El departamento del Tolima aparece como el epicentro de la emergencia. En el municipio de Cunday, las llamas afectan las veredas Páramo y California, donde trabajan unidades de la Defensa Civil y el Ejército Nacional con apoyo de un helicóptero UH-60 de la Fuerza Aérea Colombiana. En Ortega se atienden dos frentes distintos: uno en la vereda Llano de Olaya, con participación del Cuerpo de Bomberos Voluntarios y la Defensa Civil, y otro en el sector Yucalabaja, bajo seguimiento desde el Puesto de Mando Unificado (PMU) departamental, la instancia de coordinación interinstitucional que en Colombia articula la respuesta a desastres conforme a la Ley 1523 de 2012, que creó el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres.
Coyaima registra un incendio en la vereda Totarco, atendido por los cuerpos de bomberos de Saldaña y Guamo junto con unidades identificadas como BIADE 80 y AMPERIO 1, mientras que en Natagaima las labores se concentran en la vereda Palma Alta, con el respaldo de los bomberos locales y los de Coyaima. Los focos restantes en el Tolima se ubican en el sector Piedra, sobre la vía hacia Payandé, en Ibagué, y en la vereda La Salitre, en San Luis.
El Cauca es el segundo departamento más afectado, con seis incendios activos repartidos entre Argelia, Timbío, Totoró, La Vega, Piendamó y La Sierra. Según el balance, algunas de estas emergencias permanecen bajo monitoreo mientras que en otras ya intervienen cuerpos de bomberos municipales y los respectivos consejos municipales de gestión del riesgo, instancias previstas en la normativa nacional para coordinar la respuesta local antes de escalar al nivel departamental o nacional.
Nariño registra cinco incendios activos en los municipios de Samaniego, Tangua, Ancuya, Chachagüí y Pasto. En este último, la emergencia se ubica en el sector del volcán Galeras, uno de los puntos de vigilancia permanente del Servicio Geológico Colombiano por su actividad volcánica, y es atendida por el cuerpo de bomberos local.
El listado de emergencias se completa con incendios activos en Puerto Carreño, en el departamento de Vichada; Ábrego, en Norte de Santander, y Yumbo, en el Valle del Cauca. Este último caso destaca por su magnitud: la emergencia afecta los sectores de Cerro Gordo y Dapa y moviliza a cerca de 80 unidades entre los cuerpos de bomberos de Yumbo y Cali, una de las mayores concentraciones de personal reportadas en el balance de este lunes.
A estas 21 emergencias activas se suman dos incendios ya controlados, ambos en el Tolima: uno en el cerro Las Mercedes, en el municipio de Carmen de Apicalá, y otro que involucró tres focos simultáneos en las veredas Sinaí parte alta, Cañaveral Cubacol y Agua Blanca, en el municipio de Suárez.
La coordinación se concentra en el Tolima
La respuesta institucional se concentra especialmente en el Tolima, donde se instaló un PMU departamental en el Centro de Operaciones (CENOP), con la participación de un analista de incendios forestales de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Esta entidad, adscrita a la Presidencia de la República, es la responsable de coordinar la atención de emergencias de alcance nacional y de canalizar recursos técnicos y logísticos hacia los territorios afectados.
Según el balance conocido, los medios aéreos de AVIPO, junto con aeronaves de la Fuerza Aérea y el Ejército, operan de manera concentrada bajo las órdenes del PMU tolimense. A ello se suman cuatro carrotanques aportados por la UNGRD, que refuerzan las labores de extinción en terreno. El marco normativo que rige esta respuesta se sustenta en la Ley 1523 de 2012, que definió la corresponsabilidad entre la Nación, los departamentos y los municipios en la prevención y atención de emergencias. Bajo este esquema, los PMU departamentales operan como primer nivel de coordinación antes de que la UNGRD asuma un rol de apoyo técnico de mayor escala.
La temporada de incendios forestales en Colombia suele intensificarse durante los periodos de menor precipitación, coincidiendo con fenómenos climáticos como El Niño. En 2024, el país atravesó una de las temporadas más severas de la última década, cuando enero concentró una oleada de conflagraciones que obligó a movilizar recursos en departamentos como Cundinamarca, el Tolima y el Cauca, con participación conjunta de la Defensa Civil, el Ejército y organismos de bomberos voluntarios, en un episodio que llegó a amenazar los cerros orientales de Bogotá.
De cara a los próximos días, la evolución de la emergencia dependerá en buena medida de las condiciones climáticas en las zonas afectadas y de la disponibilidad continuada de medios aéreos y terrestres. Las autoridades ambientales y de gestión del riesgo mantienen balances periódicos durante este tipo de episodios, por lo que se espera que en las próximas horas se actualice el número de focos activos, controlados o extinguidos en los departamentos mencionados.
