Gámeza es uno de los 123 municipios que integran el departamento de Boyacá. Antes de la llegada de los conquistadores españoles, según el material de Situr Boyacá, el territorio estaba habitado por comunidades indígenas gobernadas por un cacique tributario del zaque de Hunza, la autoridad muisca que tenía asiento en lo que hoy es Tunja. El municipio pertenecía entonces a la provincia de Iraca, unidad territorial que agrupaba también a las poblaciones de Busbanzá, Toca, Pesca, Firavitoba y Tobacía.
Ese entramado prehispánico es uno de los elementos que las autoridades turísticas del departamento destacan al presentar el municipio, al que Situr Boyacá describe como una de las poblaciones «más bellas» de Boyacá por su «riqueza ecoturística, arquitectónica y paisajística». La entidad enmarca a Gámeza dentro de una oferta de turismo rural que las administraciones locales de la región buscan potenciar.
Del cultivo de papa al carbón: la base productiva
La economía de Gámeza combina agricultura, ganadería y minería. Entre los cultivos que reseña el material figuran la papa, la arveja, el maíz, la cebada, el trigo, las habas, la zanahoria y la cebolla cabezona, productos característicos del altiplano boyacense. La ganadería se concentra en el ganado lechero, mientras que la minería se sostiene principalmente en la extracción de carbón, actividad con arraigo histórico en varios municipios del departamento.
La explotación carbonífera ha sido, en distintos períodos, fuente de empleo e ingresos para las administraciones municipales de la región, aunque también objeto de debate por su impacto ambiental y por las condiciones laborales de los mineros. El páramo, en cambio, se rige por un marco de protección estricto: la Ley 1930 de 2018, que dictó las disposiciones para la gestión integral de los páramos en Colombia, prohíbe expresamente las actividades de exploración y explotación minera y de hidrocarburos en estos ecosistemas, considerados estratégicos por su papel en la regulación hídrica del país.
El agroturismo del Picacho y el circuito natural
Entre los sitios de interés que resalta Situr Boyacá figura la posada rural El Picacho, un espacio de agroturismo donde, según la entidad, los visitantes pueden participar en labores del campo como ordeñar vacas, pastorear o involucrarse en el cultivo de papa, fresa o café. La oferta se complementa con el trekking en el páramo de Gámeza, por la ruta del Picacho.
«En el páramo de Gámeza podrá acampar, hacer actividades de montañismo, senderismo, apreciar la naturaleza, las diversas lagunas y las especies que habitan allí como los armadillos, el oso de anteojos, el oso perezoso, dantas y demás», subraya Situr Boyacá en su descripción del municipio.
El material reseña además otros puntos de interés paisajístico: el llamado zoológico de piedra, la playa caudal del río Chiscal, el sector conocido como el Pulpito, la laguna de los Patos, el pico de Caracol, el alto de San Ignacio y la laguna de Picure. Este conjunto de formaciones y cuerpos de agua conforma un circuito que las autoridades departamentales promueven como alternativa a los destinos boyacenses de mayor afluencia, como Villa de Leyva o Paipa.
La oferta gastronómica se apoya, según el material, en restaurantes y piqueteaderos locales que ofrecen platos representativos de la cocina regional, como la gallina campesina, las rellenas, las empanadas y el cocido boyacense, preparación que combina distintos tubérculos y carnes propios del altiplano andino.
El calendario festivo del municipio gira en torno a tres celebraciones. Las ferias y fiestas en honor a san Laureano y a la virgen de las Nieves, patronos de Gámeza, se realizan el último fin de semana de enero y combinan actividades religiosas, deportivas y culturales. En agosto se celebran las fiestas en honor a la Virgen del Carmen, con programación religiosa, deportiva y cultural. La tercera fecha es el 5 de noviembre, cuando el municipio conmemora su aniversario con actos religiosos y culturales.
La promoción de municipios como Gámeza se inscribe en la línea de descentralización turística que impulsan las entidades departamentales para captar parte del flujo de visitantes que tradicionalmente se concentra en las poblaciones más grandes de Boyacá. La consolidación de esa oferta dependerá, en los próximos años, de la inversión en infraestructura vial y de servicios que permita recibir a más turistas sin comprometer la conservación de ecosistemas sensibles como el páramo que le da identidad al municipio.
