El campus alberga uno de los primeros parques de investigación impulsados por universidades en India, el Parque de Investigación del IITM, concebido como plataforma de transferencia entre la academia y la industria. "Nuestras actividades de investigación y consultoría han experimentado un repunte enorme", afirmó el director, quien apoyó ese crecimiento en una red de más de 60.000 exalumnos que hoy ocupan posiciones de liderazgo industrial y académico en distintos países.
Ese entramado incluye acuerdos de distinta profundidad con instituciones extranjeras. "Contamos con numerosas alianzas internacionales de diversa índole. Algunas son solo memorandos de entendimiento (MoU) para colaborar con instituciones, mientras que otras son relaciones un poco más profundas", explicó Veezhinathan. El instituto ostenta el título de institución de eminencia y organiza su trabajo en equipos interdisciplinarios que abarcan desde la neurociencia hasta la producción de diamantes cultivados en laboratorio.
El mapa celular del cerebro humano
En el Centro de Investigación del Cerebro, equipos de estudiantes e investigadores procesan a diario más de 10.000 cortes obtenidos de cerebros post-mortem, en láminas de apenas 15 micras de grosor, para reconstruir digitalmente el tejido en tres dimensiones mediante microscopios de alta definición e inteligencia artificial. El objetivo es comparar tejidos sanos y enfermos para avanzar en tratamientos preventivos contra el alzhéimer y el párkinson, y construir un atlas celular en 3D.
Veezhinathan enmarcó ese trabajo en una reflexión sobre el consumo energético de la computación frente al cerebro humano. Evocó la victoria de la supercomputadora Deep Blue sobre el ajedrecista Garri Kaspárov en 1997, un hito que impresionó al demostrar que una máquina podía vencer a un campeón mundial. Según el director, mientras aquella máquina de 12,7 toneladas consumía un megavatio para "pensar", el cerebro del ajedrecista operaba con un máximo de 20 vatios, un contraste que hoy resulta más relevante ante la creciente demanda de los centros de datos de inteligencia artificial.
"Menciono esto porque nadie ha entendido cómo el cerebro puede hacer tantas actividades con tan poca energía. Hoy en día la inteligencia artificial está creciendo y no tenemos energía para hacer funcionar estos centros de datos", declaró el profesor Kamakoti Veezhinathan, director del IIT Madras.
La base de datos neurológica generada por el centro sentará, además, las bases para una nueva facultad de medicina en el campus. "La tecnología médica (med tech) será el campo más desafiante en el futuro. La medicina plantea los problemas computacionales más complejos para los próximos 200 años, ya sea en la computación clásica o cuántica", sostuvo Veezhinathan.
La apuesta por fabricar chips propios
Con ese respaldo científico, el instituto impulsa un giro hacia el desarrollo de hardware bajo el marco de la Misión de Semiconductores de India, un programa gubernamental orientado a que las empresas del país dejen de limitarse a la prestación de servicios de software y avancen hacia el diseño y la fabricación de circuitos integrados. "A través de incentivos gubernamentales, hemos alentado a nuestras startups e industrias a no quedarse solo en el servicio, sino a diseñar y fabricar chips reales. Mostraremos chips comerciales fabricados aquí, por ejemplo, en Mindgrove", indicó el director.
La apuesta por la deep tech marca un horizonte que el instituto vincula al centenario de la independencia de India, en 2047. "Estamos muy confiados en que daremos un salto gigante", afirmó Veezhinathan al describir el enfoque de la institución para resolver problemas a escala mediante soluciones desarrolladas localmente. El ecosistema tecnológico también enfrenta retos de confianza digital en la región: en Colombia, la firma Auco reporta 8 intentos de fraude por cada 100 firmas electrónicas.
