Ruben Neves, una de las figuras del Al-Hilal y compañero de selección de Diogo Jota, respondió con un gesto irónico ante los cánticos: levantó el pulgar, aplaudió hacia la tribuna local y señaló al cielo. El portugués había cargado el féretro de Jota durante su funeral, tras la muerte del delantero del Liverpool y de su hermano André en un accidente de tránsito hace poco más de un año.
"Solo espero que luego no vayan a rezar después de lo que hicieron", dijo Ruben Neves tras el partido.
La Federación de Fútbol de Arabia Saudita y la Saudi Pro League emitieron un comunicado conjunto en el que calificaron lo ocurrido como una "conducta inaceptable de algunos aficionados". Ambas entidades señalaron que "explotar tragedias personales con fines de abuso o provocación es un comportamiento inaceptable que no tiene cabida en el fútbol saudita" y anunciaron que los comités competentes ya identificaron la conducta.
"Los comités competentes han identificado la conducta en cuestión y tomarán las medidas necesarias de acuerdo con la normativa y los procedimientos aplicables", indicó el comunicado conjunto de ambas entidades.
Cristiano Ronaldo, la figura más reconocida de la liga saudita desde su llegada al Al-Nassr, se sumó al reproche a través de sus redes sociales. El delantero portugués fue enfático sobre las consecuencias que deberían enfrentar los responsables.
"La liga debe tomar medidas y sancionar este tipo de comportamiento de los aficionados. Las personas que se comportan así nunca deberían volver a poder entrar en un estadio", reclamó Cristiano Ronaldo.
El episodio afecta la imagen de una liga que Arabia Saudita ha convertido en pieza central de su estrategia para diversificar una economía aún muy dependiente del petróleo, en la antesala del Mundial de 2034 que albergará el país. La monarquía del golfo ha invertido, según cifras de la AFP, cerca de dos mil millones de dólares en el fútbol en los últimos tres años, una apuesta que le permitió sumar a estrellas como Cristiano Ronaldo, Neymar y Karim Benzema, en paralelo al ascenso de futbolistas colombianos en Europa, como el delantero Luis Díaz con el Bayern Múnich en la Champions League.
La muerte de Diogo Jota y su hermano André sigue siendo una herida abierta para buena parte del fútbol europeo. El delantero, de 28 años, era pieza clave del Liverpool y de la selección de Portugal, y varios jugadores de ambos equipos lo consideraban un gran amigo más allá de sus cualidades como futbolista, un vínculo que quedó en evidencia con la reacción de Neves más de un año después del accidente.
