Al tratarse de un vial de nueva creación, Vox sostiene que no será necesario modificar direcciones, documentación ni domicilios de los vecinos, ni afectará a comercios o actividades económicas de la zona. La formación planteó así la moción como un homenaje sin coste administrativo para el municipio.
Según la documentación histórica recabada por Vox y recogida en la moción, 30 personas vinculadas a Benicarló fueron asesinadas en el contexto de la persecución política de 1936, entre sacerdotes, religiosos, hermanos de las Escuelas Cristianas y seglares. El texto sostiene que 13 de esas víctimas fueron posteriormente beatificadas por la Iglesia católica.
Durante su intervención en el pleno, Mayoral situó el origen del homenaje en una fecha concreta: el domingo 19 de julio de 1936, el último día en que pudo celebrarse con normalidad la misa en la parroquia de San Bartolomé de la localidad. El concejal explicó que, a partir de entonces, el templo dejó de funcionar como lugar de culto y terminó dedicándose a mercado municipal.
El edil relató también la destrucción de imágenes y altares religiosos en ese periodo, así como que algunos vecinos escondieran objetos de culto en sus casas para evitar que fueran destruidos. Mayoral defendió que recordar estos hechos no supone reabrir heridas, sino preservar un episodio histórico documentado.
«Nadie había de ser asesinado por ser católico; nadie había de ser perseguido por su fe; nadie había de ser encarcelado por rezar», Ulpiano Mayoral, concejal de Vox en Benicarló.
Mayoral pidió con la moción, además, «que ninguna víctima sea condenada al olvido por no encajar en el relato político del momento», y reivindicó el carácter histórico del episodio frente a quienes lo consideran una reapertura de heridas.
«Esto también es historia de Benicarló. Y negarlo, ocultarlo o considerar que es reabrir herida no hace que deje de haber pasado», Ulpiano Mayoral, concejal de Vox en Benicarló.
La denominación de calles se rige por la potestad de cada ayuntamiento sobre el callejero municipal, sujeta a la Ley de Memoria Democrática de 2022, que ordena retirar del espacio público símbolos de exaltación del franquismo pero ampara los homenajes a víctimas de la violencia previa y durante la Guerra Civil. Las persecuciones religiosas de 1936, en las que la Iglesia católica cifra en más de 6.800 los religiosos asesinados, han sido objeto de sucesivas beatificaciones por el Vaticano desde el pontificado de Juan Pablo II.
La iniciativa de Benicarló se suma a otras propuestas sobre memoria de la represión religiosa que han enfrentado a los grupos municipales en distintos consistorios españoles, donde el nombre del callejero se ha convertido en terreno recurrente de disputa entre izquierda y derecha.



