De la Corte, catedrático de Psicología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, sostuvo que la entrada descontrolada de personas en la frontera ceutí no respondió a un estallido espontáneo impulsado por redes sociales, sino a una decisión deliberada de Rabat. Apeló al conocimiento acumulado por los habitantes de la ciudad a lo largo de décadas de episodios similares en el paso fronterizo.
«Los ceutíes saben perfectamente que nada de lo que ocurra en la frontera de Marruecos puede suceder si Marruecos no quiere que suceda», aseguró Luis de la Corte, director del área de estudios estratégicos e inteligencia del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad.
Para sustentar su tesis, el experto recordó lo ocurrido el 15 de agosto, cuando circuló una nueva convocatoria de movilización para cruzar de forma ilegal hacia Ceuta. Según su relato, esa llamada se frenó «absolutamente», lo que para el analista demuestra la capacidad de Marruecos de abrir y cerrar el flujo migratorio en la frontera a su conveniencia.
La respuesta de Sánchez el 31 de julio
El diagnóstico de De la Corte contrasta con la versión ofrecida por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el 31 de julio, cuando calificó lo sucedido como «un ataque a la integridad y la soberanía territorial de España». El analista remarcó que esa lectura inicial no se ha traducido, a su juicio, en una defensa sostenida de los intereses de la comunidad autónoma, mientras la preocupación persiste entre la población ceutí, las Fuerzas Armadas, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
El profesor matizó, no obstante, que una de las inquietudes compartidas por los ceutíes al inicio de la crisis era que el ciclo informativo se agotara con rapidez. Según su valoración, esa previsión no se ha cumplido: el analista se mostró «sorprendido satisfactoriamente» por el sostenimiento de las muestras de apoyo del resto de España hacia la ciudad autónoma en los meses siguientes al episodio de julio.
Crítica al papel del CNI en el relato oficial
Uno de los puntos más duros de la intervención afectó a la gestión de la inteligencia. El experto rechazó que existiera un error operacional por parte de los servicios secretos españoles y situó la responsabilidad en el ámbito político, en referencia a la respuesta del Ejecutivo ante las señales previas a la entrada masiva de julio.
«Hubo un gran fallo político al no dar la importancia que tenían a los análisis de inteligencia y al reaccionar tarde», sostuvo De la Corte.
El analista criticó además que Sánchez llegara a insinuar en una comparecencia televisiva que el CNI no era «suficientemente sofisticado», una afirmación que, a su juicio, perjudicó la reputación exterior del servicio de inteligencia español. El CNI, creado en 2002 como heredero del antiguo Centro Superior de Información de la Defensa (CESID), depende orgánicamente de la Presidencia del Gobierno, lo que coloca la relación entre inteligencia y poder político en el centro del debate que plantea De la Corte.
El experto advirtió de que el deterioro de la relación bilateral con Marruecos se ha agravado tras la convocatoria de elecciones en España. En su análisis, Rabat interpreta la situación interna española como un momento de «extrema vulnerabilidad» del Gobierno, concentrado en la campaña electoral ante un eventual cambio de mandatario, lo que el país norteafricano podría aprovechar para presionar en el terreno migratorio y diplomático.
La relación entre Madrid y Rabat arrastra tensiones recurrentes desde la crisis diplomática de 2021, cuando la llegada a España del entonces líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, provocó una ruptura temporal de relaciones y una entrada masiva de migrantes hacia Ceuta por el paso de El Tarajal, un episodio que guarda paralelismos con el ocurrido este verano. Marruecos reclama la soberanía de Ceuta y Melilla desde su independencia en 1956, una reivindicación que España rechaza al considerar ambas ciudades parte integrante de su territorio.
Llamada a reforzar la frontera de Ceuta
De la Corte reclamó un cambio de patrón en la política exterior española hacia Marruecos y pidió reforzar físicamente la defensa del perímetro fronterizo de Ceuta, uno de los dos únicos puntos de contacto terrestre entre la Unión Europea y el continente africano junto con Melilla. El experto insistió en que España debe preparar a su opinión pública para escenarios adversos, asumiendo que la relación bilateral con Rabat conserva un carácter estructuralmente incierto.
El analista no negó la necesidad de cooperación con Marruecos en ámbitos como el control migratorio, la lucha antiterrorista o el comercio, terrenos en los que ambos países mantienen acuerdos vigentes desde hace décadas. Pero advirtió de que esa cooperación convive con lo que describió como pretensiones expansionistas por parte de Rabat, capaces de traducirse en episodios de presión como el vivido en julio.
La tensión en la frontera sur de Ceuta se produce en un contexto regional en el que la seguridad marítima y fronteriza europea atraviesa episodios de presión en varios frentes, como muestra un ataque con drones que hundió un carguero frente a Bulgaria. De la Corte cerró su intervención insistiendo en que la prevención de futuras invasiones orientadas a desestabilizar la soberanía española sobre Ceuta y Melilla debe convertirse en una prioridad permanente, y no en una respuesta puntual ligada al ciclo mediático de julio.

