La historia de Wang retrata el ascenso de un hombre cuya vida transcurrió lejos de los círculos literarios tradicionales. Nació en 1969 en una familia humilde de la provincia de Jiangsu y tuvo que abandonar la secundaria en 1988 por dificultades económicas. Desde los 19 años encadenó trabajos pesados: fue obrero de construcción, dragador de arena, recolector de material reciclable y vendedor ambulante, antes de convertirse, hacia 2019, en repartidor de comida a domicilio.
Ese oficio combina largas jornadas sobre motocicleta con la presión de los tiempos de entrega fijados por algoritmos. Wang encontró en esas pausas —sobre el manubrio de la moto o en los pasillos de las unidades residenciales— el espacio para anotar versos en pedazos de papel y colillas de factura. Nunca abandonó su pasión por la lectura ni la escritura, hábitos que mantuvo vivos compartiendo poemas en redes sociales.
Su salto a la notoriedad pública se remonta a 2022, cuando se viralizó un poema escrito a partir de un episodio real vivido en 2019: un cliente ingresó mal la dirección de entrega y Wang pasó horas buscando el lugar sin poder completar el pedido. La frustración convertida en verso resonó entre miles de usuarios y allanó el camino para la publicación de su primer libro, en 2023.
Antes de recibir el Lu Xun, Wang ya acumulaba reconocimientos menores, entre ellos un premio internacional de micropoesía y el título de poeta del año en su región natal. La organización del galardón no divulga el monto exacto de la recompensa económica, aunque en ediciones anteriores se han otorgado unos 100.000 yuanes, cerca de US$14.800, según Global Times.
Pese a ello, dejó claro que no piensa colgar el chaleco de repartidor: proyecta seguir en las entregas hasta los 60 años, porque —argumentó— le gusta el ambiente de las calles y el dinamismo físico del trabajo. "El premio nunca cambiará quién soy", afirmó.
La literatura obrera toma la palabra en China
El caso de Wang no es aislado. En los últimos años, la literatura china ha visto emerger voces provenientes del trabajo manual y de la clase obrera urbana, en un país donde la migración rural hacia las ciudades ha definido buena parte de la transformación económica de las últimas cuatro décadas. Un antecedente citado con frecuencia es el de Hu Anyan, exmensajero cuyas memorias sobre el reparto de paquetes en Pekín se convirtieron en un éxito de ventas en 2023 y fueron traducidas al inglés.
Antes, en 2017, la trabajadora migrante Fan Yusu se volvió un fenómeno viral tras publicar un ensayo autobiográfico sobre sus luchas personales, un éxito tan abrumador que debió aislarse temporalmente del asedio periodístico que generó. Con 'Vuelo rasante', esa poesía de la calle vuelve a ganar espacio en el panorama literario chino, entre el tráfico y el reloj del algoritmo.
El Premio Lu Xun fue instituido en honor al escritor considerado padre de la literatura china moderna y es administrado por la Asociación de Escritores de China, entidad vinculada al aparato cultural del Estado. Es uno de los galardones de mayor tradición del país y distingue obras en distintos géneros, entre ellos la poesía, categoría en la que compite 'Vuelo rasante'.
Este tipo de relatos guarda cierto paralelismo con procesos vividos en América Latina, donde la expansión de las plataformas digitales de reparto ha alimentado también testimonios de sus trabajadores. En Colombia, empresas como Rappi vinculan a decenas de miles de repartidores, muchos de ellos migrantes internos o venezolanos, cuyas condiciones laborales han sido objeto de debate reciente en torno a la regulación del trabajo por plataformas digitales.
Por ahora no se conoce si 'Vuelo rasante' tendrá traducción a otros idiomas ni si Wang realizará presentaciones fuera de China. Su decisión de mantener el trabajo de repartidor, según lo declarado a la prensa estatal, sugiere que el reconocimiento literario no alterará, al menos en el corto plazo, su rutina diaria entre las calles y las entregas.
