Caplin Point arrancó como un emprendimiento familiar hace 32 años y se apartó desde el inicio de los mercados saturados de EE. UU. y Europa para concentrarse en regiones con menor cobertura farmacéutica, principalmente América Latina y África. Ashok Partheeban, director de operaciones para América Latina, atribuyó el rumbo de la empresa a una disciplina familiar transmitida por su padre.
"Mi papá siempre me decía que diferenciara entre la satisfacción y el placer. El placer era a corto plazo y la satisfacción es a largo plazo. Si buscas la satisfacción, vas a ser muy exitoso", contó Ashok Partheeban, director de operaciones para América Latina de Caplin Point.
La clave del modelo, según directivos de la compañía, radica en eliminar intermediarios en la cadena de distribución. Vivek Partheeban, vicepresidente de la firma, detalló que al asumir directamente los roles de fabricante, exportador, importador y distribuidor, el laboratorio logra ofrecer precios más bajos que la competencia tradicional en la región y llegar directamente a las farmacias.
"Lo que hicimos fue quitar de la cadena de valor al importador. Cuando tú te vuelves el importador, tu precio es automáticamente muchísimo más económico", indicó Vivek Partheeban, vicepresidente de Caplin Point.
El fundador, C.C. Paarthipan, inició su trayectoria en la industria farmacéutica en 1980 como representante médico y creó en 1987 una firma asociada, Triwin Pharmaceuticals, antes de constituir formalmente Caplin Point Laboratories Private Limited en 1990. El nombre de la empresa remite a las siglas en inglés de cápsulas, inyecciones líquidas, polvos, ungüentos y tabletas, las principales formas farmacéuticas que produce.
La firma sostiene que su estrategia busca acercar los productos a los consumidores finales a través de las farmacias, evitando intermediarios que encarecen los tratamientos. Ashok Partheeban recordó que ese vacío competitivo fue lo que atrajo a la empresa a la región: cuando llegó a México en 2003, con 21 años, las compañías indias no tomaban en serio a Latinoamérica y no encontró competencia.
"Queremos ir a los países y mantener los productos cerca de los clientes para que entiendan que están disponibles. En realidad, lo que quieran, pueden venir a los mercados y comprarlo", afirmó C.C. Paarthipan, fundador y presidente de Caplin Point.
Más de 4.000 registros sanitarios
Con más de 800 empleados en la región y presencia en 30.000 puntos de venta diarios, según cifras de la compañía, Caplin Point afirma contar con más de 4.000 registros sanitarios en América Latina. La firma reinvierte el 10 % de sus utilidades en investigación y desarrollo, con un equipo de 370 científicos dedicados a identificar patentes próximas a vencer, insumo clave para el desarrollo de nuevos genéricos, y emplea a 5.468 personas en sus plantas indias, de acuerdo con la empresa.
El interés por el mercado colombiano se inscribe en un debate de fondo sobre el acceso a medicamentos en el país, donde el costo de los tratamientos ha estado en el centro de las reformas al sistema de salud. La expansión de fabricantes de genéricos —cuya seguridad y bioequivalencia certifica en Colombia el Invima— plantea el reto de compatibilizar precios accesibles con estándares de calidad, un punto sensible en mercados donde el acceso a fármacos seguros ha sido históricamente desigual.
Paarthipan insistió en que el crecimiento de la empresa no ha implicado sacrificar la calidad de los productos, y vinculó esa exigencia con su propio origen. La regla, según la compañía, es no ofrecer un genérico que no cumpla con los más altos estándares.
"Por naturaleza, no le hacemos nada malo a nadie, porque vengo de una familia pobre. Sé cómo duele la pobreza. Hoy podemos ser ricos, pero eso no significa que voy a olvidar mi pasado y a hacer dinero sin respeto. Creo en hacer dinero con respeto", recalcó C.C. Paarthipan, fundador de Caplin Point.

