Pedro Varela, director comercial de la empresa, señaló que Europa concentra una fuerte participación en las ventas de zarzamora y frambuesa, mientras que en Asia el mercado principal es Japón, particularmente para el arándano. «También estamos presentes en Medio Oriente, Centroamérica y Sudamérica», explicó el directivo, en lo que la compañía describe como un intento de construir fuentes de crecimiento alternativas sin depender exclusivamente del mercado estadounidense.
Berries Paradise produce las cuatro principales variedades de berries que exporta México: el arándano representa alrededor del 40% de su producción; la frambuesa, 35%; la zarzamora, 20%; y la fresa, el 5% restante. La empresa opera en siete estados del país y concentra cerca del 80% de su producción en Michoacán, Jalisco y Guanajuato, además de mantener cultivos en Baja California y Sinaloa. En conjunto genera alrededor de 6,000 empleos, de acuerdo con cifras de la propia firma.
La dependencia de Berries Paradise respecto al mercado estadounidense, de alrededor del 70%, resulta incluso superior al promedio nacional del sector. Según un análisis de la plataforma de inteligencia comercial DataSur, México exportó más de 5,280 mdd en berries durante el último periodo contabilizado, de los cuales el 63.5% tuvo como destino Estados Unidos. En contraste, mercados como Japón, Canadá e Italia representaron participaciones individuales inferiores al 1% del total exportado, lo que, según la misma fuente, refleja un amplio margen para ampliar la presencia internacional de la industria mexicana.
Dentro de ese universo exportador, las frambuesas, zarzamoras y moras-frambuesa encabezaron las ventas al exterior con un valor de 2,070 mdd, seguidas por las fresas, con 2,066 mdd, y los arándanos, con 980 mdd, de acuerdo con el mismo análisis. En conjunto, estas tres categorías concentraron cerca del 97% del valor total exportado por la industria de berries mexicana, lo que ilustra el peso del sector frutícola en la balanza agroalimentaria del país.
La apuesta por Norteamérica se mantiene
La diversificación hacia Europa y Asia no implica, según la compañía, un repliegue en el mercado norteamericano. Hace poco más de un año, Berries Paradise abrió una operación en San Antonio, Texas, desde donde trabaja de manera directa con las principales cadenas de autoservicio de Estados Unidos y Canadá. Manolo Reyes, director general para Norteamérica de la empresa, sostuvo que el propósito de esa oficina es «poder llegar directamente a los tomadores de decisiones en Estados Unidos», en referencia a las cadenas minoristas que definen qué productos llegan a los anaqueles.
César Ortiz, directivo de la firma, planteó que esta presencia directa en territorio estadounidense permite competir de forma más cercana con los grandes jugadores internacionales del sector, en un mercado que sigue siendo el mayor consumidor de berries del mundo. La compañía considera que las frutas frescas enfrentarán un impacto limitado ante eventuales fricciones comerciales «debido a la complementariedad productiva entre ambos países», al tratarse de una industria de perecederos en la que la dependencia de Norteamérica es, según la propia empresa, muy elevada.
El movimiento se produce en un contexto donde el sector agroexportador enfrenta presiones derivadas de las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos. En marzo de 2026, autoridades comerciales estadounidenses abrieron una investigación sobre la fresa mexicana, expediente que ha generado inquietud entre exportadores de berries. Para el sector, esa revisión constituye el antecedente más reciente de fricción bilateral, y su resolución podría marcar un precedente sobre el trato que reciban otras frutas mexicanas de exportación.
El fenómeno de la concentración exportadora en un solo destino no es nuevo para el agro mexicano. Desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994, y posteriormente con el T-MEC vigente desde 2020, el mercado estadounidense se consolidó como el principal receptor de las exportaciones agrícolas mexicanas, particularmente de frutas y hortalizas perecederas, dada la cercanía geográfica y la infraestructura logística desarrollada entre ambos países a lo largo de tres décadas.
La empresa también apuesta por desarrollar el consumo interno en México, un mercado que considera con amplio potencial de crecimiento todavía poco explotado frente al peso que tienen los berries en las dietas de países como Estados Unidos o algunas naciones europeas. Esta línea forma parte de la misma estrategia de diversificación de riesgos, en la medida en que un mayor consumo doméstico reduciría la dependencia de las exportaciones como única vía de crecimiento.
El T-MEC contempla una revisión conjunta prevista para 2026, año en que las partes deben evaluar la continuidad y eventuales ajustes al tratado trilateral que también integra a Canadá. Mientras ese proceso avanza y se resuelve la investigación sobre la fresa, empresas como Berries Paradise optan por adelantarse diversificando destinos, en lugar de esperar el desenlace de negociaciones cuyo calendario y resultado final no están garantizados.