El motor del repunte no estuvo en el sector automotriz, tradicionalmente el de mayor peso en la balanza comercial mexicana, sino en las manufacturas no automotrices, que se dispararon 63.2% en agosto. Dentro de ese rubro, el Inegi atribuyó el impulso al auge sostenido de las exportaciones de equipo de cómputo, una tendencia que se ha consolidado en los últimos dos años y que ha llevado a México a afianzarse como primer exportador de ese producto hacia Estados Unidos.
Las exportaciones de productos manufacturados en su conjunto sumaron 73,619 millones de dólares en agosto, un incremento anual de 42.6%. Los mayores avances se registraron en equipos y aparatos eléctricos y electrónicos, con un salto de 122.3%, seguidos de los productos de la minerometalurgia (50.4%), los plásticos y de caucho (10.6%), alimentos, bebidas y tabaco (10.0%) y maquinaria y equipo especial para industrias diversas (7.2 por ciento).
En contraste con el resto de la industria, las exportaciones de productos automotrices cayeron 2.2% a tasa anual en agosto, resultado de una reducción de 1.0% en las ventas canalizadas a Estados Unidos y de una caída de 7.8% en las dirigidas a otros mercados. El dato marca una diferencia notable respecto al dinamismo del resto del aparato exportador y ocurre en un contexto de negociación comercial activo entre ambos países.
El T-MEC pospuesto a octubre
Sobre el frente comercial bilateral, México y Estados Unidos pospusieron a octubre la cuarta ronda de renegociación del T-MEC, un proceso en el que el sector automotriz figura como uno de los capítulos más sensibles por las reglas de origen y los aranceles diferenciados. El desempeño débil de las exportaciones automotrices en agosto se produce en paralelo a esa negociación aún pendiente de cerrar.
Del lado de las compras al exterior, las importaciones aumentaron 34.2% en agosto y 26.8% en el acumulado a ocho meses, hasta ubicarse en 77,405.1 millones de dólares en el mes y en un máximo histórico de 539,537.3 millones de dólares en el periodo. El crecimiento estuvo encabezado por los bienes de uso intermedio, que sumaron 63,255 millones de dólares, un 41.9% más que en agosto de 2025, impulsados tanto por productos no petroleros (43.1%) como por petroleros (23.7 por ciento).
Las importaciones de bienes de consumo llegaron a 9,132 millones de dólares, un avance anual de 8.9%, con un salto de 44.1% en bienes de consumo petroleros —gasolina y gas licuado— frente a un incremento moderado de 3.4% en los no petroleros. Las importaciones de bienes de capital, que reflejan inversión productiva, crecieron 6.9%, hasta 5,018 millones de dólares.
Con ambos flujos en niveles récord, el saldo neto de la balanza comercial arrojó un superávit de 605.4 millones de dólares en agosto, cifra que llevó el acumulado de ocho meses a un superávit de 9,860.3 millones de dólares, según el reporte del Inegi.
El crudo pierde volumen pese a mejor precio
El comportamiento del sector petrolero mostró un contraste entre precio y volumen. La mezcla mexicana de exportación se cotizó en promedio en 75.98 dólares por barril en agosto, 0.86 dólares por encima de julio y 13.64 dólares más que en agosto de 2025. Sin embargo, el volumen exportado de crudo cayó a 351,000 barriles diarios, muy por debajo de los 510,000 de julio y de los 594,000 de agosto del año anterior, lo que limitó el valor total de las exportaciones petroleras a 1,582 millones de dólares, divididos entre 827 millones de crudo y 754 millones de otros productos petroleros.
El campo agropecuario y pesquero también reportó un retroceso de 1.6% anual, hasta 1,154 millones de dólares, con caídas pronunciadas en las ventas de uvas y pasas (60.7%), cebollas y ajos (30.0%), garbanzo (25.0%), mango (18.6%) y jitomate (17.6%), parcialmente compensadas por incrementos en pimiento (39.1%) y pepino (17.7 por ciento). Las exportaciones extractivas, en cambio, avanzaron 45.9%, hasta 1,656 millones de dólares.
El repunte exportador de agosto se suma a otras señales de reactivación. El propio Inegi reportó que la economía mexicana creció 0.8% mensual en julio, su segunda mayor alza del año, en un momento en que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha proyectado que las exportaciones serán uno de los motores del producto interno bruto en 2027.
La dependencia del comercio exterior mexicano respecto de Estados Unidos, su principal socio desde la entrada en vigor del tratado trilateral —el TLCAN en 1994, sustituido por el T-MEC en 2020—, hace que cualquier fricción arancelaria o retraso en las negociaciones tenga un peso desproporcionado sobre el desempeño agregado de las ventas externas, más allá del comportamiento coyuntural de rubros como el automotriz.
El dato de agosto, con el superávit comercial más amplio del año hasta ahora según el reporte del Inegi, ofrece un respiro a la balanza de pagos mexicana, con la cuarta ronda de renegociación del tratado ya reagendada para octubre.