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Petro cuestiona al gobierno entrante tras la derrota de Deluque en el Senado

Honorio Henríquez, del Centro Democrático, presidirá el Senado con votos del uribismo y del Pacto Histórico, frente al candidato respaldado por el equipo de De La Espriella

Por Redacción de El Hemiciclo· Bogotá·
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Imagen de El Hemiciclo para «Petro cuestiona al gobierno entrante tras la derrota de Deluque en el Senado»
Foto: Presidencia de la República de Colombia (ago 2024), dominio público

El presidente Gustavo Petro cuestionó la estrategia del gobierno entrante de Abelardo De La Espriella en la elección de la presidencia del Senado de la República, tras la derrota del candidato que respaldaba, el senador Alfredo Deluque, del Partido de la U. El elegido fue Honorio Henríquez, del Centro Democrático, que se impuso gracias a una convergencia de votos del uribismo y del Pacto Histórico.

La elección de la mesa directiva del Senado se renueva cada año legislativo conforme al reglamento del Congreso —la Ley 5ª de 1992— y suele funcionar como termómetro de las correlaciones de fuerza en el Capitolio Nacional. En esta ocasión, el resultado dejó una fotografía inusual: el Centro Democrático, partido históricamente distante del Pacto Histórico, terminó beneficiado por los votos de la bancada petrista, mientras el candidato impulsado por el equipo de transición del presidente electo, Abelardo De La Espriella, quedó derrotado.

Alfredo Deluque, senador del Partido de la U, contaba con el respaldo del ministro designado del Interior, Rodrigo Lara Restrepo, encargado de tender puentes entre el Ejecutivo entrante y el Legislativo antes de la posesión. Esa apuesta no fructificó: Honorio Henríquez, del Centro Democrático, se hizo con la presidencia del Senado gracias a una convergencia de votos que incluyó al Pacto Histórico, corriente que durante los últimos años ha mantenido una relación de confrontación abierta con el uribismo.

Petro extendió su comentario al terreno personal al mencionar a Rodrigo Lara Bonilla, padre del ministro designado y exministro de Justicia asesinado en 1984 por sicarios del Cartel de Medellín, en uno de los episodios más recordados de la lucha contra el narcotráfico en Colombia. El mandatario dijo haber conocido y respetado a Lara Bonilla, pero cuestionó que su hijo integre ahora el gabinete de un gobierno con el que ha marcado diferencias.

Tras conocerse el resultado de la votación en la plenaria, Lara Restrepo felicitó al nuevo presidente del Senado. «El Senado eligió al Dr. Honorio Henríquez como su presidente. Lo felicito y le deseo éxitos en una gestión que, estoy seguro, estará marcada por su sentido de diálogo, consenso y respeto por la institucionalidad», afirmó el ministro designado.

El funcionario aprovechó para fijar la línea de relación que el gobierno entrante pretende sostener con el Congreso a partir de la posesión. Lara sostuvo que la administración de De La Espriella «será un firme defensor de la autonomía y la independencia de las ramas del poder público» y que, por instrucción del propio presidente electo, el vínculo con el Legislativo se manejará «con transparencia, sin burocracia y sin acuerdos subrepticios». «Estamos listos para trabajar de manera armónica, respetuosa y constructiva con las nuevas mesas directivas», añadió, en un mensaje dirigido tanto al Senado como a la Cámara de Representantes, donde también se define cada año una mesa directiva propia bajo el mismo marco constitucional.

Una convergencia atípica entre uribismo y petrismo

La alianza circunstancial entre las bancadas del Centro Democrático y el Pacto Histórico para inclinar la balanza a favor de Henríquez rompe con la lógica de bloques que ha predominado en el Congreso desde 2022, cuando ambas fuerzas se situaron en polos opuestos del espectro político tras la elección presidencial de ese año. La coyuntura de transición de gobierno —con un presidente entrante todavía sin mayorías estables consolidadas— facilitó cálculos tácticos que en otro momento habrían resultado difíciles entre uribistas y petristas.

El propio Henríquez, tras asumir la presidencia del Senado, buscó despejar dudas sobre su disposición a colaborar con el Ejecutivo que se posesionará en agosto. «Yo dialogué el día de hoy con el presidente electo Abelardo De La Espriella y le dije: 'Todo lo que sea para el bien de la nación colombiana, cuente con nosotros, porque estamos para ello'», declaró el senador, e insistió: «Si uno viene a poner palos en la rueda, no vamos a avanzar. Sería entonces un incoherente si digo una cosa y hago otra».

La Presidencia del Senado, que ahora ocupa Henríquez, conlleva funciones relevantes en la agenda legislativa: fijar el orden del día de la plenaria, presidir el Congreso pleno en sesiones conjuntas con la Cámara y ejercer la representación protocolaria del Legislativo, entre otras atribuciones recogidas en la Ley 5ª de 1992. La correlación de fuerzas en esa mesa directiva puede condicionar el trámite de iniciativas del gobierno entrante, en un escenario en el que ha quedado en evidencia que este no cuenta con mayorías automáticas.

El episodio se produce en un momento sensible del calendario institucional. El gobierno de Petro concluye su mandato constitucional de cuatro años, con el relevo presidencial fijado para el 7 de agosto de 2026, fecha tradicional de posesión en Colombia desde la Constitución de 1991. Los equipos de empalme entre las administraciones saliente y entrante deben resolver en las próximas semanas asuntos de gran calado, entre ellos el trámite del presupuesto general de la nación y la hoja de ruta legislativa que el nuevo Ejecutivo planea presentar ante el Congreso.

La historia legislativa colombiana registra episodios similares cada vez que un cambio de gobierno coincide con una recomposición de alianzas en el Capitolio. En la transición de 1998, el relevo entre Ernesto Samper y Andrés Pastrana estuvo marcado por disputas en la conformación de las mesas directivas del Congreso, en un contexto de fragmentación partidista que condicionó la capacidad de maniobra del nuevo Ejecutivo durante sus primeros meses. La conformación de las mesas directivas ha sido, de manera recurrente, la primera prueba de fuerza de cada gobierno frente al Legislativo.

En las próximas semanas, el foco estará en la conformación de las comisiones constitucionales permanentes del Senado y la Cámara y en el primer contacto formal entre el gabinete entrante y las nuevas mesas directivas, un proceso que marcará el tono de la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo durante el próximo cuatrienio. Ni la Presidencia de la República ni el equipo de transición de De La Espriella han precisado si el episodio tendrá continuidad en forma de tensiones adicionales antes de la posesión.

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