El horario cubre un rango amplio, desde las 6:00 a. m. hasta las 7:00 p. m., lo que equivale a casi toda la jornada laboral y buena parte de la tarde-noche. Esa amplitud es consistente con los esquemas que Cali ha aplicado en periodos de alta congestión, aunque en otras etapas la ciudad ha optado por franjas más reducidas, concentradas en las horas pico de la mañana y la tarde. La rotación de placas busca distribuir de manera equitativa el impacto de la restricción entre los distintos propietarios, de forma que cada dígito quede sujeto a la medida un número similar de días al mes.
El pico y placa es una de las herramientas de gestión de tráfico más extendidas en las grandes ciudades colombianas: Bogotá y Medellín aplican esquemas similares con horarios y criterios propios. En Cali, la medida ha pasado por múltiples ajustes desde su implementación original, adaptándose a picos de congestión, emergencias ambientales y, en los últimos años, a la necesidad de equilibrar la movilidad con la reactivación económica.
Marco legal y sanciones
El incumplimiento de la restricción constituye una infracción de tránsito tipificada en el Código Nacional de Tránsito —Ley 769 de 2002, con sus reformas posteriores—, que faculta a los municipios para establecer este tipo de medidas dentro de su autonomía en materia de movilidad. La sanción económica por circular en día y horario no permitidos varía según la reglamentación municipal vigente, y su cobro corresponde a los organismos de tránsito de cada ciudad, en este caso a la Secretaría de Movilidad de Cali, entidad encargada de fijar el calendario y las excepciones aplicables, como vehículos eléctricos, de servicio público, oficiales o de emergencia.
La administración municipal ha defendido el pico y placa como una medida transitoria mientras se desarrollan alternativas de movilidad más estructurales, entre ellas el sistema de transporte masivo MIO (Masivo Integrado de Occidente), que opera en Cali desde 2009 y que ha buscado consolidarse como la columna vertebral del transporte público de la capital vallecaucana. Desde la alcaldía se ha sostenido que la restricción sigue siendo necesaria mientras se amplían las alternativas de transporte masivo y se ejecutan proyectos de infraestructura vial pendientes.
Gremios de transporte, organizaciones de conductores y sectores ciudadanos han cuestionado en distintos momentos la efectividad de la restricción para reducir de manera sostenida la congestión y la contaminación. Algunos concejales de Cali han solicitado en el pasado revisiones periódicas del esquema, con el argumento de que el crecimiento del parque automotor privado supera la capacidad de las medidas de restricción para contener el tráfico de manera estructural.
Precedentes regionales
La experiencia de otras capitales latinoamericanas con esquemas de restricción similares ofrece un contraste útil. Bogotá aplica el pico y placa desde 1998, cuando lo introdujo la administración de Enrique Peñalosa, y Ciudad de México mantiene desde 1989 el programa Hoy No Circula. En ambos casos los resultados han sido mixtos en el mediano plazo: la medida reduce la congestión de manera inmediata, pero puede generar efectos de sustitución, como la adquisición de un segundo vehículo por parte de los hogares que pueden costearlo, lo que erosiona parcialmente el efecto buscado.
La medida se enmarca, además, en los esfuerzos de la ciudad por mejorar la calidad del aire, un asunto que ha cobrado relevancia en el Valle del Cauca a raíz de episodios de contaminación atmosférica asociados tanto al tráfico vehicular como a la quema de biomasa en zonas rurales cercanas. El Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma) de Cali monitorea estos indicadores y los cruza con las políticas de movilidad municipal.
Para los conductores, la recomendación práctica pasa por verificar con antelación el dígito de placa restringido para el día correspondiente a través de los canales oficiales de la Secretaría de Movilidad, dado que la rotación no es estática y puede ajustarse según decisiones administrativas, festivos o situaciones excepcionales que la propia entidad comunique.
De cara a los próximos meses, la administración caleña mantiene abierta la discusión sobre eventuales modificaciones al esquema, en línea con los debates que periódicamente se abren en el Concejo de Cali sobre la actualización de la política de movilidad. Cualquier cambio sustancial tendría que ser comunicado con antelación por la Secretaría de Movilidad, entidad competente para fijar tanto los horarios como las excepciones al esquema vigente.
