Guzmán planteó la solicitud como una medida urgente para el tramo, uno de los más golpeados por la confrontación armada en Colombia. El corredor de la vía Panamericana a su paso por el Cauca conecta al suroccidente del país con el Pacífico y ha sido escenario recurrente de bloqueos, atentados contra la fuerza pública y acciones atribuidas a estructuras disidentes de las antiguas FARC, así como a otras organizaciones armadas que disputan el control territorial en el departamento.
El ataque en Tunía dejó nueve uniformados heridos, un saldo que vuelve a poner en cuestión la capacidad del Estado para garantizar el tránsito seguro por esta arteria vial, clave para el comercio agrícola e industrial del suroccidente. Piendamó, donde se ubica el corregimiento de Tunía, ha registrado en el pasado otros episodios de violencia contra la Policía Nacional y el Ejército.
La petición se suma a un patrón de reclamos de las autoridades locales del Cauca, que en los últimos años han solicitado de manera reiterada mayor pie de fuerza para el departamento, uno de los que concentra los índices más altos de homicidios y de afectaciones por minas antipersonal en el país.
La propuesta de instalar una mesa de seguridad busca articular a la Gobernación del Cauca con el Ministerio de Defensa, la Policía Nacional y el Ejército en torno a un plan específico para el corredor. Este tipo de instancias, contempladas dentro de la política de seguridad territorial, se han utilizado en departamentos como Nariño y Norte de Santander para contener escaladas de violencia focalizadas en vías estratégicas.
El Cauca ha sido un punto sensible en la implementación del Acuerdo de Paz firmado en 2016, dado que buena parte de su territorio quedó bajo disputa de grupos armados que no se acogieron al proceso o que surgieron tras la desmovilización de las FARC. La presencia de economías ilícitas ligadas al narcotráfico en zonas rurales ha sido señalada de manera reiterada como uno de los factores que alimenta la persistencia de la violencia contra la fuerza pública.
La militarización de corredores viales tiene antecedentes en el propio departamento: durante la ofensiva de las FARC de los años noventa y comienzos de los dos mil, el Ejército desplegó de forma permanente tropas sobre la vía Panamericana en el sur del Cauca para custodiar el paso hacia Nariño, uno de los tramos más atacados del país en esa época. Las tomas guerrilleras a municipios como Toribío y Caldono convirtieron a la región en símbolo de la disputa territorial.
El episodio se produce en un momento de tensión regional en materia de seguridad, en el que la atención hemisférica se ha concentrado en la crisis venezolana, donde el canciller ruso Sergéi Lavrov exigió en la ONU la liberación de Nicolás Maduro y su esposa. La solicitud de Guzmán queda ahora a la espera de una respuesta de Casa de Nariño y del Ministerio de Defensa sobre el despliegue en el corredor de Tunía.
