiento a figurar entre las disciplinas más laureadas del deporte nacional, con María Pérez como principal exponente de una filosofía que ella misma resume en la convicción de que la victoria empieza, antes que en las piernas, en la cabeza.

