El contingente no se limita al control vehicular y la presencia disuasiva. Según el reporte del Ejército, los uniformados recibieron entrenamiento en primeros auxilios y cuentan con el respaldo de unidades especializadas en respuesta rápida, movilidad en motocicletas de alto cilindraje, capacidades antiexplosivos, operaciones urbanas y comandos antisecuestro. El dispositivo en tierra se complementa con helicópteros y aeronaves no tripuladas para cubrir los corredores que conectan los tres departamentos.
Junto al operativo, las autoridades habilitaron durante toda la semana las líneas gratuitas 107, de Seguridad Nacional, y 147, del Gaula, para que los viajeros reporten de forma oportuna cualquier alteración del orden público en las carreteras. Aunque ambas líneas funcionan de manera permanente, su activación específica durante el receso busca facilitar la denuncia inmediata de hechos como extorsión o retención ilegal, insumos que pueden derivar en actuaciones de la Fiscalía General de la Nación.
El plan se ejecuta de forma articulada entre el Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y la Policía Nacional, en un esquema conjunto que cubre tanto las vías como los puntos de alta afluencia turística. Esta coordinación interinstitucional es habitual en los operativos de temporada alta que se repiten cada año en Semana Santa, diciembre y los recesos escolares de octubre, cuando el incremento del tráfico vehicular suele coincidir con un repunte de delitos en las carreteras.
Al margen del dispositivo vial, la Séptima División mantiene desplegados a otros 10.000 uniformados que adelantan operaciones militares permanentes en puntos considerados neurálgicos de la región, según el reporte. La cifra total de más de 14.000 efectivos entre ambos frentes da cuenta de la magnitud del despliegue en una zona que combina corredores turísticos con presencia histórica de estructuras armadas ilegales dedicadas al narcotráfico y la extorsión.
El corredor que conecta Antioquia, Córdoba y Chocó ha sido escenario recurrente de capturas vinculadas a estructuras criminales, como la de alias Salchichón, señalado cabecilla de Los Porteños en el Atlántico. En la misma franja del Caribe y el noroccidente se han registrado incautaciones como las 500 ampollas de fentanilo halladas en la ruta Barranquilla-Santa Marta, que evidencian el uso de los corredores viales para el tráfico de estupefacientes.
El reporte oportuno a través de las líneas 107 y 147 puede dar origen a actuaciones urgentes de las autoridades sin esperar a formalizar una denuncia ante una estación de policía o fiscalía local. De identificarse responsables, esos reportes pueden derivar en procesos penales por delitos como extorsión, hurto calificado o retención ilegal en las vías, durante la semana en que estarán habilitadas estas herramientas de denuncia ciudadana.
